En los pueblos más pequeños, hasta el 70% de las viviendas permanecen vacías, mientras que las grandes ciudades enfrentan una grave falta de alojamiento.

Más de 3,8 millones de inmuebles permanecen desocupados mientras las ciudades enfrentan un déficit de 750.000 viviendas y la despoblación afecta a localidades con menos de 100 habitantes

Un pueblo rural de España. (Wikimedia Commons)

España cuenta con 3,8 millones de viviendas sin utilización, casi la mitad ubicadas en municipios con menos de 10.000 habitantes, mientras que las grandes urbes registran un déficit de 750.000 unidades. El informe Poblaciones en peligro, divulgado este miércoles por el Observatorio del Alquiler y citado por Efe, refleja con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) una brecha territorial en el mercado inmobiliario que se ha intensificado a lo largo de varias décadas.

Este desequilibrio se manifiesta especialmente en municipios con menos de 100 habitantes, donde hasta el 70% del parque residencial está desocupado o se utiliza de manera muy esporádica. En localidades de entre 100 y 500 habitantes, la cifra alcanza el 57%. Estos porcentajes contrastan con la escasez existente en las áreas metropolitanas, donde el acceso a viviendas asequibles se ha convertido en uno de los principales retos económicos nacionales, según alertó el gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, ante el Congreso de los Diputados.

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El mencionado informe del Observatorio del Alquiler permite deducir la distribución de esta disparidad. El 84% del territorio nacional alberga y al 14,4% del total de viviendas disponibles. En contraste, las grandes zonas urbanas concentran el 70% de los habitantes, tras haber incorporado más de seis millones de residentes desde 2001, y enfrentan una presión sobre el mercado de la vivienda que no tiene previsión de aliviarse a corto plazo.

Los precios de la vivienda en España no han dejado de subir en los últimos años en las principales ciudades. No obstante, la situación cambia si se analiza la España vaciada

De los 8.132 municipios que existen en España, el 61,2% tienen menos de 1.000 habitantes y casi la mitad se encuentra bajo el umbral europeo de riesgo de despoblación, establecido en 12,5 habitantes por kilómetro cuadrado. Los municipios con menos de 10.000 habitantes, donde reside poco más del 20% de la población, concentran el 45% del total de viviendas del país.

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La pérdida de servicios, un círculo que se refuerza a sí mismo

Las viviendas deshabitadas no representan la única consecuencia de la despoblación rural. Entre 2012 y 2016 cerraron 311 oficinas postales en zonas rurales. En los últimos diez años desaparecieron más de 250 escuelas de educación infantil y primaria, y en 2023 el número total de centros de salud y consultorios arribó a un mínimo histórico, según señala el informe del Observatorio del Alquiler con datos del INE. La reducción de servicios y la migración de población se retroalimentan: menos habitantes implican menos servicios, y menos servicios aceleran la salida de quienes aún permanecen.

Especialistas advierten que las viviendas vacías del entorno rural no constituyen una solución inmediata para la crisis habitacional de las grandes ciudades. Según expertos, para trasladar la demanda urbana hacia áreas rurales es imprescindible garantizar oportunidades laborales reales y condiciones de vida equiparables.

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Simultáneamente, el coste del acceso a la vivienda sigue aumentando en las zonas urbanas. En las ciudades, el precio medio de la vivienda libre cerró 2025 en 2.230 euros por metro cuadrado, un 7% más que el máximo alcanzado durante el auge inmobiliario, conforme al Boletín Anual 2025 del Observatorio de Vivienda y Suelo del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana (MIVAU). El Banco de España estima que se requieren 7,98 años de ingresos brutos disponibles por hogar para acceder a una vivienda, y que el esfuerzo teórico anual de compra representa el 35,5% de los ingresos familiares.

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