Las claves
PP, Vox, Junts y UPN reunieron 177 votos favorables a una moción que reprocha la fragilidad del Gobierno y reclama elecciones.
La Mesa del Congreso rechazó las enmiendas de PP y Junts que demandaban la disolución de las Cortes y la convocatoria electoral, desencadenando protestas y recursos al Constitucional.
La votación ha dejado en evidencia que una mayoría en el Congreso anhela la convocatoria anticipada de elecciones generales.
La izquierda reprocha la alianza de Junts con la derecha, mientras que el Gobierno logró el respaldo de Junts en otras votaciones claves.
Como si las enmiendas bloqueadas por la Mesa continuaran vigentes, PP, Vox, Junts y UPN respaldaron la moción contra el Ejecutivo, criticando su “situación de extrema debilidad” con 177 votos a favor y abstenciones de PNV y Coalición Canaria.
Los partidos decidieron hacer caso omiso del veto de Francina Armengol, quien el martes eliminó las enmiendas presentadas por Junts y PP que intentaban someter a votación un texto instando al Gobierno a disolver las Cortes y convocar elecciones. La Mesa argumentó que tales enmiendas “invadían competencias” del Ejecutivo.
Esta resolución ha provocado la indignación del PP, que después de interponer un recurso de amparo, decidió llevar la eliminación ante el Tribunal Constitucional, calificando la medida de Armengol como una “imposición autoritaria”, dado que debates similares han sido permitidos en otras ocasiones.
Previo a la votación, la portavoz parlamentaria del PP, Ester Muñoz, anticipó la finalidad de sus votos: “Todos saben que, al votar, lo hacemos para que se convoquen elecciones”. Sin importar si las enmiendas se mantenían o no.
El resultado evidenció que la mayoría en el Congreso desea la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones.
Durante el debate del miércoles, el portavoz de Junts, Josep Maria Cruset, expresó su rechazo a la eliminación de las enmiendas, señalando que se les impidió “hablar, prohibir votar”.
“¿De qué tienen temor? ¿A la palabra? ¿Al voto?”, cuestionaba el diputado de la formación liderada por Míriam Nogueras y Carles Puigdemont, quien concluyó que “la prohibición de una votación por la Mesa evidencia la fragilidad de este Gobierno”.
Igualmente, la portavoz del PP criticó duramente la supresión de las enmiendas. “Cuando se amordaza al Parlamento, la democracia muere, y eso fue lo que hizo Armengol”, afirmó Muñoz.
Incluso el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, mostró su descontento por la retirada de las enmiendas de PP y Junts, aunque con diferentes intenciones.
“Deben haberse mantenido para que ustedes se retraten”, señaló, dirigiéndose a Junts, reprochándoles que “han pactado” con el PP, a quienes antes calificaban como “casi infraseres” y “la caverna”. A los populares les recordó que solían llamar “golpistas” y “separatistas” a los diputados de Junts.
Desde la izquierda, Junts ya es considerado parte de la derecha, como quedó patente en la intervención de la diputada de Sumar, Aina Vidal, y en la del PSOE, cuyo diputado Arnau Ramírez evitó criticar directamente a Junts pero afirmó que el PP “está yendo demasiado lejos” y cuestionó a los “derechistas señoríos” sobre su “prisa” por alcanzar el Gobierno.
A pesar del revés en esta votación, el Gobierno ha logrado atraer a Junts en otros procesos, como la aprobación en el pleno del tratado de amistad con Francia que incluye «un Erasmus» para ministros, así como en la derrota de las enmiendas a la totalidad de PP y Vox sobre la ley del cine de Ernest Urtasun, tras ceder más competencias a la Generalitat y ampliar las subvenciones a películas en catalán.

