Durante una ola de calor, una falla en el sistema de climatización puede impactar significativamente la habitabilidad del hogar

Las elevadas temperaturas veraniegas transforman el aire acondicionado en un elemento esencial para muchas viviendas. No obstante, cuando ocurre una avería en un piso de alquiler, surge la interrogante común entre los inquilinos: quién debe encargarse de la reparación y qué acciones tomar si el propietario no responde a las comunicaciones. La legislación española contempla diversas situaciones y define los derechos y responsabilidades de ambas partes.
En el marco de una ola de calor, una falla en el sistema de climatización puede afectar notablemente la habitabilidad del inmueble. En tales casos, la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) determina las obligaciones del arrendador y las circunstancias bajo las cuales el inquilino puede intervenir para solucionar el inconveniente.
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De manera general, la normativa estipula que el propietario debe encargarse de todas las reparaciones necesarias para mantener la vivienda en condiciones adecuadas para el uso convenido. Esto abarca los elementos que formen parte de las instalaciones de la propiedad y cuyo desgaste no haya sido causado por el arrendatario.
Por tanto, si el aire acondicionado estaba instalado antes de firmar el contrato y la avería corresponde al desgaste habitual del equipo o a un fallo técnico, la responsabilidad normalmente recae sobre el propietario. La ley también aclara que estas reparaciones no constituyen justificación válida para aumentar el alquiler.
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La significancia de notificar la avería
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El primer paso que debe tomar cualquier inquilino es comunicar la incidencia al propietario lo antes posible. Esta comunicación es crucial porque la ley requiere que el arrendador tenga conocimiento del problema antes de poder exigir cualquier acción posterior. Un correo electrónico puede ser útil, aunque desde el punto de vista probatorio, el burofax es el medio más efectivo.
Este método permite acreditar quién envió y recibió la comunicación, la fecha de entrega y el contenido exacto del mensaje. En caso de disputa judicial, esta evidencia puede ser decisiva para demostrar que el propietario fue informado oportunamente sobre la avería.
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Además, el artículo 21.3 de la LAU autoriza al inquilino a realizar ciertas reparaciones si la urgencia del caso lo justifica. Luego, podrá solicitar al propietario el reembolso de los gastos asumidos, siempre que se cumplan los requisitos legales. La clave está en definir si la avería provoca una molestia considerable. No es igual que el aire acondicionado deje de funcionar en invierno que durante el verano.
La jurisprudencia también ha respaldado en ocasiones la actuación de inquilinos frente a problemas que ocasionan molestias significativas. Por ejemplo, una resolución de la Audiencia Provincial de Málaga estableció que un arrendador debía cubrir los costos de reparaciones efectuadas por el inquilino cuando estas eran necesarias para evitar una incomodidad considerable.
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Sin embargo, expertos advierten que reemplazar el equipo o contratar una reparación sin notificar previamente al propietario puede generar inconvenientes. La legislación exige una notificación previa, incluso en casos urgentes. Por eso, antes de cualquier intervención, es recomendable dejar constancia documental de la avería y de los intentos realizados para comunicarse con el arrendador.

