Telescopio captura imagen impresionante con 60 millones de estrellas en la Vía Láctea

Un cúmulo estelar abierto, captado por el telescopio Euclid

Fuente de la imagen, ESA/Euclid/Euclid Consortium/NASA, CFHT, procesamiento de imagen por J.-C. Cuillandre y E. Bertin (CEA Paris-Saclay)

    • Autor, Sophie Abdulla
    • Título del autor, Servicio Mundial de la BBC
  • Fecha de publicación 34 minutos
  • Tiempo de lectura: 6 min

La Agencia Espacial Europea (ESA) presentó la imagen en luz visible más extensa y detallada jamás obtenida del núcleo de la Vía Láctea.

El telescopio espacial Euclid registró más de 60 millones de estrellas, junto con nebulosas y cúmulos estelares.

Sin embargo, esta imagen no formaba parte del plan inicial.

Euclid fue pensado para explorar el universo oscuro e invisible, pero a solicitud de un grupo de científicos, se orientó durante un solo día hacia el bulbo galáctico, la zona central de nuestra galaxia.

“Habitualmente, Euclid estudia el espacio cosmológico profundo y, en esta ocasión, hicimos justo lo opuesto”, comenta a la BBC Xavier Dupac, científico de la misión Euclid. “Apuntamos a una región densamente poblada del bulbo galáctico”.

Gracias a la resolución y sensibilidad de Euclid, fue posible captar un nivel de detalle excepcional y distinguir estrellas individuales en una zona tan compacta, incluso aquellas menos brillantes.

El producto final es un mosaico compuesto por nueve sectores, cada uno más amplio que la Luna llena, que ofrece una gran cantidad de información.

“Desde un punto de vista estadístico, deberíamos tener la capacidad de encontrar algunos exoplanetas entre ese conjunto de estrellas”, asegura Dupac.

Un exoplaneta es un cuerpo planetario ubicado fuera del Sistema Solar. Según la NASA, más de 6.000 exoplanetas han sido identificados hasta ahora.

Esta imagen facilitará a los investigadores la medición de la masa de esos exoplanetas, lo que puede ofrecer datos valiosos e incluso indicios sobre su capacidad para albergar vida.

Además, ayudará a descubrir nuevos exoplanetas mediante el método conocido como microlente.

Una vista amplia del bulbo galáctico, que es la fotografía de alta resolución más grande jamás tomada del centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, en luz visible

Fuente de la imagen, ESA/Euclid/Euclid Consortium/NASA, CFHT, procesamiento de imagen por J.-C. Cuillandre y E. Bertin (CEA Paris-Saclay)

Una lupa cósmica

En términos básicos, un fenómeno de microlente ocurre cuando una estrella se mueve casi en línea recta frente a otra en el cielo.

Cuando esto sucede, la estrella más cercana funciona como una lupa: su gravedad desvía y amplifica la luz proveniente de la estrella que está detrás.

Si un planeta orbita esa estrella cercana, la gravedad del planeta también modifica esa luz. Ese cambio sutil en el brillo permite a los astrónomos deducir la presencia de un exoplaneta.

“Con suerte, podrías detectar un planeta o incluso varios”, explica Dupac.

Jean-Philippe Beaulieu, del Instituto de Astrofísica de París y la Universidad de Tasmania, que lideró este estudio del bulbo galáctico, apunta que “en los últimos veinte años se han descubierto cerca de 300 exoplanetas mediante esta técnica”.

Una imagen que parece brillantina dorada es en realidad un área compacta de estrellas

Fuente de la imagen, ESA/Euclid/Euclid Consortium/NASA, CFHT, procesamiento de imagen por J.-C. Cuillandre y E. Bertin (CEA Paris-Saclay)

No obstante, descubrir nuevos exoplanetas solo a partir de esta imagen de Euclid no será posible. Para observar un evento de microlente, es necesario monitorear una estrella durante más de 20 días, algo que la misión de Euclid, limitada a un solo día, no pudo realizar.

Sin embargo, si en el futuro un telescopio detecta dos estrellas superpuestas en la zona fotografiada por Euclid, esta imagen podrá servir para corroborar la existencia de nuevos planetas.

Valeria Pettorino afirmó a la BBC que esta imagen podría contribuir al hallazgo de “más de mil planetas”, principalmente fríos que orbitan estrellas, por medio de la técnica de microlente, así como planetas errantes que se han separado de sus estrellas.

Por ejemplo, el telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA tiene previsto su lanzamiento para finales de agosto. Euclid ya ha captado toda la región que Roman vigilará en su búsqueda planetaria.

“Quien detecte un evento de microlente en esa misma área, como el Roman, podrá usar a partir de ahora los datos de Euclid como referencia histórica para ver cómo eran las estrellas antes de que se superpusieran”, explica Natalia Rektsini, del Instituto de Astrofísica de París, líder en la publicación de estos datos de Euclid.

Su potencial para albergar vida

Imagen de una nebulosa que muestra nubes de gas ionizado

Fuente de la imagen, ESA/Euclid/Euclid Consortium/NASA, CFHT, procesamiento de imagen por J.-C. Cuillandre y E. Bertin (CEA Paris-Saclay)

Los datos abren también la puerta para que los científicos puedan estimar la masa de estos planetas.

Según Pettorino, con el tiempo la distancia entre ambas estrellas aumenta. Si la estrella más cercana tiene un exoplaneta, medir su movimiento en relación con la estrella de fondo cuya luz se amplificó permite calcular la masa del planeta con mayor precisión cuanto más tiempo pase.

Esta técnica incluso puede aportar nuevas perspectivas sobre planetas descubiertos con anterioridad.

Una nebulosa oscura sobre el bulbo galáctico

Fuente de la imagen, ESA/Euclid/Euclid Consortium/NASA, CFHT, procesamiento de imagen por J.-C. Cuillandre and E. Bertin (CEA Paris-Saclay)

Hace dos décadas, Beaulieu encabezó el equipo que descubrió un exoplaneta nuevo.

“Es un planeta congelado, algo similar a Hoth, de Star Wars”, describe. “Después de todo este tiempo, me entusiasma que Euclid finalmente nos permita medir con exactitud su masa”.

Determinar la masa de un planeta puede revelar información crucial, como su potencial para alojar vida, señala Dupac.

“Generalmente, como en nuestro Sistema Solar, los planetas más grandes suelen ser gigantes gaseosos o cuerpos helados… mientras que los más pequeños y menos masivos, que orbitan cerca de su estrella, tienden a ser rocosos”, comenta. “Para hallar condiciones propicias para la vida, lo ideal es un planeta rocoso”.

En caso de identificarse un candidato adecuado, añade Dupac, “será posible realizar observaciones complementarias con otros telescopios especializados en estudiar atmósferas planetarias” para determinar si podrían sustentar vida.

Además, la imagen captada por Euclid resultará útil no solo para el análisis de exoplanetas.

Esta información también se aplicará en estudios de enanas marrones, sistemas estelares binarios, movimientos estelares y la distribución del polvo en la galaxia.

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