Al llegar Sánchez a Moncloa, decidió que Iván Redondo le convenía más. Serrano se sintió herido y contrariada. Un mes más tarde, el presidente, que no le mostró gratitud, le propuso asumir la presidencia de Correos, oferta que aceptó.

Junto a los líderes de los partidos existen diversos tipos de colaboradores, jefes de Gabinete, asesores, expertos, pretorianos o ayudantes. Juanma Serrano pertenece a quienes desembarcan en Normandía, pero no desfilan en París. El último implicado en el caso Leire fue uno de los «pilares emocionales» de Pedro Sánchez durante el otoño e invierno de 2016, época en la que su partido lo apartó con dureza en el Comité Federal y cayó en un estado depresivo. Desde la distancia, Juanma Serrano recorrió las federaciones del PSOE, mantuvo contacto con las plataformas del «no es no», apoyó al exlíder dolido y sostuvo ante los periodistas dispuestos a escucharlo que Sánchez tenía posibilidades de presentarse y ganar las primarias. Casi nadie creía esa posibilidad, incluido quien esto escribe, que mantuvo una frecuente interlocución con Serrano y vio los datos que sugerían la posible resurrección de su jefe.
En aquel momento, lo que luego sucedió parecía increíble. Susana Díaz dominaba todo el poder orgánico del PSOE y había conquistado la atención de los medios progresistas y conservadores. Sin embargo, la duda espontánea era cómo Sánchez iba a volver a presentarse tras ser aplastado por su propio partido. Esa era la pregunta que Serrano escuchaba con frecuencia. Cuando Sánchez ganó las primarias, le escribí: «Espero que ahora me digas: «Te lo advertí»». Su respuesta fue: «Te lo advertí».
«Durante esos meses, mi jefe de Gabinete, Juanma Serrano, fue quien más soportó mis tribulaciones y mayor ánimo me brindó para seguir adelante. A finales de 2016, él fue el vínculo con el mundo exterior y los militantes que de forma espontánea se organizaban dentro del partido. Gran parte de mis logros tienen detrás a Juanma Serrano, que me apoyó fielmente en los momentos más difíciles, como amigo y colaborador, algo que siempre valoraréi». Así lo expresó Pedro Sánchez en su Manual de Resistencia.
En la subida hacia la cima, los líderes suelen dejar atrás a sus sherpas. Al entrar Sánchez en Moncloa, optó por Iván Redondo, un asesor electoral vistoso y mediático, para liderar su desfile en París. Serrano, como puede deducirse, se sintió humillado y dolido. Quiso volver a su labor en la FEMP, pero un mes después el presidente ingrato le propuso presidir Correos y él aceptó.
Serrano fue destituido hace tres años y pasó a otro cargo bajo el Ministerio de Transportes. Se desconocía que mantenía una intensa actividad política hasta que se supo que el móvil de Leire Díez contenía más de 10.000 mensajes y que ella organizó en Ferraz la reunión de las cloacas destinada a neutralizar los procesos judiciales que afectaban al PSOE. La reconocida fontanera socialista fue designada directora de Comunicación de Correos, por mediación del ex presidente de la Sepi Vicente Fernández, quien por su cargo tenía una relación cercana con Serrano.
En algún momento, este grupo —Serrano, Fernández, Díez y Cerdán, que les facilitó despacho— decidió unir esfuerzos para destapar asuntos turbios vinculados a la UCO, la Fiscalía y el Poder Judicial, ayudando así a los socialistas inmersos en procesos judiciales, desde los ERE en Andalucía hasta David Sánchez, hermano del presidente. Todos acabaron imputados.
¿Qué motivo tendría un ex jefe de Gabinete durante la dura oposición, resentido tras la llegada al Gobierno de su jefe, para socorrerlo años después? Las fuentes consultadas no ofrecen una respuesta definitiva. «Juanma fue, sin duda, quien mantuvo viva la esperanza de Pedro Sánchez cuando ni él mismo sabía qué hacer y se desconectó de todos. A Juanma le afectó mucho el abandono con la llegada al Gobierno, pero no tengo tan claro que se involucrara en este tema para salvar a Sánchez. En esos cinco días ocurrieron muchas cosas; todos intentaban garantizar su futuro, por si el presidente dimitía», revelan fuentes del partido que vivieron esos tiempos en primera persona.
Colaboradores de Sánchez confirman que el presidente no mantuvo contacto directo con Serrano tras prescindir de su jefe de Gabinete, salvo mensajes de felicitación en navidades o cumpleaños. La dirección socialista atribuye las acciones de los imputados en el caso Leire a un grupo de amigos que se organizaron para presionar a los jueces que los investigaban, tanto a Cerdán como a Fernández, con la figura oscura de Pérez Dolset como experto en el entorno de Villarejo.
Según fuentes consultadas, la secuencia fue la siguiente. Este círculo de personas, con lazos estrechos, contactó con Santos Cerdán para ofrecer ayuda al PSOE ante las investigaciones judiciales que afectaban a algunos dirigentes. El ex secretario de Organización les apoyó para formar y financiar una suerte de comando de investigación destinado a desactivar y desprestigiar las actuaciones judiciales. La UCO ya seguía a Koldo, Ábalos y al propio Cerdán. En este entramado, Leire fungía como nexo entre todos. Además, se suman contratos de la Sepi y de Correos cuya legalidad está siendo objeto de investigación.
«Trataban con Santos, trabajaban para Santos e incluso le llamaban jefe», aseguran distintas fuentes de la dirección socialista. «El presidente no está implicado en nada de esto», añaden colaboradores de Sánchez. «A menudo alguien dice actuar en nombre del presidente, pero no es así; hay mucha gente buscando hacerse notar», comentan altos cargos del Gobierno.

