El servicio de estudios del banco proyecta que el conflicto en Irán reducirá en aproximadamente dos décimas el crecimiento del PIB en 2026 y aumentará la inflación promedio en tres décimas

El servicio de estudios de BBVA Research ha previsto que el Índice de Precios de Consumo (IPC) se eleve hasta el 3,5% en marzo, impulsado principalmente por el aumento en los costos de los combustibles debido a la guerra en Irán. No obstante, el panorama podría empeorar. Los expertos consideran plausible que la inflación alcance alrededor del 4% entre abril y mayo, si persisten las tendencias actuales en los precios de la energía.
BBVA Research calcula que el incremento en los precios del petróleo y el gas relacionados con el conflicto en Irán disminuirá en cerca de dos décimas el crecimiento del PIB en 2026 y elevará la inflación media en tres décimas, siempre que la guerra tenga una duración limitada. Lo que marca la diferencia es que la previsión para marzo indica un aumento de la inflación respecto al 2,3% registrado en febrero, con una posible aceleración adicional durante la primavera.
Miguel Cardoso, economista jefe de BBVA en España y Portugal, afirmó en rueda de prensa que las recientes alzas en los carburantes se derivan directamente del conflicto en Irán. Hasta ahora, los ajustes regulatorios y la firma de nuevos contratos han evitado cambios significativos en el costo de la electricidad, aunque la proyección para los próximos meses incluye un aumento de la inflación cercano al 4%. Cardoso aclaró, durante la presentación del Informe Situación España, que estos “choques de oferta provocan un aumento brusco de la inflación”, pero no implican automáticamente que afecten a la inflación subyacente o a las expectativas a largo plazo, según citó Europa Press.
Impacto de la guerra en la economía española
Según los especialistas de BBVA Research, mientras el incremento de precios no se traslade de forma notable a la inflación subyacente ni modifique las expectativas inflacionistas, el Banco Central Europeo adoptará una postura prudente. Cardoso adelantó que el BCE, en su última reunión, “mantendrá una posición estable y sólo considerará subir los tipos de interés si observa efectos de segunda ronda o señales de contagio en las expectativas inflacionarias”, aunque añadió que “aún es pronto para anticipar eso”.
El informe también presenta las previsiones macroeconómicas para los próximos años. Bajo el supuesto de un conflicto breve en Irán, la inflación podría situarse en 2,9% en 2026 y descender a 2% en 2027, períodos en los que el crecimiento del PIB se proyecta en 2,4%. Esta cifra para 2027 representa una mejora de tres décimas respecto a la previsión anterior, mientras que la de 2026 permanece estable, dado que el efecto positivo del último trimestre de 2025 en el Producto Interior Bruto se verá compensado por el encarecimiento energético. El crecimiento trimestral del PIB, según el análisis, rondará el 0,7% en el primer trimestre del año, moderándose luego hasta el 0,4% en el segundo y tercer trimestre.
El ministro Félix Bolaños ha anunciado la disposición del Gobierno para evaluar propuestas destinadas a un plan anticrisis, en tanto que el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha detallado un plan basado en la reducción de impuestos como el IRPF y el IVA energético. Yolanda Díaz y María Jesús Montero han expuesto la posición del ejecutivo.
Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico en BBVA Research, ha abogado por la “prudencia” ante cualquier posible respuesta del Gobierno, desaconsejando reducciones inmediatas del IVA sobre los combustibles o la generalización de subvenciones a la gasolina. Doménech sostiene que las medidas deberían ser focalizadas y temporales, dirigidas principalmente a los sectores con mayor consumo energético y a los hogares vulnerables, siguiendo la experiencia adquirida tras el conflicto en Ucrania. Asimismo, destacó la importancia de mantener la consolidación fiscal, subrayando la necesidad de equilibrar las ayudas con el control del déficit público.
Limitaciones a la intervención
Jorge Sicilia, economista jefe de BBVA y director general de BBVA Research, enfatizó que el aumento actual del precio del petróleo, aunque significativo, no alcanza la magnitud observada durante la guerra de Ucrania. Sicilia puntualizó que “el gas ha tenido un incremento mucho menor y está más aislado, por lo que el impacto sobre la economía y el poder adquisitivo es menor que en aquella ocasión”.
De acuerdo con Sicilia, implementar medidas generalizadas de subsidios —como reducir el IVA para todos los combustibles— no sólo sería apresurado, sino que implicaría un costo fiscal que conviene reservar para posibles escenarios más difíciles. Advirtió que las intervenciones deben estar claramente vinculadas a niveles específicos de precios y tener un carácter temporal definido, para evitar que se conviertan en transferencias permanentes de renta. El economista valoró que, en comparación con Estados Unidos, Europa ha logrado en los últimos años reducir la intensidad del consumo de petróleo por unidad de producto por debajo del 2%, un logro que considera crucial mantener.
BBVA Research destaca que cualquier medida de apoyo conlleva costos que la sociedad en conjunto terminará asumiendo, incluso de forma indirecta. En el escenario central de BBVA, que apuesta por una guerra limitada en Irán, Doménech considera que no será necesario activar la excepción ibérica para controlar el precio del gas en España, aunque sí recomienda avanzar en la coordinación de políticas fiscales y monetarias a nivel europeo.
Con información de Europa Press

