Cuatro aspectos clave del torneo en Norteamérica más costoso y cargado de tensiones políticas

Imagen estilizada de Donald Trump mirando a Gianni Infantino celebrando la Copa del Mundo con billetes de un dólar detrás de la cabeza

    • Autor, Dan Roan
    • Título del autor, Editor de BBC Sports
  • Fecha de publicación 11 junio 2026, 02:59 GMT
  • Tiempo de lectura: 13 min

"Sencillamente, el mayor acontecimiento que la humanidad haya presenciado jamás".

Con estas palabras definió el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, la Copa del Mundo que comenzará este jueves en Estados Unidos, México y Canadá.

El líder máximo del organismo calificó esta primera edición disputada en tres países y con 48 selecciones como la más inclusiva, acogedora y unificadora realizada hasta hoy.

Sin embargo, otros muchos utilizarían descriptores diferentes.

Por ejemplo, la versión más politizada, la más costosa, la más calurosa o la más contaminante. Y, sin duda, la que más beneficios generará para la FIFA.

Independientemente del enfoque, parece evidente que —más allá del espectáculo deportivo— este Mundial de grandes dimensiones podría convertirse en uno de los más polémicos en la historia.

Desde la controversia sobre los costos para los espectadores hasta el impacto de la geopolítica y las políticas migratorias, pasando por la seguridad, las condiciones climáticas extremas, la sostenibilidad y la influencia del presidente estadounidense, Donald Trump, el gran torneo genera tanta inquietud como entusiasmo.

Entonces, ¿cuáles serán los problemas principales? ¿Cómo se ha llegado hasta esta situación? Y, ¿qué está en juego?

Estadio Azteca

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Mientras que este jueves toda la atención del mundo futbolístico está en Ciudad de México para el partido inaugural, las naciones anfitrionas despliegan un panorama vibrante de lo que hará que las próximas semanas sean tan atractivas como desafiantes.

En este importante centro futbolero, el emblemático Estadio Azteca se alista para marcar un hito siendo el primero en albergar el inicio de tres Copas del Mundo distintas.

Las expectativas están por las nubes. Sin embargo, al igual que en Estados Unidos, donde se jugarán cerca del 75% de los encuentros, el alto precio de las entradas causa malestar.

En México, también hay preocupación por la seguridad en un momento en que el país enfrenta especialmente la violencia de los principales cárteles.

En la capital mexicana, manifestantes han derribado estatuas de futbolistas vinculadas al Mundial, mientras agrupaciones de docentes que reclaman mejoras salariales amenazan con interrumpir los partidos si no se atienden sus pedidos.

Por otra parte, en Tijuana, la presencia de la selección de Irán ilustra las complejas tensiones políticas que rodean la competición.

A continuación, se examinan las claves que convierten a este Mundial en uno de los más controvertidos históricamente.

1. EE. UU. e Irán

Más allá de su inmensa escala, este torneo presenta aspectos sin precedentes.

Por ejemplo, nunca un país anfitrión había estado en conflicto armado con una nación participante.

El mes pasado, la FIFA confirmó que la selección de Irán trasladó su base de operaciones desde EE.UU. a México.

Este cambio fue consecuencia directa de la campaña militar iniciada en febrero, cuando EE.UU. e Israel atacaron a Irán, desatando represalias en toda la región de Medio Oriente.

Aunque a principios de abril se instauró un alto el fuego, los enfrentamientos entre las partes han continuado.

Aficionados de Irán reivindican el uso de la bandera previa a la Revolución de 1979 para animar a su país en el Mundial.

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En los últimos meses, la participación de Irán ha estado envuelta en incertidumbre; en algún momento, el presidente Trump advirtió que no era "conveniente" que el equipo compitiera, "por su seguridad personal".

Su enviado especial incluso sugirió que Irán fuera reemplazado por Italia —cuatro veces campeona mundial— que no logró clasificar.

Actualmente, parece que Irán disputará su cuarto Mundial consecutivo, aunque el país acusa a EE.UU. de negar visas a varios directivos y miembros del cuerpo técnico.

Un funcionario afirmó que se informó a los jugadores que deberían entrar y salir de EE.UU. el mismo día de cada uno de los tres partidos de la fase de grupos.

