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Información del artículo
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- Autor, Thomas Germain
- Título del autor, BBC Future*
- Fecha de publicación 11 julio 2026
- Tiempo de lectura: 7 min
Cuando se considera el impacto del tiempo frente a la pantalla, el enfoque suele estar en la mente.
No obstante, recientemente bajé la mirada y observé una leve dureza o callosidad en el dedo meñique, justo donde sostengo el teléfono.
Esto me llevó a preguntarme: ¿qué efectos está causando el teléfono en el resto de mi cuerpo?
Para investigarlo, consulté con varios especialistas. La conclusión —que probablemente ya sospechabas— es poco alentadora.
Los estudios científicos actuales indican que el teléfono y otros dispositivos digitales podrían estar modificando la forma del cuello, dañando la visión, afectando la habilidad motriz y disminuyendo la fuerza muscular.
Además, existe la inquietud de que nuestra dependencia tecnológica esté acelerando la aparición de arrugas. Algunos de estos daños físicos podrían, eventualmente, derivar en un deterioro cognitivo u otras complicaciones graves.
Personalmente, no estoy dispuesto a aceptar esta situación pasivamente (más aún teniendo en cuenta que pasar todo el día sentado también contribuye).
Afortunadamente, hay diversas estrategias que pueden implementarse para evitar que la tecnología afecte negativamente al cuerpo.
Deformaciones en la columna vertebral

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Si estás leyendo esto en un teléfono, probablemente tienes la cabeza inclinada hacia abajo para verlo.
Esta postura conocida como «cabeza adelantada» puede ejercer hasta 27 kg de presión sobre el cuello.
Con el paso de los años, esta tensión puede dañar los discos intervertebrales, causar desgaste en músculos y articulaciones e incluso limitar la capacidad respiratoria. Popularmente, este trastorno se conoce como «cuello tecnológico» (tech neck).
Además, puede provocar cambios permanentes en la apariencia corporal.
Existen ejercicios especializados que ayudan a corregir esta condición, siempre bajo la guía de un profesional de salud.
Sin embargo, medidas más simples pueden adoptarse de inmediato, como sostener el teléfono en una posición más elevada.
Coloca la pantalla a la altura de los ojos y, si es posible, a una distancia que corresponda con la longitud de tu brazo.
Este consejo también es aplicable para las pantallas de computador. Algunos expertos recomiendan hacer pausas frecuentes; por ejemplo, descansar 20 minutos cada media hora frente a la pantalla.
¿Irritación cutánea y arrugas en el cuello?

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Un tema reciente ha causado inquietud: ¿el llamado «cuello tecnológico» (tech neck) es responsable de generar arrugas en esa área?
«Desde un punto de vista teórico, tiene sentido», comenta Justine Hextall, dermatóloga consultora y miembro del Royal College of Physicians del Reino Unido.
La tensión repetida causa arrugas; por lo tanto, mantener el cuello flexionado constantemente e inclinar la cabeza hacia adelante puede resultar problemático, explica.
Sin embargo, Hextall señala que aún no existen investigaciones concluyentes que prueben esta relación.
Recomienda no adquirir productos específicos para tratar el «cuello tecnológico» que han surgido en internet.
Por otro lado, existen otros problemas de la piel que merecen atención, especialmente para quienes usan relojes inteligentes de forma continua.
«El ambiente oscuro y húmedo [bajo el reloj] favorece la proliferación de levaduras, lo que puede causar irritación o incluso eccema», aclara.
Además, dado que esto puede dañar la barrera cutánea, advierte que podría provocar sensibilidad a algunos materiales presentes en estos dispositivos, como níquel, caucho, látex y ciertos acrilatos.
La recomendación es sencilla: retirar el reloj inteligente con mayor frecuencia y limpiar la piel. También, sugiere usar una crema protectora si se planea usar el reloj todo el día.
Deterioro visual

