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Información del artículo
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- Autor, Michael Race
- Título del autor, BBC News
- Autor, Francisco Velasquez
- Título del autor, periodista de negocios
- Informa desde, Nueva York
- Fecha de publicación 23 julio 2026
- Tiempo de lectura: 5 min
Estados Unidos aplicará nuevos aranceles a las importaciones provenientes de alrededor de 60 países socios, argumentando que no tomaron medidas suficientes para detener el trabajo forzado.
Los gravámenes, que entrarán en vigor el viernes, varían entre el 10% y el 12,5%, afectando a socios económicos importantes como México (en exportaciones fuera del TMEC), Reino Unido, la Unión Europea, Canadá, Japón e India.
Este paso representa la más reciente intensificación en la disputa comercial global que reavivó el presidente Donald Trump tras su regreso al cargo el año pasado.
A comienzos de este año, la Corte Suprema de EE.UU. determinó que muchos de los aranceles globales impuestos bajo poderes de emergencia fueron declarados ilegales; por ello, el presidente ha explorado nuevas vías legales para mantener su política comercial.
Entre los países latinoamericanos que enfrentan estos nuevos impuestos desde la madrugada del viernes se cuentan México, Argentina, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Honduras, Nicaragua, Perú, Uruguay y Venezuela.
Nuevas medidas

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El mes pasado, la Casa Blanca presentó por primera vez una propuesta para aplicar aranceles entre el 10% y el 12,5% sobre productos que ingresan a EE.UU. desde decenas de países, por preocupaciones sobre la insuficiencia en la lucha contra el trabajo forzado.
El jueves, el representante comercial estadounidense Jamieson Greer, actuando bajo instrucciones de Trump, anunció que estos gravámenes se implementarían de inmediato.
«La acción anunciada hoy marca el inicio de la corrección de una violación a los derechos humanos y una práctica comercial distorsionadora, destinada a mejorar las condiciones laborales a nivel mundial», señala su comunicado.
El funcionario citó el artículo 301 de la Ley de Comercio de 1974, que regula la aplicación de normas comerciales estadounidenses en relación con prácticas que dañan o limitan el comercio de Estados Unidos.
Recientemente, la administración Trump ya había usado otra legislación, la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, para aplicar un arancel del 50% a productos originarios de Canadá.
«Elemento fundamental»

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La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos manifestó que estos aranceles se dirigen a sus socios «por no asegurar la imposición y cumplimiento efectivo de la prohibición sobre la importación de bienes elaborados con trabajo forzado», tras realizar investigaciones pertinentes.
Añadió que las tarifas afectan a los 60 principales socios comerciales de Estados Unidos, que suman el 99,4% de importaciones al país.
También destacó que, en su segundo mandato, Trump convirtió la inclusión de la prohibición a productos fabricados mediante trabajo forzado en un componente «fundamental» de los acuerdos comerciales bilaterales.
Hasta la fecha, diez socios han acordado aplicar esta prohibición dentro de sus acuerdos, mientras otros países han implementado restricciones siguiendo los resultados de las investigaciones en semanas recientes.
Los socios que se comprometieron a adoptar y hacer cumplir esta prohibición serán gravados con un arancel del 10%, mientras que aquellos que no lo hayan cumplido enfrentarán la tarifa más alta, del 12,5%.
En su comunicado, Greer expresó sentirse «animado por los socios que han reaccionado rápido para implementar prohibiciones a importaciones con trabajo forzado, y busca asegurar su cumplimiento efectivo».

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Desacuerdo sobre los resultados
Trump sostiene que estos aranceles a las importaciones generarán más empleos en la industria manufacturera estadounidense y fortalecerán la economía nacional.
No obstante, economistas advierten que gravámenes más elevados pueden incrementar el costo de productos cotidianos como el café y los microondas, ya que los importadores, al pagar los impuestos, suelen trasladar estos costos extras al consumidor final.
El presidente también ha utilizado su posición para presionar a otros países, como México, en asuntos no relacionados directamente con el comercio, por ejemplo, en materia de normativas laborales.
Desde la Casa Blanca aseguran que los aranceles buscan proteger a los trabajadores estadounidenses y promover una competencia equitativa.
Sin embargo, se anticipa que los sectores empresariales y los países afectados mostrarán resistencia.
Muchos socios comerciales ya evalúan posibles acciones legales o represalias en respuesta a estas medidas.
Además, la administración Trump se está preparando para aplicar acciones adicionales.
Actualmente, el representante comercial investiga 16 países que concentran la mayoría de las importaciones estadounidenses, por posibles excesos en capacidad productiva, lo cual podría conducir a nuevos aranceles antes de que finalice el año.