El martes, la federación de fútbol de Irán comunicó que había sido revocada la asignación de entradas para sus seguidores en la fase de grupos y añadió que esto "plantea serias dudas sobre la interferencia de factores políticos ajenos al deporte en la organización del mayor evento futbolístico mundial".

La FIFA aseguró que trabaja para "maximizar las posibilidades de que los seguidores iraníes puedan asistir a los partidos".

No obstante, dado que aparentemente se limitará la exhibición de la bandera iraní previa a la revolución en las sedes, los encuentros estarán cargados de tensiones políticas, especialmente los dos primeros, que se disputarán en Los Ángeles —ciudad con una significativa comunidad iraní.

2. Restricciones para ingresar a EE.UU.

Ya en 2017, durante el primer mandato de Trump, Infantino había señalado que la prohibición de entrada a EE.UU. para ciudadanos de seis países mayoritariamente musulmanes contradecía las normas del campeonato y podría boicotear las pretensiones del país de ser sede en 2026.

"Está claro que, en materia de competiciones FIFA, cualquier selección —incluyendo sus hinchas y dirigentes— que acceda a un Mundial debe poder ingresar al país; de lo contrario, no hay Mundial", explicó.

No obstante, debido a las políticas migratorias aplicadas por Trump en su segundo mandato, cuatro países participantes —Irán, Haití, Senegal y Costa de Marfil— verán a sus aficionados enfrentar prohibiciones totales o parciales de viaje, justificadas por la Casa Blanca como medidas de seguridad.

De hecho, un análisis de datos por la BBC muestra que hinchas de más del 25% de los 48 países en el Mundial enfrentan restricciones, vetos o tasas elevadas de denegación de visas.

El mes pasado se otorgaron exenciones a visitantes de Argelia, Senegal, Costa de Marfil, Cabo Verde y Túnez, liberándolos de la obligación de pagar una fianza de hasta US$15.000 para obtener visa estadounidense.

El fin de semana anterior, la Asociación Internacional de Prensa Deportiva denunció "un problema recurrente e inadmisible: la denegación de visas de entrada a periodistas acreditados".

Además, el lunes la FIFA comunicó que Omar Artan —quien iba a ser el primer árbitro somalí en dirigir partidos en la fase final del Mundial— fue eliminado de la lista tras negársele el ingreso a EE.UU.

Las autoridades migratorias estadounidenses no dieron explicaciones, aunque Somalia está en la lista de países afectados por las restricciones de la administración Trump.

"Es un torneo en el que jugadores, aficionados y dirigentes enfrentan riesgos incluso si logran entrar", expresa Craig Foster, excapitán de los "Socceroos" (selección australiana) y activista por los derechos humanos.

Denunció que "para un deporte que durante una década asegura su compromiso con políticas de derechos humanos, esto es simplemente vergonzoso".

"Esto debería eliminar de una vez la idea —todavía muy extendida globalmente— de que deporte y política están separados. A diferencia de cualquier otro torneo deportivo reciente, esta es una Copa del Mundo profundamente politizada", afirmó.

Desde su elección en 2016, Infantino ha mantenido contacto frecuente con los líderes de los países anfitriones de sus eventos.

Sin embargo, la controvertida entrega del Premio de la Paz de la FIFA a Trump durante el sorteo mundialista del año pasado evidenció la estrecha relación con el presidente estadounidense.

Donald Trump y Gianni Infantino reciben el Premio de la Paz de la FIFA

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Desde entonces, EE.UU. ha llevado a cabo acciones militares en Venezuela, Nigeria e Irán, y Trump ha insinuado posibles operaciones en Groenlandia, México y Colombia, otro país participante en el Mundial.

También han surgido tensiones entre los tres coanfitriones en temas de comercio, inmigración y lucha contra el narcotráfico.

De hecho, la semana pasada el presidente estadounidense se refirió a Canadá como "el estado número 51", aunque también existe esperanza de que el torneo ofrezca una oportunidad para la diplomacia.

Para sumar al contexto, EE.UU. conmemora el 250º aniversario de su independencia y se prevé que Trump tendrá un papel destacado en el campeonato, tal como ocurrió en la final del Mundial de Clubes del año pasado y en el sorteo de la Copa del Mundo en diciembre.

Tras las acusaciones de que Rusia y Qatar usaron las dos últimas Copas del Mundo para mejorar su imagen, Human Rights Watch advierte que el evento de este verano será una "bonanza de sportswashing" (blanqueo de imagen mediante el deporte).

