La reserva de agua en el país aumentó un 10,05 % en comparación con la semana pasada, según datos oficiales
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La capacidad total de los embalses de agua en España se sitúa en un 77,34 %, de acuerdo con la última actualización del Boletín Hidrológico Peninsular, publicada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco).
Según estas cifras oficiales, la cantidad de agua almacenada en el país ha aumentado respecto a la semana previa.
La situación actual de los embalses ofrece una base para enfrentar los desafíos relacionados con la gestión del agua en España. En fechas significativas, los datos recopilados orientan las decisiones políticas y sociales vinculadas al consumo y conservación de este recurso.
Evolución del agua embalsada en España
Fecha: domingo 15 de febrero de 2026.
Capacidad total: 56.043 hm3.
Volumen de agua embalsada: 43.341 hm3.
Porcentaje de agua embalsada: 77,34 %.
Incremento respecto a la semana anterior: 5.634 hm3.
Variación porcentual semanal: 10,05 %.
Cantidad de agua embalsada hace un año: 32.583 hm3.
Porcentaje de embalse anual anterior: 58,14 %.
Capacidad de los embalses en España según comunidad autónoma

Andalucía: 77,02%.
Aragón: 73,18%.
Asturias: 91,01%.
C. Valenciana: 47,19%.
Cantabria P. Vasco La Rioja: 62,44%.
Castilla-La Mancha: 60,12%.
Cataluña: 86,46%.
Comunidad de Castilla y León: 76,16%.
Extremadura: 86,95%.
Galicia: 90,31%.
Murcia: 31,08%.
Navarra: 73,11%.
Recomendaciones para ahorrar agua en el jardín
Independientemente del nivel de agua embalsada en España, es fundamental utilizar este recurso con responsabilidad. Por tal motivo, el Miteco ha difundido una serie de consejos para reducir el consumo de agua en los hogares, enfocándose especialmente en el jardín.
En España, las viviendas unifamiliares con jardín emplean entre 2 y 5 veces más agua que los apartamentos. Por este motivo, el jardín representa un alto consumo. No obstante, existen estrategias para minimizarlo.
Una alternativa efectiva para disminuir el consumo de agua en el jardín es optar por plantas que requieran poco riego o que no necesiten riego una vez bien establecidas. Eso no implica llenar el jardín exclusivamente con cactus o chumberas. De hecho, la mayoría de las especies típicas de jardines mediterráneos, como árboles, arbustos y matas, demandan poca agua.
Generalmente, más del 66 % del agua utilizada en un jardín se destina al mantenimiento del césped. Por ello, puede afirmarse que el césped es el principal consumidor de agua en los jardines modernos. Reducir su extensión representa la manera más eficaz para cortar el gasto hídrico.
Cubrir las áreas del jardín con materiales naturales, como piedras, gravilla o corteza de árbol, contribuye a disminuir considerablemente el consumo de agua, al mismo tiempo que genera efectos estéticos agradables. Estos recubrimientos protegen el suelo del calentamiento excesivo, resguardan contra el viento y la erosión, impiden el crecimiento de malas hierbas y permiten ocultar los sistemas de riego.
Los sistemas de riego localizado suministran agua mediante “goteros” que operan a baja presión. Esto facilita proporcionar a cada planta la cantidad precisa que requiere, evitando pérdidas por evaporación y utilizando entre el 25 % y el 50 % del agua que demandaría un riego por aspersión.
El agua de lluvia que se recoge en tejados y patios puede ser reutilizada para regar el jardín. Tras ser captada por canalones o drenajes, se conduce a un pequeño depósito donde se almacena para su uso posterior.
Un depósito semienterrado es ideal para almacenar agua pluvial, aunque también pueden emplearse otros recipientes como toneles, bidones o antiguas bañeras. Es conveniente ubicar el depósito en un lugar elevado dentro de la parcela para permitir el riego por gravedad.
El riego debe realizarse en las horas más frescas del día, ya que esto reduce la evaporación y previene daños en las plantas. Además, es importante evitar el riego excesivo porque disminuye la resistencia de las plantas a la sequía y las hace más vulnerables a enfermedades.
