El Papa Leo XIV visitó la sede del Programa Mundial de Alimentos, donde criticó los “desequilibrios en las prioridades políticas y morales” que dificultan la ayuda a los necesitados.
«Es urgente abordar el hambre y la desnutrición, al mismo tiempo que se enfrentan las causas estructurales que las perpetúan.»
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El Papa Leo XIV pronunció estas palabras durante su visita a la sede del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas en Roma el lunes 22 de junio.
Agradeció a la organización internacional por su labor en «salvar vidas en situaciones de emergencia y ofrecer asistencia alimentaria en medio de conflictos y desastres naturales».
Dirigiéndose al personal del PMA, destacó que su trabajo está «profundamente alineado con la misión de la Iglesia Católica», que busca «defender la dignidad humana y fomentar la fraternidad».
«Ideologías distorsionadas y decisiones políticas incomprensibles”
En su discurso, el Papa Leo XIV subrayó que los programas de ayuda y proyectos de desarrollo a menudo se ven obstaculizados por «decisiones políticas complejas e inentendibles, visiones ideológicas sesgadas y barreras aduaneras impenetrables», mientras que «las armas no conocen tales restricciones».
Como consecuencia, el pontífice señaló que en el mundo actual «los conflictos se alimentan con mayor facilidad que las personas», reflejando no solo deficiencias operativas, sino también «un desequilibrio fundamental en las prioridades políticas y morales».
«Hoy, las crisis se multiplican: desde conflictos y hambre hasta inestabilidad económica y cambio climático»
Respecto al hambre, Leo XIV afirmó que no es solo un problema humanitario, sino un factor capaz de «debilitar la cohesión social, aumentar el riesgo de conflictos y alimentar la migración forzada».
Todo esto «afecta la capacidad de los estados y sociedades para construir instituciones resilientes, garantizar una educación efectiva y fomentar un desarrollo económico sostenible». En este contexto, la ayuda humanitaria también constituye, según el pontífice, un elemento esencial para la estabilidad internacional.
‘La alimentación, el agua y la atención sanitaria no pueden estar supeditadas a los mercados ni a intereses geopolíticos’
El Papa también recordó que las crisis actuales «han evolucionado de ser episodios aislados a realidades persistentes», ejemplificadas en «conflictos prolongados», «inseguridad alimentaria crónica», «volatilidad económica» y «crecientes vulnerabilidades climáticas».
Reafirmó la necesidad de «resistir la mercantilización de las necesidades humanas básicas».
«La alimentación, el agua y la asistencia sanitaria no deben quedar subordinados a los mercados ni a intereses geopolíticos», afirmó.
Al concluir su intervención, el pontífice recibió un prolongado aplauso de los presentes.

