La acción en el saque de Musso durante el encuentro de Champions está tomando repercusión mundial, aunque no es un tema que esté en discusión dentro de la IFAB.
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El incidente entre Juan Musso y Marc Pubill en el partido Barça – Atlético ha reavivado un debate prolongado en la Champions. En el Camp Nou, el portero rojiblanco realizó un saque desde portería corto a un compañero que detuvo el balón con las manos dentro del área para ajustar su posición.
El árbitro István Kovacs no marcó infracción, a pesar de las reclamaciones del Barcelona, y se comunicó que, según su criterio, el balón no estaba aún «en juego».
La cuestión radica en la redacción de la IFAB -el ente que define las normas que regula FIFA- la Ley 16. Esta establece que en un saque de puerta, el balón se considera activo una vez se patea y se desplaza de forma evidente, permitiendo sancionar luego infracciones como una mano intencionada.
Por su parte, la Ley 12 determina que solo existe penalti si la infracción ocurre con el balón ya en juego; si la reanudación no se ha efectuado, no procede falta ni sanción. En teoría, si Musso ya había impulsado el balón, la intervención de Pubill podría calificarse como mano punible dentro del área.
Entonces, ¿cómo se justifica la decisión arbitral? Se basa en la única excepción permitida por el reglamento: la interpretación. Kovacs consideró que Musso no estaba realizando el saque, sino cediendo el balón a Pubill para que fuera él quien lo pusiera en juego.
Este detalle fue clave también para que el VAR se abstuviera de actuar, dado que la jugada se consideró susceptible de interpretación sobre si el balón había sido o no puesto en juego.
No es un hecho aislado. En 2024, durante un partido entre Arsenal y Bayern en Champions, David Raya ejecutó un saque de puerta corto, el defensa central Gabriel atrapó el balón con las manos dentro del área y lo volvió a depositar en el césped, mientras los jugadores del Bayern pedían penalti.
Flick separa a Cancelo del árbitro Kovacs y sus asistentes tras el Barça – Atleti Reuters
Las grabaciones mostraban que el saque ya había sido ejecutado y que el balón estaba activo, por lo que la mano del defensor cumplía estrictamente con lo estipulado en la normativa. No obstante, el árbitro Glenn Nyberg decidió permitir la continuidad del juego y, posteriormente, según reveló Mikel Arteta, justificó su juicio apelando al «sentido común», considerando que el defensa no obtenía una ventaja tangible y que fue un error infantil. Así, la literalidad de la regla indicaba penalti, pero la interpretación abrió una vía para evitar la sanción.
Mientras estas situaciones alimentan debates en medios y redes sociales, IFAB y FIFA han enfocado sus modificaciones hacia otro aspecto: el tiempo que se pierde en las reanudaciones.
Para la temporada 2025/26 se aprobó una reforma de la Ley 12.2: si el portero retiene el balón con las manos más de ocho segundos, la sanción será un córner a favor del adversario, en lugar de un libre indirecto, con un contador visual de cinco segundos por parte del árbitro antes de aplicar la sanción.
Además, se introdujeron medidas para que, si un equipo demora un saque de meta o un saque de banda a pesar de la cuenta regresiva del árbitro, la posesión sea otorgada al rival, incluyendo un saque de esquina en los casos de saque de puerta.
Simultáneamente, IFAB publicó una aclaración específica sobre la Ley 16 para jugadas «de truco», como aquellas donde el portero lanza el balón al aire y un compañero lo devuelve con la cabeza o pecho para que el portero lo reciba con las manos. Este tipo de acciones están siendo revisadas y, por ahora, se solucionan repitiendo el saque sin falta ni sanción disciplinaria.
Sin embargo, aún no se han realizado cambios en la redacción que determine cuándo el balón está en juego tras un saque de puerta. Así, situaciones como las protagonizadas por Gabriel y Pubill seguirán dependiendo más de la interpretación del árbitro en tiempo real que del texto estricto de la norma.

