Disminuye el porcentaje de votos necesarios para que un partido obtenga la condición de grupo, lo cual otorga acceso a recursos y a más tiempo para intervenir.

En la próxima legislatura, será más sencillo para las formaciones minoritarias constituirse como grupo parlamentario en el Congreso, obteniendo así beneficios tanto en los tiempos de intervención como en recursos. Este jueves, el Pleno de la Cámara Baja aprobó el dictamen emitido en comisión sobre la reforma del Reglamento que flexibiliza los criterios para alcanzar esa condición: únicamente PP, Vox y UPN se opusieron a una modificación que principalmente favorecerá a los partidos nacionalistas y regionalistas.
La norma principal del Congreso establece que pueden formar grupo parlamentario los partidos con al menos 15 diputados. Hasta este punto, la reforma aprobada no introduce cambios.
La innovación se encuentra en la otra vía que permite al Reglamento otorgar dicha condición: contar con un mínimo de cinco escaños y haber obtenido el 15% de votos en cada circunscripción donde se presenten, o bien el 5% en el total del país.
Con la reforma aprobada, esos requisitos se relajan: será suficiente obtener el 10% de los votos «en el conjunto de las circunscripciones» en las que se haya logrado representación, o el 3% a nivel nacional, para formar grupo propio si se dispone de al menos cinco escaños. Así, además de reducirse los porcentajes, ya no será indispensable alcanzar un porcentaje mínimo en cada provincia de presentación; bastará con que el promedio alcance el 10%, considerando solo aquellas circunscripciones donde se obtuvo escaño – esta última modificación se introdujo gracias a una enmienda aceptada en comisión.
La reforma aprobada en el Pleno de hoy —que debe pasar por el Senado antes de su ratificación definitiva— fue propuesta por ERC, Junts, Podemos, Compromís y el BNG, que firmaron la iniciativa en conjunto. En el hemiciclo, estas formaciones minoritarias —ERC y Junts, quienes cuentan con siete diputados cada una— recibieron el respaldo de PSOE y Sumar, así como de los partidos nacionalistas vascos, PNV y Bildu, cuyos representantes tampoco superan los seis escaños.
Tras las elecciones de 2023, tanto los jeltzales como los abertzales formaron grupo propio al cumplir el requisito de reunir el 15% de los votos en cada circunscripción donde se presentaron — a partir de ahora, bastará con el 10%. No obstante, ni ERC ni Junts alcanzaban ese porcentaje mínimo. Por eso, la Mesa —controlada por PSOE y Sumar— aplicó una interpretación flexible indicando que era suficiente con obtener el 15% de voto promedio, y no en cada provincia — lo que ahora queda recogido claramente en el Reglamento. Además, el PSOE tuvo que ceder dos diputados a Junts para que lograra el umbral del 15% y pudiera constituir su propio grupo.
La relevancia de que un partido obtenga la condición de grupo parlamentario en el Congreso —en lugar de integrarse en el Mixto— reside en las ventajas que implica en términos de tiempos de intervención y recursos. Por una parte, los grupos pueden formular al menos una pregunta al Gobierno en cada sesión de control y participar en todos los debates del hemiciclo. Asimismo, cuentan con un representante en cada comisión y en la Junta de Portavoces, que decide sobre la gestión diaria en la Cámara Baja.
En cuanto a recursos, el Congreso proporciona a cada grupo parlamentario «locales y medios materiales suficientes» y asigna además una subvención fija de 30.346,72 euros mensuales, a la que se suma una asignación variable según el número de diputados, equivalente a 1.746,16 euros por cada uno.
La oposición, representada por PP y Vox, criticó este jueves en el hemiciclo la reforma que facilita a los partidos minoritarios —mayoritariamente nacionalistas— acceder a la condición de grupo parlamentario. El diputado popular Pedro Navarro defendió que quienes quieran contar con un grupo propio deberían ganarlo en las urnas con el respaldo ciudadano, no mediante acuerdos en los pasillos a cambio de votos para alguna iniciativa. Para él, esta reforma del Reglamento indica que las fuerzas del Gobierno «reconocen que su legislatura ha llegado a su fin».

