Factores clave detrás del crecimiento económico de Paraguay y sus impactos actuales

Un hombre con una bandera de Paraguay en una protesta de agricultores.

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Este Mundial de fútbol llega y la selección paraguaya no figura entre las favoritas de América Latina. No obstante, la nación destaca en otro ámbito: el económico, con un desempeño sobresaliente.

Durante los últimos tres años, su economía creció a un ritmo promedio anual del 5,5%, muy por encima del promedio regional y también del conjunto sudamericano.

De acuerdo con datos del Banco Mundial, casi 300.000 paraguayos salieron de la pobreza en los últimos dos años, mientras que en 2025 se alcanzó la tasa de desempleo más baja en 13 años.

Los expertos coinciden en señalar que el país atraviesa un boom económico, respaldado por un sistema tributario sencillo y competitivo, una deuda pública controlada, niveles bajos de inflación, una población joven y el acceso a energía renovable a bajo costo.

Además, su posición geográfica, situada en el centro de la región, le otorga ciertas ventajas estratégicas que aprovecha eficazmente.

Dentro de este contexto, los especialistas debaten si este crecimiento es un fenómeno temporal o el inicio de una tendencia sostenida a largo plazo.

"Actualmente, el país está transitando desde una fase de expansión muy rápida, estimulada por la agricultura y otros factores, hacia una etapa posiblemente más estable, aunque con tasas de crecimiento aún elevadas", comenta Mariano Machado, analista principal para las Américas de Verisk Maplecroft, a BBC News Mundo.

De hecho, agrega, las proyecciones del FMI ubican el crecimiento en un 3,7% para 2026, inferior al 6,6% registrado en 2025.

Es decir, el auge económico de Paraguay es palpable, pero su economía está evolucionando de un crecimiento excepcional hacia una etapa de desarrollo más equilibrado.

En esta nueva fase, el gobierno conservador liderado por Santiago Peña debe enfrentar el desafío de persuadir a una parte considerable de la población que todavía percibe que las ventajas del crecimiento no se distribuyen equitativamente.

Una persona envuelta en la bandera paraguaya observa el amanecer cerca de Encarnación, Paraguay.

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"Generalmente, una economía expansiva genera más empleos y mayores ingresos. De hecho, en los últimos tres años se han creado más de 260.000 puestos de trabajo, un número significativo teniendo en cuenta una fuerza laboral aproximada de 3,4 millones", explica a BBC Mundo Humberto A. Colman, economista jefe en DENDE, la fundación paraguaya Desarrollo en Democracia.

Sin embargo, señala, la mayor parte de esos empleos son informales: seis de cada diez trabajadores desarrollan su actividad en la economía informal, lo que restringe su acceso a la seguridad social.

Además, aunque los salarios reales incrementaron más del 5% en el último año, numerosas familias todavía no recuperan del todo el poder adquisitivo perdido durante el período previo marcado por una alta inflación en alimentos, enfatiza Colman.

Esto contribuye a explicar por qué persiste una desigualdad elevada en la distribución del ingreso, una brecha que, a pesar del crecimiento, no se ha logrado cerrar y representa el principal reto para los próximos años.

Reducción de la pobreza

Según Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, el crecimiento económico del país sí se ha reflejado en la población, principalmente mediante la reducción de la pobreza.

“En las últimas dos décadas, la pobreza se redujo de más del 50% al 16%, mientras que la pobreza extrema cayó a un nivel mínimo histórico del 2,4%. Gran parte de este avance se debe a mejoras en la productividad agrícola que elevaron los ingresos en áreas rurales”, explica.

“Estos resultados han sido reconocidos externamente por agencias de calificación crediticia. Moody’s mejoró la calificación de Paraguay a grado de inversión, destacando el sólido crecimiento y las reformas implementadas. Standard & Poor’s hizo lo mismo, elevando la nota a BBB− en diciembre de 2025. Fitch también ajustó la perspectiva a positiva en octubre de 2025”, asegura la especialista.

Vista de la represa hidroeléctrica binacional de Itaipú, cerca de Hernandarias, a 350 km al este de Asunción, en la frontera entre Paraguay y Brasil,

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La mejora en la calificación crediticia reduce el costo de financiamiento al percibirse menor riesgo por parte de los inversores. Esto atrae más capital extranjero, facilita el acceso a los mercados internacionales de capital y puede reforzar la moneda local.