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Las tasas de miopía han aumentado drásticamente durante décadas. Ante estos cambios, la tecnología suele ser señalada como culpable.
Si bien esto puede ser cierto, no ocurre de la manera que muchos imaginan, según Donald Mutti, profesor de optometría de la Universidad Estatal de Ohio, EE.UU.
«Llevamos a cabo un estudio longitudinal de más de 20 años sobre el desarrollo ocular infantil, evaluando los factores que influyen en la aparición y progresión de la miopía», explica Mutti.
Una duda central era si existía una conexión entre la miopía y el trabajo cercano, es decir, actividades que requieren enfocar objetos próximos como un teléfono. «El resultado fue negativo», asegura.
No obstante, el estudio reveló otro hallazgo: pasar tiempo al aire libre parece tener un efecto protector. «Se piensa que la luz brillante exterior estimula la producción de dopamina en la retina», expone Mutti, y esto podría influir en el desarrollo visual.
La tecnología forma parte de un cambio global que nos hace permanecer más tiempo en interiores.
Por ello, Mutti estima que los dispositivos tecnológicos podrían afectar la vista de manera indirecta.
La recomendación es simple, indica Mutti: pasar más tiempo al aire libre.
Esto no solo beneficia la visión, sino que también mejora el sueño. Eso sí, es crucial usar protector solar y gafas para protegerse de la radiación solar.
Debilidad en las manos

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La fuerza de agarre se reconoce cada vez más como un indicador importante de salud general.
Un estudio determinó que predice la mortalidad prematura mejor que la presión arterial. Esta fuerza está disminuyendo globalmente, especialmente en poblaciones jóvenes.
«Esta caída generacional no solo refleja manos más débiles, sino que podría ser una señal anticipada sobre la salud futura de los jóvenes», comenta Johannes Beller, profesor de sociología médica en la Universidad Médica de Lausitz, Alemania.
Se considera plausible que la transición hacia trabajos sedentarios frente a computadoras contribuya al deterioro de la condición física, y posiblemente a la reducción de la fuerza de agarre.
Es recomendable poder apretar una pelota de tenis con máxima fuerza y mantener la presión entre 15 y 30 segundos.
Sin embargo, el enfoque no debe limitarse a fortalecer el agarre, sino buscar mejorar la condición física integral. En resumen, acudir al gimnasio es beneficioso.
Coordinación mano-ojo

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La tecnología parece influir en las habilidades motoras, aquellas que integran mente y cuerpo para ejecutar movimientos precisos.
Podría mejorar la habilidad para acciones como hacer clic o deslizar en pantallas, según Sebastian Suggate, profesor de psicología del desarrollo y educación en la Universidad de Ratisbona (Alemania).
No obstante, cuando se examina el desarrollo motor más amplio —especialmente la motricidad fina—, la evidencia indica un impacto negativo.
Se dispone de más datos sobre los efectos en niños que en adultos.
Investigaciones del propio Suggate muestran una asociación entre mayor tiempo frente a pantallas y un menor desarrollo en habilidades motoras.
Esto resulta preocupante porque existe una correlación entre habilidades motoras y el desarrollo cognitivo y académico en niños y adolescentes.
Su recomendación no es alarmarse ni prohibir pantallas, sino incluir deliberadamente actividades manuales en la rutina diaria.
Tareas prolongadas con las manos, como cocinar o hacer manualidades, pueden ser útiles. Suggate practica carpintería, pero también se podría aprender a tocar un instrumento o escribir a mano.
«No es una catástrofe; hablamos de efectos sutiles», comenta Suggate.
«Aunque a nivel individual estos efectos son moderados o leves, acumulados y a lo largo de generaciones podrían representar un debilitamiento social y una incapacidad para interactuar con la realidad, ya que las manos son un punto fundamental de contacto con el entorno.»
*Esta es una adaptación al español de una historia publicada en BBC Future. Si quieres leer la versión en inglés original, haz clic aquí.

