Bildu en el País Vasco impulsa el euskera obligatorio y exige su aprendizaje a los migrantes para facilitar su integración social

Arnaldo Otegi, coordinador general de EH Bildu, en la sede de ERC en Barcelona, el pasado mes de marzo. Las claves

EH Bildu propone declarar el euskera como idioma nacional en el País Vasco y otorgarle un uso prioritario en las instituciones públicas.

La formación abertzale plantea que el dominio del euskera sea obligatorio para los inmigrantes que deseen integrarse y avanzar profesionalmente en la región.

Bildu pretende eliminar la zonificación lingüística en Navarra, buscando que el euskera tenga estatus oficial en toda la comunidad foral.

El debate sobre la obligatoriedad del euskera en el empleo público genera fricciones entre PNV y PSE, mientras Bildu intenta asegurar legalmente esta exigencia.

EH Bildu aspira a elevar el euskera a la categoría de lengua nacional y garantizarle un «uso prioritario» en las instituciones del País Vasco.

Así lo establece el partido en el documento firmado este fin de semana titulado Nueva política lingüística para abrir una nueva etapa de revitalización, donde defiende la euskaldunización del territorio vasco y navarro.

Este texto, avalado por más del 97% de sus bases, solicita que el euskera obtenga un nuevo estatus legal y que se amplíe su presencia en ámbitos como la Administración pública.

Además, plantea que su conocimiento sea un requisito fundamental para los inmigrantes que deseen integrarse en la región.

«La intención es otorgar un pleno desarrollo jurídico a su condición de lengua propia y nacional, estableciéndola como idioma de uso prioritario y habitual en sus funciones, espacios y ámbitos principales», señala el documento.

Arnaldo Otegi durante un acto de EH Bildu.

En el documento, al que ha accedido EL ESPAÑOL, los seguidores de Arnaldo Otegi plantean además la implementación de una «acogida lingüística adecuada y eficiente para quienes trabajen y residan en la próxima década», quienes deben usar el euskera como «herramienta para avanzar en su carrera profesional«.

De modo implícito, se sugiere que dominar el idioma será obligatorio para integrarse y prosperar social y laboralmente.

Esta iniciativa es similar a la propuesta que presentó Salvador Illa en Cataluña, donde planteó que los inmigrantes interesados en quedarse y renovar sus permisos debían demostrar conocimientos avanzados de catalán.

«Si relacionamos el euskera con políticas de mejora del bienestar social, el idioma será compañero y colaborador en dicho proceso», justifica Bildu.

Aunque el texto evita mencionar una obligación para residir, la intención es que nadie quede excluido de la comunidad lingüística.

«Bildu repite el esquema de prioridad nacional que Vox intenta implementar«, afirma José Antonio Pérez Pérez, profesor agregado de Historia Contemporánea de la UPV-EHU. «Los nacionalismos emplean los mismos patrones: América primero, España primero, Euskadi primero».

Para el historiador, la propuesta de Bildu respecto a los inmigrantes se basa en una falacia, pues muchos de los recién llegados al País Vasco desconocen el idioma: «Fomenta la desconfianza hacia el inmigrante. Es claramente discriminatorio«.

En cuanto a Navarra, el texto de la coalición abertzale va más allá y califica la actual zonificación como una «grave vulneración de los derechos lingüísticos«, que ha originado la creación de hablantes con «tres niveles de derechos» dependiendo de su lugar de residencia.

La estrategia de Bildu consiste en eliminar este «fragmento administrativo» y superar las limitaciones legales vigentes para que el euskera sea reconocido como «lengua oficial propia de Navarra» en toda la comunidad foral.

El sistema de zonificación divide el territorio en tres zonas: vascófona, mixta y no vascófona. En el norte, el euskera cuenta con plena oficialidad, en la zona mixta su reconocimiento es parcial, y en el sur no posee estatus legal, una estructura que EH Bildu denomina como «fragmentación administrativa«.

«Afirmar esto es un desprecio al pluralismo de la propia sociedad», señala Pérez Pérez.

«Lo que propone Bildu no es un proyecto lingüístico, sino un proyecto político de carácter excluyente que ignora las diferencias existentes en el territorio vasco y navarro, e incluso en zonas donde el castellano sigue siendo predominante. Su intención es fracturar la sociedad».

