Opciones políticas en Colombia: las propuestas de De la Espriella y las diferencias de su nueva derecha frente a la tradicional gobernante

De la Espriella y Uribe

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    • Título del autor, BBC News Mundo
  • Fecha de publicación 1 junio 2026Actualizado 22 junio 2026
  • Tiempo de lectura: 5 min

Hay aspectos de Abelardo de la Espriella, quien según los resultados preliminares ganó las elecciones de este domingo en Colombia, que parecen recientes, pero en realidad no lo son. Otras, incluso para una nación históricamente dirigida por la derecha, resultan inéditas.

Plantear la salida de Colombia de organismos multilaterales internacionales o la legalización del porte de armas son algunas de las iniciativas que lo separan de la derecha liberal que, por décadas, gobernó el país.

De la Espriella, un penalista de 47 años, hereda de esa derecha tradicional pilares como la defensa estricta de la propiedad privada, el escepticismo frente a la intervención estatal en la economía y un electorado centrado principalmente en las zonas urbanas y acomodadas de la región andina colombiana.

Sin embargo, tan relevante como esos elementos es lo que este integrante y donante del Partido Republicano en Estados Unidos adopta de la nueva derecha inspirada en Donald Trump: la voluntad de garantizar seguridad a toda costa, la desconfianza hacia fronteras abiertas y el rechazo al mundo globalizado y liberal, que reivindica derechos como la inclusión, el aborto o el matrimonio igualitario como símbolos de progreso.

No sorprende que, al igual que el estadounidense, el colombiano proponga instaurar "un nuevo orden" para su país.

Probablemente nadie, ni siquiera De la Espriella, tenga claro cómo será su gestión presidencial, no solo porque él, pragmático e imprevisible, tiende a modificar sus posturas según sus intereses, sino también porque enfrentará en la oposición a una izquierda organizada en el Congreso y en las calles.

Colombia pudo haber atravesado episodios similares, pero a partir del 7 de agosto iniciará una etapa desconocida.

¿Qué representa, entonces, Abelardo "el Tigre" de la Espriella y cómo se compara con las derechas que gobernaron el país antes de la llegada de Gustavo Petro, primer presidente de izquierda?

Abelardo de la Espriella.

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Más iliberal que derechista

Aunque De la Espriella es catalogado como ultraderechista, él prefiere definirse como independiente y afirma representar la "extrema coherencia".

Considera que su principal adversario es —similar al caso de Javier Milei, presidente argentino— "la casta", el "establecimiento tradicional", a pesar de que proviene de la defensa de figuras polémicas y mediáticas.

El eje fundamental de su ideología es el énfasis en la Seguridad: plantea construir megacárceles, robustecer a las fuerzas armadas y eliminar los diálogos de paz con grupos armados.

En ese sentido guarda semejanza con Álvaro Uribe, presidente de 2002 a 2010, aunque añade ese componente visual característico de las nuevas derechas —como la de Nayib Bukele en El Salvador—: De la Espriella acude a sus actos con chaleco antibalas y protegido por vidrio blindado.

Firmes por la patria

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En materia económica exhibe una línea parecida, aunque algo más radical o expresiva que la derecha tradicional: apuesta por minimizar el tamaño del Estado, mantener impuestos bajos y respaldar al sector empresarial.

Existe también un componente cultural; ese que las nuevas derechas han intensificado en su combate contra el wokismo, feminismo y liberalismo; un aspecto con el que las derechas clásicas comparten coincidencias, pero que no priorizaban por su naturaleza liberal.

De la Espriella, creador de un producto adaptado a la era de las redes sociales y la inteligencia artificial, se opone al aborto, la eutanasia y la adopción por parejas del mismo sexo. Durante su campaña hizo alarde de su órgano reproductor, atacó a periodistas mujeres y desacreditó a un candidato homosexual.

Más que de derecha, De la Espriella podría definirse como iliberal, lo que marca la mayor diferencia con las derechas tradicionales colombianas.

Un Tesla haciendo campaña por Abelardo.

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Más uribista que Uribe

El historiador Germán Mejía Pavony publicó el año pasado "Entre la libertad y el orden", un texto que recorre la trayectoria de la derecha en Colombia.

Para Mejía, ser de derecha en Colombia perdió sentido tras el Frente Nacional, un pacto que rigió entre los partidos Liberal y Conservador de 1958 a 1974 para alternar el poder y evitar enfrentamientos violentos. En la práctica, esto significó el predominio de una centroderecha liberal y tecnocrática como fundamento estatal.

"Con el Frente Nacional, la política perdió su carga ideológica y la distinción entre derecha e izquierda dejó de tener sentido. Hoy la derecha renace. Es un término antiguo que retorna por la coyuntura actual", explica.

"La versión contemporánea es mucho más descarada en sus ataques a las instituciones. Sus líderes acceden al poder por elecciones, aseguran respetar la Constitución, pero la modifican a su conveniencia para eliminar la división de poderes", apunta, aludiendo a Bukele.

En la década de 1920, Colombia tuvo un movimiento llamado "Los Leopardos", que durante el auge del fascismo italiano defendía con rigor la religión, la familia tradicional y posturas homofóbicas.

Por su carácter iliberal, este es el único precedente que Mejía encuentra similar al estilo de De la Espriella.

De la Espriella

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El especialista señala que la llegada de Petro en 2022, primer presidente abiertamente de izquierda, amplió el espectro de movimientos con espacio en el sistema político y "dinamizó nuevamente el concepto de derecha".

Sin embargo, el crecimiento de De la Espriella también se relaciona con cierta apropiación del uribismo —el movimiento de derecha más influyente en la historia reciente— por parte del sistema político tradicional, señala Yann Basset, politólogo de la Universidad del Rosario: "El uribismo se ha vuelto más burgués, convirtiéndose en el partido de los estratos altos, mientras que De la Espriella moviliza sectores populares con un discurso meritocrático y de los ‘nunca’".

El presidente electo afirma representar a "los que nunca se han apropiado indebidamente de recursos públicos, los que nunca han dependido del Estado ni han solicitado favores".

En este sentido también intenta marcar distancia con una derecha tradicional que controlaba lo que en Colombia se denomina "el establecimiento".

"Esta nueva derecha retoma el discurso del esfuerzo individual que el Centro Democrático (partido de Uribe) perdió al transformarse en un partido de herederos políticos", destaca Basset.

"Soy el Uribe del 2002 (su primera victoria), pero costeño y más aguerrido", afirma De la Espriella. "Represento la auténtica doctrina uribista (…) más moderna y actualizada", sostiene.

Más uribista que Uribe, adaptado a los tiempos del algoritmo, Donald Trump y la crisis del orden liberal.

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