Tras más de diez años sin que surgieran familiares ni personas con derecho a reclamar la herencia, la Justicia ha decretado que los bienes pasen de forma definitiva a propiedad del Estado

El fallecimiento de un hombre en el norte de Italia se ha transformado en un caso destacado debido al destino de su patrimonio. Después de más de una década sin que aparecieran familiares o personas con derecho legítimo a reclamar la herencia, la Justicia italiana decidió que los bienes, valorados aproximadamente en ocho millones de euros, pasaran definitivamente a ser propiedad del Estado. Esta resolución resalta un fenómeno cada vez más común en un país afectado por el envejecimiento de su población y la disminución de la natalidad.
Los hechos se remontan a marzo de 2009, cuando un hombre falleció en la provincia de Reggio Emilia. Su patrimonio inmobiliario, ubicado en la vecina provincia de Módena, quedó bajo administración provisional mientras se investigaba la existencia de herederos. No obstante, con el paso del tiempo se constató que nadie realizó una reclamación legal sobre esos bienes ni ejerció el derecho a aceptar la herencia.
PUBLICIDAD
La sentencia fue dictada por la jueza Daniela Di Girolamo, del Tribunal Civil de Módena, quien declaró concluida la administración temporal de la herencia. Según la magistrada, se había cumplido el plazo legal para que algún posible heredero aceptara los bienes. Por ello, se procedió a la adquisición automática del patrimonio por parte del Estado italiano.
La decisión se basa en el artículo 586 del Código Civil italiano, una disposición que busca evitar que los bienes de personas fallecidas queden abandonados o sin titular conocido. La normativa establece que, en ausencia de herederos legítimos o testamentarios, la herencia se considera vacante y se incorpora al patrimonio estatal una vez cumplidos todos los plazos legales.
PUBLICIDAD
Estas situaciones se denominan herencia vacante, un concepto jurídico que gana importancia en Italia. La ley dispone que, si una persona fallece sin testamento ni familiares con derecho sucesorio hasta el sexto grado, el Estado es el destinatario final de los bienes. Antes de llegar a esta instancia, las autoridades deben verificar durante años la posible existencia de reclamaciones o herederos.
Los patrimonios sin heredero acumulan 8.000 millones de euros
Antonio Martínez, abogado: "Dejar en herencia un piso a todos los hijos puede degenerar en el heredero okupa"
El caso de Módena representa únicamente un ejemplo dentro de un fenómeno más extendido. Diversos estudios en Italia alertan sobre el crecimiento de los patrimonios que quedan sin herederos. Según estimaciones del Evaluation Lab de la Fondazione Giordano Dell’Amore para la Fondazione Cariplo, en la actualidad estos bienes suman un valor aproximado de 8.000 millones de euros en todo el territorio nacional.
PUBLICIDAD
Las proyecciones indican que esta cifra podría aumentar considerablemente en los próximos años. Los datos manejados por esta entidad estiman que el volumen de patrimonios sin herederos alcanzará los 20.800 millones de euros en 2030 y llegará hasta 88.100 millones en 2040. Solo la región de Emilia-Romaña, donde ocurrió el caso de Módena, acumula cerca de 2.000 millones de euros en este tipo de bienes.
Los expertos relacionan esta tendencia con varios factores, entre ellos el progresivo envejecimiento de la población italiana, que ha generado un aumento notable en el número de personas mayores sin descendencia directa. A esto se añade la escasa costumbre de redactar testamentos, una práctica todavía poco común en comparación con otros países europeos.
PUBLICIDAD
Precisamente, la falta de testamento es uno de los principales elementos que influyen en estos procesos. Cuando una persona deja registrado por escrito el destino de sus bienes, puede designar beneficiarios específicos o asignar parte de su patrimonio a organizaciones benéficas, fundaciones, entidades religiosas o asociaciones sin ánimo de lucro. Sin este documento, la legislación establece un orden sucesorio riguroso que, en ausencia de familiares, culmina con la intervención del Estado.
Durante los años posteriores al fallecimiento del propietario de los inmuebles de Módena, el Estado actuó como gestor provisional de los bienes mientras se llevaban a cabo las pesquisas pertinentes. La resolución judicial actual da por finalizado ese periodo de administración temporal y permite que las propiedades se incorporen definitivamente al patrimonio estatal, luego de que nadie acreditara derechos sobre una fortuna que permaneció más de quince años sin dueño legal.
PUBLICIDAD

