Roma y París han mencionado preocupaciones legales y técnicas sobre la aplicación práctica de la prohibición.
Francia e Italia han mostrado dudas respecto a un plan que busca prohibir la entrada al bloque a combatientes rusos actuales y antiguos, citando cuestiones legales y técnicas.
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Estos dos países reciben la mayor cantidad de solicitudes de visa provenientes de Rusia entre los Estados miembros de la UE y, según tres fuentes diplomáticas, muestran precaución ante la propuesta para vetar la entrada a la UE de rusos que hayan prestado servicio militar.
Dicha prohibición fue incluida en el 21º paquete de sanciones dirigido a Rusia por su guerra de agresión contra Ucrania. Las autoridades indicaron que la seguridad es el motivo principal, estableciendo un paralelo con la previa restricción de la UE contra ex combatientes del Estado Islámico.
A principios de mes, una coalición conformada por 11 países europeos del norte y este pidieron endurecer las normas de visa para turistas rusos, debido al incremento constante de llegadas desde Rusia desde que comenzó la guerra en 2022.
En 2025, Francia encabeza la lista con cerca de 180,000 llegadas, seguida por Italia con aproximadamente 160,000 y España con 100,000. Estos países sostienen que los rusos que viajan a Europa están expuestos al estilo de vida europeo y a las libertades asociadas.
En la práctica, la proporción de turistas afectados por las sanciones contra antiguos combatientes será mínima, dado el alto número de bajas en el frente y que los soldados rasos rara vez provienen de clases sociales capaces de financiar un viaje a Europa.
No obstante, las consecuencias prácticas podrían ser notables para las naciones que gestionan cientos de miles de solicitudes anuales, llevando a París y Roma a cuestionar la viabilidad de la implementación real de esta medida.
Además, ambos gobiernos argumentan que el fundamento jurídico debería residir en la política de visados —una competencia compartida entre la UE y los Estados miembros— y no en un paquete de sanciones.
La Comisión Europea está desarrollando soluciones técnicas para aplicar la prohibición, que aún se discute junto con el resto del paquete de sanciones, con la intención de que los Estados miembros aprueben la medida antes de mediados de julio para evitar la revisión automática de sanciones.
Existen varias alternativas en consideración. Una propone actualizar el Sistema de Información de Schengen, la base de datos utilizada por la gestión fronteriza de la UE, que los organismos nacionales consultan para alertas en tiempo real.
Dicho sistema podría incluir inteligencia intercambiada entre los 30 países participantes, posiblemente incorporando registros de abusos a los derechos humanos y crímenes de guerra, siguiendo un método similar al adoptado con antiguos combatientes durante las guerras de Yugoslavia en los años 90.
Otra opción plantearía la exigencia de que los solicitantes rusos presenten pruebas de su servicio militar al tramitar una visa para la UE, lo que permitiría realizar evaluaciones individualizadas caso por caso.
“No son turistas comunes; no vienen con la intención de descansar en la playa. Se trata de una cuestión de seguridad,” comentó un diplomático de la UE a Euronews, bajo condición de anonimato.

