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- Autor, Darío Brooks *
- Título del autor, BBC News Mundo
- Fecha de publicación 22 julio 2026Actualizado 9 horas
- Tiempo de lectura: 8 min
Este miércoles, Estados Unidos hizo pública una alianza nuclear sin precedentes con Arabia Saudita que permitirá a ese país de Medio Oriente desarrollar una industria energética con apoyo estadounidense.
Chris Wright, secretario de Energía de EE.UU., y el príncipe Abdulaziz bin Salman, ministro de Energía saudí, suscribieron el «Acuerdo 123» para cooperación nuclear «con fines pacíficos», acompañada de un convenio bilateral de salvaguardias, según informó la Casa Blanca.
«Ambos acuerdos establecen el marco legal para una cooperación que durará varias décadas y que involucra miles de millones de dólares, impulsando distintos objetivos económicos y estratégicos clave, incluido el compromiso con la no proliferación nuclear», señala el comunicado.
No obstante, un día después, Trump vinculó la validez del pacto al reconocimiento del Estado de Israel por parte de Arabia Saudita.
Este acuerdo ha generado inquietudes sobre el posible inicio de una carrera armamentista nuclear en una región como Medio Oriente, caracterizada por su alta volatilidad.
El secretario Wright afirmó en el comunicado: «Pueden estar seguros de que estos acuerdos cumplen con los estándares más estrictos de seguridad nuclear y control de proliferación, incorporan la tecnología nuclear más avanzada y cuentan con la participación de los mejores científicos del mundo, desarrollados aquí en Estados Unidos».
Este convenio ahora debe ser sometido a revisión por parte del Congreso de EE.UU.
Como informó anteriormente CBS News, socio de la BBC en Estados Unidos, uno de los objetivos del acuerdo es que empresas estadounidenses operen centrales nucleares dentro del territorio saudí.
Aún no se han anunciado oficialmente los nombres de las compañías involucradas, aunque CBS menciona a Westinghouse Electric Company como una posible participante.
Actualmente, Arabia Saudita no opera ninguna planta nuclear, pero en septiembre de 2023, su ministro de Energía confirmó la intención del país de construir una.
Según los últimos datos de la Administración de Información Energética de EE.UU. (EIA), Arabia Saudita obtiene su energía principalmente del gas natural (62%) y petróleo (38%), mientras que las renovables representan menos del 1%.
La experta en Medio Oriente, Rosemary Kelanic, calificó como «bastante sorprendente» la posibilidad de que EE.UU. permita el enriquecimiento de uranio dentro del territorio saudí.
«Estados Unidos no había realizado anteriormente este tipo de colaboración; nunca antes había apoyado a un país para enriquecer uranio en su propio suelo», declaró a la BBC.
Kelanic explicó que “tener la capacidad de producir combustible nuclear propio convierte a un país en un riesgo mucho mayor en términos de fabricación de armas nucleares”.

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Reacciones diversas
El anuncio de la alianza, filtrado informalmente desde la mañana del miércoles, provocó respuestas variadas tanto en Estados Unidos como en el mundo.
En Israel, el ministro de Economía Nir Barkat señaló que su país no se opone a que Arabia Saudita tenga energía nuclear siempre que sea exclusivamente para uso energético.
“Si la usan con fines pacíficos, estaremos en capacidad de gestionarlo. Los estadounidenses no quieren poner en riesgo a Israel. Netanyahu y Trump saben cómo manejar esta situación sin riesgos”, declaró Barkat a la radio militar israelí.
Sin embargo, para Avigor Liberman, exministro israelí de Defensa y Relaciones Exteriores, su país debería detener este acuerdo.
“El programa nuclear civil de Arabia Saudita terminará, finalmente, en el desarrollo de armas nucleares”, escribió en X, añadiendo que esto provocaría una “loca carrera armamentista en todo Medio Oriente”.

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En Washington, el congresista demócrata de California Brad Sherman afirmó que EE.UU. debería aprobar este pacto solo si incorpora «las mismas garantías de más alto nivel» que las estipuladas en el acuerdo con Emiratos Árabes Unidos.
Bajo ese acuerdo firmado en 2009, Emiratos Árabes Unidos no realiza el enriquecimiento propio de uranio.
“Un presidente que lucha contra la proliferación nuclear en Medio Oriente no debería facilitarla simplemente porque empresas estadounidenses puedan obtener ganancias”, escribió Sherman en X.
También el demócrata John Garamendi calificó este acuerdo como una “terrible política” que “nunca debería permitirse”.
“El uranio enriquecido puede ser utilizado para fabricar armas nucleares. Es una política realmente muy mala”, sostuvo en entrevista con CNN.
Por su parte, el republicano Marlin Stutzman dijo al mismo medio que no tiene una “preocupación inicial” sobre el acuerdo, aunque manifestó que desea “recibir más información de las agencias de inteligencia”.
“Los saudíes son efectivamente un factor de estabilidad en Medio Oriente”, afirmó.

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¿Son fundadas las preocupaciones sobre un posible intento de Arabia Saudita por desarrollar armas nucleares?
Por Frank Gardner, corresponsal de seguridad de la BBC
¿Intentarán ahora los saudíes obtener la bomba nuclear?
No, al menos no en el contexto actual. Sin embargo, es una inquietud inevitablemente vinculada a este pacto.
Irán enriqueció uranio propio y ya conocemos las consecuencias que esto tuvo.
En zonas remotas de sus montañas desérticas, lejos del alcance de satélites estadounidenses, la República Islámica produjo 441 kg de uranio enriquecido hasta un 60% de pureza, excediendo ampliamente el 3,67% que se requiere para usos civiles y aproximándose al uranio altamente enriquecido (HEU) usado en aplicaciones militares para fabricar armas.
Se presume que ese uranio HEU permanece en túneles que sufrieron bombardeos durante la operación estadounidense «Martillo de Medianoche» el año pasado.
No existen indicios de que Arabia Saudita tenga planes de replicar a Irán ni de desviar su programa nuclear civil para fines militares.
No obstante, al situarse en una región peligrosa, si Irán consigue un arma nuclear, Arabia Saudita podría buscar su propia bomba como forma de disuasión.
Pero, en vez de emprender el proceso largo, complejo y prohibido de enriquecer uranio al 90% para transformarlo en ojiva nuclear, teóricamente podría simplemente comprar la bomba «lista para usar» a su aliado Pakistán.

