El Senado da luz verde a la moción para pedir a Sánchez elecciones, con la falta de Junts y el rechazo del PNV

Alicia García, portavoz del PP en el Senado, durante su defensa de la moción exigiendo elecciones, este miércoles. Las claves

En el Senado se aprobó una moción presentada por el PP que solicita a Pedro Sánchez la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones, apoyada por Vox y UPN.

Junts no participó en la votación, mientras que el PNV votó en contra, a pesar de las críticas por parte del PP sobre su respaldo al Gobierno de Sánchez.

El documento denuncia el estancamiento político, la ausencia de Presupuestos y la falta de debates significativos a lo largo de la legislatura.

El PP sostiene que el Gobierno no cuenta con mayoría y acusa a Sánchez de evadir el control parlamentario y evitar votaciones comprometidas.

El Senado avaló la moción del PP que solicita a Pedro Sánchez la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones.

La aprobación se dio únicamente con los votos a favor del PP, Vox y UPN; sin embargo, desde la tribuna Alicia García, portavoz del PP, advirtió a Junts y al PNV que «el sanchismo los arrastrará hacia el pozo de la corrupción».

Los independentistas catalanes mantienen su apoyo a Sánchez y los nacionalistas vascos continúan a su lado. Los primeros optaron por no votar para no contradecir sus propias enmiendas, mientras que los segundos demostraron que sus palabras son más valientes que sus acciones.

Alberto Núñez Feijóo reconoce que todo era una representación sin efecto práctico, ya que ni esta moción ni otra que se vota este jueves en el Congreso, instando a Pedro Sánchez a considerar una cuestión de confianza, tendrán impacto.

Tampoco contribuirá a cambios el pleno sobre corrupción en la Cámara Baja, celebrado un mes después de que Pedro Sánchez prometiera explicaciones tras la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero.

La moción prosperó en la Cámara Alta con 145 votos a favor (PP, Vox y UPN); 2 abstenciones (Coalición Canaria); 5 ausencias (Junts); y 106 votos en contra (el resto, incluyendo al PNV).

Quién se adhería

Ni en el Senado ni en el Congreso se discutió ni se sometió a votación una moción de censura. Pero la sensación de cierre de ciclo era evidente incluso entre los aliados de izquierda del PSOE, posiblemente para dar inicio a la campaña electoral.

El Partido Popular, sin embargo, no puede abstenerse de participar en esta dinámica, y eso es algo que Feijóo tiene claro. En este juego, el presidente del Gobierno «actúa únicamente según su conveniencia», aunque esto jamás coincide con lo que conviene a España y a sus ciudadanos.

Además de desempeñar el papel de opción de Gobierno, el PP busca proponer soluciones para «unos poderes del Estado que están secuestrados y bajo ataque» y demostrar que el líder del PSOE hace tiempo que perdió sus mayorías parlamentarias.

En el Congreso, la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, llegó a pedir la renuncia de Sánchez y que «se busque un socialista que sí cuente con la mayoría en la Cámara». No obstante, Maribel Vaquero, portavoz del PNV, criticó con dureza al presidente pero no solicitó ninguna medida concreta.

La importancia de esta moción en el Senado no residía simplemente en su aprobación, sino en quiénes respaldaban la posición del PP. Aunque no se preveía una moción de censura (al menos por ahora), resultaba clave comprobar si estas fuerzas se posicionaban y presionaban, aunque sea simbólicamente, al presidente.

La moción respaldada en el Senado surge directamente del bloqueo previo en el Congreso. La Mesa presidida por Francina Armengol rechazó hace dos semanas las enmiendas de Junts y del PP, sin consultar siquiera a los letrados ni convocar al órgano rector del Congreso.

Se trataba de una moción derivada de una interpelación urgente de Cuca Gamarra dirigida al vicepresidente primero, Carlos Cuerpo. A este texto se presentaron enmiendas solicitando la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones.

«Anomalía democrática»

Por eso, los populares optaron por llevar el texto completo al Senado, donde su mayoría absoluta aseguraba que ni la discusión ni la votación podrían ser impedidas.

Sin embargo, lo fundamental era ver qué grupos seguirían la línea del PP: si Junts mantendría coherencia con sus propias enmiendas y si el PNV respetaría las declaraciones de su líder, Aitor Esteban, y de su portavoz parlamentaria, Maribel Vaquero.

Durante el debate en el Senado, la portavoz del PP, Alicia García, definió la iniciativa como una respuesta frente a una «anomalía democrática».

Añadió que «en cualquier democracia seria esta moción sería innecesaria», puesto que «un presidente sin Presupuestos, sin mayoría y rodeado de corrupción ya habría renunciado» y convocado elecciones.

«Esta moción no va contra un Gobierno; es una moción en defensa de la democracia«, concluyó, alineándose con el discurso con el que Feijóo trata de contextualizar el desgaste de Sánchez.

El texto

El texto aprobado señala que el Gobierno no cuenta con mayoría en ambas Cámaras y que la legislatura está marcada por un «bloqueo político» debido a la falta de Presupuestos y a que no se ha celebrado ni un solo Debate sobre el estado de la Nación durante toda la legislatura.

Para el PP, esta situación revela una «resistencia cobarde» del presidente, quien habría preferido fortificarse en Moncloa antes que someterse al control del Parlamento.

El contenido operativo es el que fue vetado en el Congreso.

Concluye con un punto que insta al presidente a proponer la disolución de las Cortes Generales y a convocar elecciones generales, conforme a la prerrogativa que le otorga la legislación vigente, reconociendo el carácter político, sin efecto vinculante, de esta iniciativa.

García enfocó gran parte de su intervención en el «temor a votar» que, según los populares, caracteriza al sanchismo.

«Ha encontrado la fórmula para no perder ninguna votación: simplemente no presentarse a ninguna«, ironizó, recordando que durante tres años no se han aprobado ni Presupuestos ni debates sobre el estado de la Nación ni cuestiones de confianza.

Cuando el Parlamento «amenaza con votar lo que le resulta incómodo», afirmó, el Gobierno «lo impide», recurriendo a Armengol en la Mesa del Congreso, quien «bloqueó la votación» de una moción similar en la Cámara Baja.

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