¿Qué formación política resulta más afectada tras el discurso del Papa?

Desde la crítica a la interpretación «demográfica o económica» de la inmigración hasta la oposición al aborto: León XIV envió mensajes contundentes tanto a la derecha como a la izquierda

Los diputados Gabriel Rufián (ERC), Verónica Martínez Barbero (Sumar), Santiago Abascal (Vox) y Patxi López (PSOE) acceden ayer al hemiciclo del Congreso

Al concluir el discurso del Papa en el Congreso, todos los diputados y senadores presentes en el hemiciclo aplaudieron. Según declararon posteriormente, cada uno reconocía y valoraba los puntos coincidentes con el mensaje del Pontífice. No obstante, el discurso de León XIV resultó incómodo para todas las fuerzas parlamentarias, ya que desde la tribuna lanzó mensajes dirigidos a cada grupo.

A LA DERECHA

Respecto al «drama migratorio», el Papa señaló que es una «realidad» que supera cualquier análisis que sea solo demográfico o económico: se trata fundamentalmente de un tema moral y jurídico. Estas afirmaciones resonaron con fuerza frente a los 137 diputados del PP y 33 de Vox, quienes defienden la necesidad de controlar los flujos migratorios debido a la situación demográfica y económica del país.

Alberto Núñez Feijóo expresó su rechazo a la regularización de inmigrantes promovida por el Gobierno, calificándola como «inhumana, injusta, insegura e insostenible». Por su parte, el partido de Santiago Abascal sostiene de manera directa que «España no necesita más inmigrantes» para justificar su oposición a la llegada de nuevos extranjeros. En su plan migratorio presentado en otoño, los populares criticaron que si la entrada de extranjeros «queda fuera de control, provoca divisiones y precariedad», lo que sustenta su endurecimiento de postura. Vox, en tanto, argumenta su rechazo usando datos sobre el impacto económico -«negativo»- de la inmigración, contrariando la postura de la Iglesia que apoya la acogida. Muy distante está del mensaje del Papa la consigna de «prioridad nacional» promovida por Vox y respaldada por el PP.

Otra parte del discurso del Pontífice debió causar desagrado en las filas de la derecha más rígida. Al referirse a la «paz», recordó «la obligación de los Estados de resolver sus disputas por vías pacíficas según el derecho internacional», mostrando así su papel como contrapeso frente a Donald Trump, aliado de Vox.

A LA IZQUIERDA

El sector progresista acogió con agrado las palabras de León XIV contrarias al «rearme» y a favor de la acogida de inmigrantes, pero también detectó en su discurso aspectos que chocan frontalmente con su narrativa. «Toda vida humana debe ser reconocida y protegida desde su concepción hasta su muerte natural», afirmó el Papa, reafirmando así la postura de la Iglesia contra el derecho al aborto y la eutanasia, temas sociales defendidos por la izquierda. Fue el Gobierno anterior de Pedro Sánchez el que aprobó la ley que regula la eutanasia y modificó la normativa del aborto, y el gabinete actual ha presentado una iniciativa para consolidar este derecho en la Constitución como un pilar social antes de finalizar la legislatura.

Tampoco coincide con las ideas defendidas por la izquierda el mensaje que León XIV emitió sobre la educación. El Pontífice reclamó el respeto «al derecho primario e inalienable de los padres para escoger el tipo de educación y formación para sus hijos», en una defensa implícita de la educación concertada -particularmente la religiosa-. Frente a esta visión, todos los gobiernos de Sánchez han promovido el fortalecimiento de la escuela pública laica en contraposición a la concertada.

AL NACIONALISMO

León XIV destacó que España posee «una lengua que une continentes» y «una tradición cultural, jurídica y espiritual que ha logrado combinar […] unidad y pluralidad». Estas palabras, leídas entre líneas, enviaban también un mensaje a las formaciones nacionalistas presentes en el hemiciclo. Especialmente porque el Papa las pronunció justo después de saludar a la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, quien le pidió dirigirse en catalán a los fieles que le esperan en Barcelona. Frente a cualquier idea de fragmentación, el Pontífice defendió la «concordia» y realizó varias alusiones a la «unidad», la cual «no uniforma, sino que integra la diversidad».

Asimismo, sus mensajes sobre inmigración no solo incomodaron a quienes rechazan la acogida de extranjeros, sino que también, de algún modo, a quienes plantean fronteras internas dentro del país. «Ninguna nación puede resolver por sí sola un desafío de esta magnitud», afirmó León XIV.

A TODOS

En el primer discurso de un Papa en el Congreso, el Pontífice aprovechó para enviar un mensaje dirigido a todas las bancadas y diputados. «La pluralidad política no debe degenerar en la descalificación constante del adversario», expresó, haciendo un llamado a reducir la polarización que todas las fuerzas políticas han asumido, aunque evitando sentirse aludidas directamente.

En un tramo final de legislatura marcado por una confrontación política intensa, el mensaje de León XIV ante los parlamentarios resulta aún más relevante: «La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no implica humillación».

UN APUNTE MÁS

El Papa dedicó también una última alusión política que, aunque en España no tiene un destinatario directo, sí lo posee fuera de nuestras fronteras. «El sigilo sacramental de la confesión tiene un valor especial para la Iglesia católica», afirmó el Pontífice.

Estas palabras adquieren significado si se observa la situación en Francia, donde se está tramitando una ley que sugiere eliminar el secreto de confesión en casos de violencia sexual contra menores, obligando a los sacerdotes a denunciar estos hechos. En España, este debate aún no está abierto, pero León XIV quiso mencionarlo ayer, por si acaso.

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