Nuestro periodista viajó a la región de Valencia en España para conocer a los hermanos Úrculo, fundadores de CrowdFarming, la principal plataforma europea de alimentos orgánicos vendidos directamente al consumidor.
Se inicia el último día de la temporada de cosecha en los naranjales de Masia El Carmen, ubicado en Bétera, al norte de Valencia.
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A la luz tenue de la mañana, Gonzalo y Gabriel Úrculo recorren las filas de naranjos en la finca heredada de su abuelo. Armados con tijeras de podar, apoyan a los trabajadores para llenar las cajas que serán enviadas más tarde ese mismo día a clientes en toda Europa.
“Ni nosotros ni nuestro abuelo pensábamos que acabaríamos siendo agricultores”, comenta Gonzalo. Pero tras el fallecimiento de su abuelo, la finca familiar quedó abandonada.
Aunque sin formación agrícola formal, los dos hermanos decidieron en 2010 reactivar la finca, optando por una agricultura orgánica regenerativa.
Hoy, gestionan la mayor plataforma europea de venta directa de productos agrícolas orgánicos.
El éxito de la empresa se basa en parte en un sistema de adopción de árboles para los clientes. Por una cuota anual, los árboles adoptados son cuidados en la finca y su fruta enviada directamente a los “adoptantes”.
“Las adopciones de árboles nos garantizan una demanda estable”, indica Gabriel.
Después de probar este modelo en su propia finca, los hermanos Úrculo lanzaron CrowdFarming en 2017. Actualmente, la plataforma permite a los consumidores comprar frutas, verduras, aceite de oliva y frutos secos directamente de agricultores asociados en toda Europa o en mercados locales.
“En la web, los clientes pueden seleccionar la finca y conocer al agricultor responsable”, explica Gonzalo. “Así establecemos una conexión directa entre productores y consumidores.”
La empresa cuenta hoy con más de 300.000 adopciones activas de árboles y colabora con más de 300 productores asociados en toda Europa.
Uno de ellos es Fernando Agramunt, responsable de una finca de olivos orgánicos que hace años pasó de la agricultura convencional a la orgánica.
Según él, este cambio resultó beneficioso gracias a las ventas directas.
“Vender 10.000 litros a granel no es comparable a vender a familias dispuestas a pagar un poco más por aceite de oliva de calidad superior”, explica.
El modelo también contribuye a cubrir los costos más altos vinculados con las prácticas de agricultura orgánica y regenerativa, añade Fernando. “Además, toda nuestra cosecha se destina a los 3.000 clientes que apadrinan árboles en la finca.”
Otra fuente de ahorro para los productores proviene de los centros logísticos de CrowdFarming. El principal, Crowd Log, está ubicado en Valencia.
Allí se procesan, embalan y despachan miles de pedidos diariamente.
“El año pasado se enviaron casi dos millones de paquetes desde este punto. No almacenamos stock y colaboramos con varias empresas de transporte, lo que nos permite agilizar las entregas”, explica la encargada del sitio, Clara Fernandez.
En 2024, CrowdFarming registró ingresos de 65 millones de euros. Tras adquirir recientemente la plataforma francesa La Ruche qui dit Oui!, el grupo conecta ahora a casi 10.000 productores con dos millones de usuarios en alrededor de treinta países europeos.
“Queremos transformar un sector en el que algunos métodos ya no son viables”, afirma Juliette Simonin, cofundadora de CrowdFarming. “Desde productores forzados a seguir modelos insostenibles, pasando por eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes que demandan fincas resistentes, hasta precios que no permiten la supervivencia de los agricultores — todo el sistema requiere un replanteamiento.”
“Nuestra meta,” concluye Gonzalo, “es demostrar que la agricultura orgánica regenerativa es factible, rentable y capaz de alimentar a toda Europa.”