Amnistía Internacional también alertó que el torneo corre el riesgo de convertirse en "un escenario para la represión", señalando prácticas "abusivas, discriminatorias y letales en el control migratorio y las detenciones masivas en EE.UU.", y advirtió sobre los "riesgos significativos" para quienes asistan.

Gran parte del escrutinio ha estado dirigido al papel del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. (ICE), que forma parte del dispositivo general de seguridad del evento.

A comienzos de este año, agentes del ICE dispararon y mataron a dos ciudadanos estadounidenses durante una operación de control migratorio en Minneapolis.

En respuesta a estas críticas, el grupo de trabajo de la Casa Blanca para la Copa del Mundo prometió que el torneo sería "el evento deportivo más seguro y acogedor de la historia" y trabaja para ofrecer un campeonato que destaque la hospitalidad de EE.UU., su compromiso con la seguridad y su espíritu de excelencia.

3. Las controversias sobre los precios

Ocho años atrás, la FIFA otorgó la organización de la Copa del Mundo 2026 a EE.UU., México y Canadá mientras buscaba recuperarse del escándalo de corrupción provocado por las polémicas votaciones de 2010, cuando se eligió a Rusia y Qatar para los Mundiales de 2018 y 2022 respectivamente.

Como ambos países tuvieron que rechazar acusaciones de soborno, una Copa del Mundo en Norteamérica debió parecer una opción menos riesgosa, dado que muchas infraestructuras ya estaban listas.

La otra gran ventaja era financiera: impulsado por contratos multimillonarios de derechos televisivos y patrocinio, el torneo ampliado —que se celebrará en el mercado deportivo más comercializado globalmente— será el evento deportivo más rentable de la historia.

Se espera que la FIFA genere un ingreso récord de US$9.000 millones solo en este año.

Estos ingresos permitirán distribuir US$2.700 millones entre las asociaciones nacionales durante los próximos cuatro años, fomentando el desarrollo global del fútbol y aumentando las probabilidades de que Infantino obtenga una tercera reelección en 2027.

Una imagen de torniquetes con el letrero "Se acerca la Copa del Mundo"

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Sin embargo, la controversia sobre cómo se genera gran parte de este dinero ha marcado gran parte del periodo previo a la Copa del Mundo.

En 2018, quienes lideraron la candidatura afirmaron que el precio máximo para la final sería de US$1.550, pero al salir a la venta en diciembre para los miembros de los clubes oficiales de aficionados, el boleto más caro se situó en US$8.680.

Un numeroso grupo de hinchas calificó estos costos como una "traición monumental", tras lo cual la FIFA lanzó una oferta limitada de entradas a US$60.

Sin embargo, la estrategia de precios —y la implementación por primera vez en un Mundial de una "tarificación dinámica" que varía según la demanda y el momento de compra— desató un fuerte rechazo, y el temor de que muchos de los seguidores más fieles y apasionados queden fuera por los altos costos.

En la plataforma oficial de reventa, los aficionados enfrentan precios considerablemente inflados, mientras la FIFA cobra una comisión del 30% por cada entrada vendida.

El mes pasado, autoridades en Nueva York y Nueva Jersey abrieron una investigación formal tras denuncias contra la FIFA por "inflar artificialmente los precios" y "engañar a los aficionados" en la venta de boletos.

La FIFA resaltó el poder adquisitivo de los consumidores estadounidenses y la alta demanda, afirmando que se vendieron más de cinco millones de entradas y que se agotarán todas las localidades.

Sin embargo, BBC Sport verificó la existencia de miles de entradas disponibles para partidos de selecciones menos populares a precios muy inferiores a su valor oficial, tanto en el sitio oficial de la FIFA como en mercados secundarios.

También se acusa al organismo de transferir a la plataforma SeatGeek el inventario que no logra vender por otras vías.

Otros costos han generado descontento, como el precio del tren desde el centro de Nueva York al estadio MetLife en Nueva Jersey (sede de la final), cuyo boleto habitual cuesta US$12,90 pero se elevó hasta US$150 antes de ser reducido a US$98. El gobernador de Nueva Jersey responsabilizó a la FIFA por negarse a subvencionar transporte.

El malestar aumentó la semana pasada cuando la FIFA anunció una prohibición de ingresar a los estadios con botellas de agua reutilizables, alegando razones de seguridad, en un cambio repentino que muchos atribuyeron a intereses comerciales.