No obstante, Machado opina que, a pesar de que el mejor resultado crediticio aumenta el atractivo para los inversionistas, “el gobierno debe transformar esa confianza en proyectos financiables, mayor capacidad exportadora y una infraestructura mejorada”.

¿Qué elementos han permitido que la economía paraguaya alcance este punto favorable?

Este despegue se sustenta en tres pilares: el peso del sector agrícola, el potencial energético y un sistema tributario con impuestos bajos. Además, la infraestructura y las inversiones extranjeras han tenido un papel clave.

1. Energía barata

El potencial energético se está posicionando como uno de los activos más valiosos del país. Paraguay es el mayor exportador mundial per cápita de electricidad limpia, gracias a la represa de Itaipú, lo que lo convierte en un polo de atracción para centros de datos y la fabricación tecnológica avanzada.

“La energía constituye la carta geopolítica paraguaya. La hidroeléctrica se ha transformado en el núcleo de la propuesta del país para áreas como Inteligencia Artificial, centros de datos, fertilizantes y desarrollo industrial”, asegura Machado, quien añade que “el desarrollo de centros de datos puede revolucionar el modelo de crecimiento del país”.

“El interés de Estados Unidos, Taiwán y el sector privado en los proyectos paraguayos de IA y centros de datos está vinculado directamente a la electricidad generada por las presas Itaipú y Yacyretá”, concluye.

Un ganadero pastorea ganado en un rancho cerca de Asunción, Paraguay,

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“Al aprovechar energía verde y digital, Paraguay no solo construye infraestructuras viales, también está cimentando un futuro digital respaldado por energía renovable en su totalidad”, coincide Lucas Mendes Teixeira, economista y presidente del think tank LatAm Future.

Pero Paraguay no se limita a exportar electricidad; también sigue la senda de Brasil en el mercado de biocombustibles. Así como su vecino desarrolló una industria líder de etanol y biodiésel basada en cultivos agrícolas, Paraguay impulsa la producción de combustibles renovables para diversificar su matriz energética y abrir nuevas oportunidades de exportación.

2. Agricultura y exportaciones

La agricultura representa casi dos tercios de la actividad económica paraguaya, no sólo por la producción agrícola directa, sino también por el desarrollo de industrias vinculadas.

Aunque la soja es uno de los cultivos más significativos, otros sectores tienen gran relevancia, como la ganadería y la exportación de carne, especialmente de cerdo. Además, destaca el crecimiento de la industria forestal.

“En 2022, Paraguay enfrentó una sequía severa que provocó una crisis profunda en el sector agrícola. La economía se contrajo debido a la mala cosecha y al impacto negativo en el sector primario”, señala Marcos Lascurain Rodrigo, economista responsable de Paraguay en FocusEconomics.

“Sin embargo, en 2023 se observó una recuperación con buenas cosechas, que generaron ingresos positivos para los agricultores y un incremento en las exportaciones agropecuarias”, añade.

Para Machado, la diferencia en este gobierno radica en el esfuerzo por diversificar los mercados de exportación.

“A nivel internacional, Paraguay es uno de los pocos países que mantienen relaciones diplomáticas con Taiwán, siendo esta isla un mercado clave para las exportaciones paraguayas, sobre todo en ganado y porcino. Además, está explorando activamente otras opciones en Asia para ampliar sus destinos comerciales”, asegura el especialista.

Asunción, la capital en un día soleado y con el cielo azul.

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3 . Inversión Extranjera Directa

La inversión extranjera directa (IED) en Paraguay ha registrado un incremento considerable en las últimas dos décadas, alcanzando cifras históricas, gracias a una relativa estabilidad política y económica frente a sus vecinos como Argentina y Bolivia.

“Desde 2023, la administración de Santiago Peña ha implementado una serie de reformas orientadas a mejorar el ambiente empresarial y crear un entorno favorable y estable para negocios e inversiones, con una agenda económica muy ortodoxa y promovedora de la inversión privada”, recuerda Lascurain.

“A partir de entonces, observamos un crecimiento de la inversión que se posiciona como el principal motor actual del crecimiento económico paraguayo”, agrega.

Los datos más recientes del Banco Central del Paraguay (BCP) estiman que la IED alcanzó US$931 millones en 2024, lo que representa un aumento del 15% en comparación con 2023.

