La UE está analizando una estrategia de reducción de riesgos para disminuir su dependencia de China. Pero, ¿qué se necesitaría para que el bloque sobreviva a una nueva guerra comercial?
Las relaciones entre la UE y China han atravesado un periodo especialmente complicado.
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La Comisión evaluó la semana pasada la relación con China como ‘insostenible’; una valoración que no fue recibida con agrado en Pekín y que aún es motivo de debate en las capitales europeas. China ha advertido sobre posibles represalias ante eventuales restricciones comerciales impuestas por la UE.
Se requiere una acción, pero ¿cuál sería la adecuada?
El podcast semanal de Euronews, Brussels, My Love?, aborda estas cuestiones junto a Stefania Benaglia, asesora en política exterior y experta en relaciones entre la UE y Asia; Jan Růžička, director de asuntos externos del grupo inversor PPF; y Jorge Liboreiro, corresponsal político de Euronews.
Primero reducir riesgos, ¿y después?
China es el segundo socio comercial más grande de la UE en productos, tras Estados Unidos.
La unión depende considerablemente de China en múltiples sectores económicos, destacando entre sus importaciones paneles solares, baterías de ion de litio y robots industriales.
No obstante, esta relación presenta un desequilibrio, pues se basa en un amplio déficit comercial favorable a Pekín, lo que ha llevado a Bruselas a reconsiderar sus vínculos con China.
Para Liboreiro, existen dos posibles caminos.
“El primero implica los instrumentos comerciales actuales, como el mecanismo anti-coerción, que jamás ha sido empleado”, explicó.
“La segunda opción sería desarrollar nuevas herramientas si las existentes resultan insuficientes”, añadió.
La estrategia del bloque para mitigar la dependencia de países fuera de la UE se presenta como un enfoque de reducción de riesgos, pero, según Benaglia, debe complementarse con una agenda más positiva.
“Cuando te desvinculas de algo, es necesario crear una alternativa, y ahí deben centrarse los esfuerzos”, afirmó.
Benaglia subrayó que, mientras disminuye su dependencia de China, la UE debería fortalecer la cooperación con países como Corea del Sur, India y Japón para ayudar a formar un nuevo paradigma estratégico.
Además, advirtió que, en medio de esta situación turbulenta, la UE no debe diluir sus fundamentos: “Mientras avanzamos trazando un camino diferente y redefiniendo nuestras relaciones, no debemos renunciar a nuestros estándares y valores, que son precisamente nuestro ADN.”
Sin embargo, la tarea es compleja, dado que, como explicó Liboreiro, “China juega bajo reglas diferentes”.
Růžička sostiene que, tras distanciarse de China, la UE requiere inversiones significativas.
“No basta con proteger nuestra industria; hay que invertir en ella, tal como China ha hecho con sus vehículos eléctricos”, señaló.
“Es momento de volver a nuestras raíces; aquellas no son las reglas, regulaciones o valores, sino la capacidad de crear productos sobresalientes”, añadió.
Se puede escuchar el podcast en el reproductor superior o en la plataforma habitual de podcasts.
Fuentes adicionales • David Brodheim, editor de sonido y mezclador