Entre las estrategias de Bildu está que «el euskera sea el idioma principal en el ocio organizado de 0 a 16 años», que tenga presencia en todos los servicios públicos y que incluso colonice el sector audiovisual, mediante la implementación de programas, recursos y sistemas de cuotas para fomentar contenidos a favor de sus políticas lingüísticas.

El marco de la Ley de Empleo

Este documento cobra especial importancia en el contexto del debate sobre la futura Ley de Empleo Público, donde PNV y PSE-EE mantienen una disputa ideológica sobre el peso del euskera en las Ofertas Públicas de Empleo (OPE).

La controversia gira en torno a los Perfiles Lingüísticos (PL): los niveles de euskera requeridos para acceder a una plaza pública. El PNV busca endurecer estos requisitos, mientras que el PSE apuesta por flexibilizarlos para no desalentar el talento procedente de fuera.

Para el PSE, imponer el euskera como requisito casi universal podría priorizar la lengua por encima de la competencia profesional y discriminar a los que hablan sólo castellano.

Actualmente, la mitad de la población vasca no puede acceder a la función pública debido a que muchas ofertas exigen nivel C1 de euskera, indispensable para dar clases o trabajar en la Administración.

«En numerosos ayuntamientos, diputaciones o incluso en la propia universidad se pide el título de euskera que luego no se emplea realmente. En el caso de la UPV, esto ha provocado una disminución en la calidad de la investigación. Hay profesores con nula trayectoria que acceden solo por su euskera, superando a investigadores experimentados que solo dominan el castellano».

El lehendakari, Imanol Pradales, y el presidente del PNV, Aitor Esteban, a su llegada a la celebración del Aberri Eguna (día de la Patria Vasca).

Además, en los últimos meses diversas sentencias han anulado los requisitos de euskera en varias convocatorias.

Los tribunales argumentan que exigir el idioma para determinados puestos es «desproporcionado«, es decir, el nivel de euskera solicitado no se ajusta a las funciones reales del trabajador.

Esta situación ha provocado un bloqueo legal que tanto PNV como EH Bildu, a pesar de sus diferencias ideológicas, intentan resolver mediante un «blindaje» legal que impida que la justicia invalide esas plazas.

«El pronunciamiento del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco sobre este asunto ha acelerado la actuación de Bildu», comenta el docente.

Aquí es donde la propuesta de Bildu de declarar el euskera como «lengua nacional» juega un papel fundamental.

Al elevar el estatus legal del idioma, persigue que el conocimiento del euskera deje de ser un derecho optativo para convertirse en un deber básico para todo empleado público.

El propósito final es que, al ser el idioma prioritario y de «uso preferente», su exigencia en la Administración no pueda ser impugnada judicialmente, asegurando así la obligatoriedad del euskera en el empleo público frente a cualquier recurso.

El documento menciona abiertamente la existencia de una «ofensiva ideológica, política y judicial» contra el euskera, reforzada por «fuerzas externas divergentes», como la influencia creciente del castellano y, en especial, del inglés.

Sin embargo, estas tensiones han desembocado en un bloqueo político que amenaza con enquistar las relaciones entre los socios del Ejecutivo vasco.

Ni PNV ni PSE manifiestan disposición a ceder en este enfrentamiento centrado en la intensidad de los requisitos lingüísticos. Tras la prórroga solicitada por los nacionalistas para el plazo de enmiendas a la Ley de Empleo Público, un acuerdo entre ambos partidos parece cada vez más distante.

Eneko Andueza, secretario general del PSE-EE, fue contundente tras la última Comisión Ejecutiva de su partido, dejando claro que las propuestas de sus socios y de EH Bildu no suponen la solución definitiva.

«Seguirán existiendo recursos y sentencias«, advirtió el líder socialista, señalando que esta intención de blindaje legal «va en detrimento de los derechos de miles de vascos que desean acceder a un empleo o consolidar su puesto tras años de trabajo sin estabilidad».

La falta de consenso en estos aspectos ha llevado al PNV a explorar la opción de negociar con Bildu.

Pérez Pérez opina que «el PNV ha caído en la trampa» tendida por Otegi y su grupo: «La presión de Bildu les inquieta. Electoralmente les está pisando los talones. No pueden parecer menos abertzales para su electorado ni tampoco incomodar demasiado a su socio de gobierno».

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