La Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos señala que 23 presas presentan fallas estructurales en condiciones normales y 24 enfrentan problemas tanto estructurales como hidráulicos

La administración del patrimonio hidráulico en España ha generado preocupación entre los expertos del sector. La Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y de la Ingeniería Civil ha solicitado al Gobierno la adopción de medidas urgentes ante el deterioro de las infraestructuras hidráulicas y el riesgo potencial que presentan numerosas presas en el país.
Esta solicitud fue planteada en el curso de un encuentro entre la Asociación de Ingenieros y el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, junto con la directora general del Agua, María Dolores Pascual. Durante la reunión, expusieron sus principales inquietudes respecto a la administración del patrimonio hidráulico, poniendo énfasis en aquello que consideran más urgente, especialmente en cuanto al “riesgo potencial de un número considerable de presas en España”.
Entre los puntos más destacados por estos expertos figuran la revisión de la normativa vigente, la situación y la competencia del personal a cargo de la seguridad de las presas, y las inversiones prioritarias para mejorar las infraestructuras hidráulicas.
Los ingenieros defendieron el valor del patrimonio hidráulico español y la necesidad de preservarlo para asegurar una gestión hídrica adecuada y mantener la generación de energía renovable. Para ello, enfatizaron la urgencia de incrementar significativamente la inversión en recursos humanos y tecnológicos, adoptando un enfoque multidisciplinar para garantizar la conservación de estas infraestructuras.

Un patrimonio en peligro
Una de las mayores preocupaciones del sector está relacionada con el proceso actual de extinción de concesiones hidroeléctricas sin plantear alternativas adecuadas. Según denuncian, las Confederaciones Hidrográficas están procediendo con expedientes para cerrar estos aprovechamientos conforme finalizan las concesiones, emitiendo órdenes de demolición sin convocar nuevos concursos ni realizar una evaluación integral de sus consecuencias.
Alertan que esta política podría “poner en peligro la continuidad de presas que continúan cumpliendo funciones esenciales en la gestión del agua, la prevención de desastres y la producción de energía renovable”. Como ejemplos, mencionan expedientes de demolición en las presas de La Retorna y Los Toranes.
Los ingenieros argumentan que eliminar dichas infraestructuras sin un análisis técnico exhaustivo puede ocasionar impactos negativos tanto en la gestión del agua como en la estabilidad energética del país.

Déficit de personal y renovaciones urgentes
La asociación reclama al Gobierno que implemente acciones para revertir esta situación. Entre las medidas sugeridas destaca la incorporación de 80 nuevos ingenieros en las confederaciones hidrográficas y sus respectivas comisarías, con el fin de fortalecer la capacidad técnica de estas instituciones.
También proponen elevar el nivel institucional de las confederaciones, otorgando a la presidencia el rango de Dirección General y a la Comisaría de Aguas el de Subdirección General, insistiendo en que ambas posiciones sean ocupadas por ingenieros especializados.
Además, plantean reformas legislativas importantes, tales como la modificación del artículo 57 de la Ley de Aguas para reevaluar el rol del caudal ecológico, junto con la aprobación pendiente de una orden ministerial que establezca los requisitos técnicos necesarios para la seguridad de las presas.

Planes de emergencia y presas con condiciones críticas
Otra demanda clave es la implementación inmediata de planes de emergencia en áreas especialmente vulnerables como el Levante y las cuencas del Júcar y del Segura. En total, se propone la activación de 46 planes durante el primer año.
Asimismo, los ingenieros han detectado numerosas presas con problemas estructurales o hidráulicos que requieren atención inmediata. Específicamente, advierten sobre 23 presas con deficiencias en seguridad bajo condiciones normales y 24 más que enfrentan fallas tanto estructurales como hidráulicas.
Además, resaltan la urgencia de modernizar los sistemas de auscultación —herramientas que permiten supervisar el estado de las presas— con el objetivo de prevenir fallos y garantizar una gestión más segura y eficiente.

La energía hidráulica, clave para enfrentar las consecuencias de la guerra
Más allá de la seguridad, el debate sobre las infraestructuras hidráulicas está estrechamente ligado al futuro energético de España. Según cifras del sector, en 2025 el 55,5% de la electricidad generada en el país provino de fuentes renovables.
Esta cifra es significativa, especialmente luego del estallido del conflicto en Oriente Medio, que ocasionó un aumento exponencial en el precio del gas y de la electricidad. Frente a este panorama, España está mejor posicionada para enfrentar la subida de costos energéticos que otros países de la Unión Europea, gracias a su desarrollo en energías renovables.
Dentro de la combinación de energías renovables, la hidráulica representó el pasado año un 12,4%, proporción menor en comparación con la eólica o solar, pero con una ventaja crucial: su estabilidad. A diferencia de la variabilidad de otras fuentes, las presas permiten regular la producción y asegurar el suministro.
Este rol será aún más significativo si se cumplen las metas del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, que apunta a alcanzar un 81% de generación renovable para 2030. Para ello, los ingenieros remarcan la importancia de apostar por tecnologías como el almacenamiento hidroeléctrico.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció este miércoles en el Congreso su intención de continuar acelerando el despliegue de energías renovables en el país a través de un decreto ley destinado a mitigar las consecuencias económicas del conflicto en Irán (Congreso)
Energía estable y soberanía energética
El sector enfatiza que la energía hidráulica no solo es renovable, sino que también es estratégica. Esta permite reducir la dependencia de países externos, estabilizar los precios y almacenar energía en grandes cantidades mediante sistemas de bombeo reversible.
Esto se debe a que estas centrales funcionan como grandes baterías: almacenan energía durante periodos de baja demanda y la liberan cuando el consumo aumenta, contribuyendo de este modo a la estabilidad del sistema eléctrico.
Por esta razón, los ingenieros sostienen que la gestión del agua no debe separarse de la planificación energética ni del desarrollo territorial. Consideran que es un asunto transversal que necesita una visión global.