Dado que investigadores sostienen que las temperaturas en 14 de las 16 sedes alcanzarán niveles peligrosos, se temió que la restricción pusiera en riesgo la salud de los espectadores. Tras fuertes críticas de grupos de aficionados y políticos, la FIFA rectificó y permitió finalmente el ingreso con botellas desechables y selladas.

Hace 32 años, la primera Copa celebrada en EE.UU. ayudó a popularizar el fútbol entre el público general del país.

Ahora, con una liga doméstica consolidada y una fuerte inversión estadounidense en el fútbol europeo, hay grandes expectativas de un nuevo avance decisivo.

Ceremonia Mundial 1994

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"En 1994, el mercado futbolístico en EE.UU. estaba en sus inicios; hoy cuenta con ligas profesionales pujantes y algunos de los estadios más destacados del mundo", declaró a BBC Sport JT Batson, director ejecutivo de la Federación de Fútbol de Estados Unidos (US Soccer).

Añadió: "Este verano es una oportunidad enorme para transformar el panorama futbolístico en el país".

Sin embargo, una encuesta reciente indica que la mayoría de estadounidenses considera que asistir a un partido del torneo es demasiado caro para el ciudadano promedio.

Otra encuesta, realizada a hoteles, muestra que las reservas estuvieron muy por debajo de lo esperado en casi todas las ciudades anfitrionas, lo que refuerza la impresión de que los costos récord, junto al contexto político, disuaden la asistencia.

"Habrá mucha gente que no podrá asistir debido a los precios", afirmó a BBC Sport Thomas Concannon, líder de la asociación Football Supporters’ Association England.

Se espera que entre 12.000 y 15.000 seguidores de Inglaterra acudan a cada uno de los tres partidos de fase de grupos en Dallas, Boston y Nueva Jersey.

"Estas cifras resultan algo decepcionantes, dada la expectación generada. Se esperaba un mayor aforo".

4. El torneo "más dañino para el clima" hasta la fecha

La FIFA se comprometió a reducir sus emisiones de carbono en un 50% para 2030 y a alcanzar la neutralidad de carbono para 2040.

El hecho de que todos los partidos se celebren en estadios ya existentes ayuda a alcanzar esos objetivos, aunque la considerable ampliación del torneo incrementa la huella, pues el transporte aéreo representa entre el 80% y el 90% de las emisiones.

De hecho, ecologistas aseguran que será el evento "más perjudicial para el clima" en la historia de los mundiales: la alta dependencia de vuelos generará más de nueve millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, casi el doble de la media de los cuatro mundiales anteriores.

Un marcador en el MetLife Stadium que muestra una advertencia sobre condiciones meteorológicas extremas

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En su dossier de candidatura, las tres naciones anfitrionas presentaron una estimación inicial de 3,6 millones de toneladas de CO2e y expresaron la intención de "establecer nuevos estándares de sostenibilidad ambiental en el deporte".

Hace pocas semanas, un grupo de científicos de renombre mundial advirtió a la FIFA que las actuales medidas para hacer frente al calor durante el Mundial eran "insuficientes" y podrían exponer a los jugadores a riesgos graves.

La FIFA asegura estar "comprometida con la salud y seguridad de jugadores, árbitros, aficionados, voluntarios y personal" y que evalúa todos los riesgos climáticos.

Sin embargo, se estudiarán en detalle los efectos de condiciones extremas —incluyendo largas suspensiones si los partidos se detienen por tormentas eléctricas (el encuentro de preparación entre Arabia Saudita y Puerto Rico, en Texas el 6 de junio, fue interrumpido casi dos horas).

Se analizará también si la FIFA podría estar contribuyendo al propio problema.

Ya en mayo, Infantino manifestó su entusiasmo por el potencial comercial del fútbol en EE.UU., señalando que este mercado representa solo el 3% del PIB deportivo mundial, lo que representa un enorme margen de crecimiento valorado en billones de dólares para inversores.

Las próximas semanas determinarán si este fenómeno deportivo y comercial triunfa finalmente en EE.UU.; o si el torneo queda empañado por sus costos y los conflictos políticos que lo rodean.

Todo está listo para el brillo de las mayores estrellas del fútbol, pero también para revelar hasta qué punto el deporte y sus seguidores están dispuestos a aceptar esta expansión y tarifas elevadas.

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