Impacto de la guerra en productores españoles: desde las bombas en Teherán hasta los ganaderos de Cantabria y Galicia en pérdidas financieras

El encarecimiento del combustible y fertilizantes impulsa el aumento del precio de los cereales, lo que a su vez incrementa el coste del pienso, esencial para la alimentación del ganado

Composición fotográfica de un proyectil

La guerra en Medio Oriente, iniciada el 28 de febrero de 2026 tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, junto con la respuesta correspondiente y el bloqueo del Estrecho de Ormuz, ha desencadenado una serie de efectos que han puesto en riesgo la continuidad laboral de los ganaderos cántabros y gallegos.

El efecto en cadena de este conflicto ha provocado un alza en el coste de los fertilizantes, esenciales para los agricultores de cereal, quienes deben aplicar la cobertura nitrogenada en los campos durante las primeras semanas de primavera para evitar daños en la cosecha. Dicha subida eleva el precio del cereal y, por consecuencia, encarece el pienso necesario para la alimentación del ganado.

Para quienes se dedican a la ganadería intensiva, el pienso constituye entre el 60% y el 65% del coste de producción —especialmente en la carne de cerdo y pollo—, por lo que el campo español termina sufriendo las repercusiones de una guerra que se desarrolla a más de 4.700 kilómetros de distancia.

El sector lácteo de Cantabria y Galicia, el más perjudicado

La localidad de Rota observa con relativa tranquilidad los sucesos en Medio Oriente y aguarda novedades sobre la evolución del conflicto.

En el sector ganadero español, el conflicto afecta con mayor dureza al vacuno lechero del Cantábrico y Galicia, regiones que concentran múltiples impactos simultáneos. En este mismo periodo (marzo-abril), los ganaderos deben distribuir el purín acumulado durante el invierno utilizando cisternas de 15.000 litros —lo que implica el mayor consumo de gasóleo anual—, aplicar nitrógeno en la pradera para incentivar el rebrote del segundo corte y afrontar el pago de la factura eléctrica del ordeño.

Además, el proceso de ensilado de hierba introduce un tercer insumo relacionado con el petróleo, pero que rara vez se analiza: el plástico. Esto se debe a que las balas redondas de heno requieren envoltura con film de polietileno, cuyo precio tiene una correlación del 70% con el precio del barril de Brent. Este plástico es fundamental para la fermentación anaerobia, ya que sin él la bala se deteriore en pocos días. Una explotación mediana de vacuno lechero puede usar entre 10.000 y 18.000 kilogramos de film al año, con el pico de compra concentrado entre marzo y abril.

Como cuarto insumo, relacionado con el anterior, los ganaderos mencionan el aumento del precio de la lona de polietileno, empleada para cubrir los silos de zanja, cuya cantidad requerida varía entre 200 y 600 metros cuadrados por silo y se renueva en primavera.

“La guerra nos ha afectado desde el primer instante”

“El incremento de precios será para nosotros una carga insoportable. En España desaparecen diariamente dos ganaderos”, ha expresado Rosario Arredondo, ganadera y miembro de la Comisión Ejecutiva de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG). Esta crisis se suma a la alta edad promedio de los ganaderos, dado que casi el 60% se encuentran próximos a la jubilación. “Algunos comentan: ‘Si voy a números rojos, cierro y ya está’. Eso es lo que menos necesitamos, porque menos ganadería implica menos leche”.

Varias vacas en una explotación

“Desde el primer instante nos ha afectado. Actualmente los tractores están en el campo, distribuyendo purines, abonando, fertilizando o arando para el maíz. Justo ahora es cuando los tractores trabajan más; imagínese el impacto que ha tenido la subida del gasóleo desde que comenzó el conflicto”, lamentó Arredondo.

La ganadera también señaló otros insumos que experimentarán incrementos debido al conflicto, como los medicamentos y los talleres mecánicos. “Cuando ocurre una situación así, repercute en todo: talleres, farmacias, veterinarias, plásticos, fitosanitarios, fertilizantes, gasóleo. Todo se ve afectado”.

Para Arredondo, las consecuencias a corto plazo de la guerra en el sector ganadero español son evidentes: “El dinero no será suficiente. Cuando cobremos por la leche, no alcanzará para cubrir lo utilizado: pienso, alfalfa, paja, plásticos, gasóleo para el tractor, el taller, porque cuando el tractor no se usa, no se rompe, pero al trabajar, surgen las averías”.

La ganadera admite estar “cansada” de “vivir en números rojos que luego no logra corregir”. “Este año, con el pago de la leche podríamos cubrir el coste de producción, pero nuevamente tendremos que acudir a préstamos, los cuales hay que devolver. Al final la opción es endeudarse o cerrar”, concluyó.

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