Las compañías internacionales han optado por Paraguay debido a la mano de obra más económica, la estabilidad macroeconómica y el acceso a mercados regionales a través de su ubicación geográfica en el centro de Sudamérica.

Uno de los proyectos privados de infraestructura más relevantes en la región es la planta de celulosa de la multinacional Paracel.

“Con una inversión superior a US$4.000 millones a lo largo de varios años, esta planta próxima a Concepción constituye la mayor inversión privada en la historia del país”, destaca Mendes Teixeira.

Además de la instalación, el proyecto incluye la construcción de un puerto fluvial privado y una expansión significativa de la red vial regional, generando más de 40.000 empleos indirectos.

“El país tiene una oportunidad única para convertir la estabilidad en inversión, la inversión en productividad, y la productividad en empleos de mayor calidad y bienestar para sus ciudadanos. Paraguay ha demostrado que puede crecer y reducir la pobreza”, afirma Alonso Chaverri-Suárez, representante del Banco Interamericano de Desarrollo en Paraguay.

Para Chaverri-Suárez, el reto para los próximos años es mantener este progreso y garantizar que más hogares logren pasar de mejoras temporales a una trayectoria sostenible de bienestar.

Un hombre cuenta billetes de guaraníes en una calle de Asunción

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4. Bajos impuestos

Las empresas también se sienten atraídas por la baja carga tributaria de Paraguay, una de las menores en América Latina, debido a sus tasas fijas del 10% para impuestos corporativos, de renta e IVA. En comparación, la tasa corporativa efectiva en Brasil es del 34%.

“Esto ha impulsado que inversores internacionales pongan miles de millones en el país”, justifica Mendes Teixeira.

“La disciplina macroeconómica paraguaya permite reducir impuestos, ofrecer exenciones fiscales y condiciones más competitivas”, añade Machado.

Aunque Paraguay no posee la escala de Brasil, su ubicación en el centro del Cono Sur lo convierte en un nodo de interconexión entre las economías regionales.

No obstante, la baja presión fiscal genera debate, ya que con impuestos reducidos el Estado obtiene menos ingresos y limita su capacidad para financiar servicios públicos como educación, salud, infraestructura, seguridad social y justicia.

La presión fiscal –relación entre impuestos y PIB– en Paraguay es del 14%, la segunda más baja en la región después de Panamá, por debajo del promedio regional (22%) y de países desarrollados (34%), según la OCDE.

Paraguay presenta uno de los niveles de desigualdad más altos de América Latina, con un coeficiente de Gini alrededor de 0,45, lo que muestra que el crecimiento económico sostenido aún no se ha traducido proporcionalmente en mejoras para los sectores de menores ingresos.

Un vendedor de lotería sostiene un fajo de billetes de distintos colores.

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5. Infraestructuras en el corazón de Sudamérica

Paraguay se está posicionando como el principal hub logístico y energético de Sudamérica, impulsado por la vía fluvial Paraguay-Paraná y el Corredor Bioceánico que conecta el Atlántico con el Pacífico.

Esta ruta de 3.500 km une el puerto brasileño de Santos con los puertos chilenos de Iquique y Antofagasta, atravesando el corazón del Chaco paraguayo. Cuando se inauguren los tramos finales, se reducirá el tiempo de tránsito para exportaciones con destino a Asia en hasta 14 días, además de bajar los costos logísticos un 25%.

La vía fluvial Paraguay-Paraná también ha mejorado considerablemente. Crucial para exportar soja, maíz y carne, se ha beneficiado de una alianza público-privada con una inversión de US$500 millones destinada a dragado y señalización, asegurando la navegabilidad durante todo el año, sin importar las condiciones climáticas.

“Empresas como Cofco, ADM y Viterra ampliaron sus terminales portuarias en el río. Hoy gestionan más de 25 millones de toneladas de carga al año. La flota fluvial paraguaya es la tercera más grande del mundo, solo superada por la de Estados Unidos y China, lo que resalta la capacidad marítima del país a pesar de no tener salida directa al mar”, recuerda Mendes Teixeira.

Será complicado mantener tasas de crecimiento del 5% anual. Los expertos señalan que el crecimiento continuará, pero con menor intensidad y mayor estabilidad.

Paraguay posee fortalezas evidentes, pero para dar el salto a un nivel económico mayor necesita superar limitaciones estructurales tales como elevar la productividad, mejorar la calidad del empleo, fortalecer instituciones y garantizar un desarrollo sostenible para toda la población.

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