Tres desafíos claves para Vox tras la derrota de Orbán: financiero, estratégico y de proyección futura

La derrota del líder húngaro aliado de Abascal provoca que la agrupación europea a la que pertenece, Patriots, pierda a su representante principal con influencia institucional.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, con el dirigente húngaro Viktor Orban, en la cumbre de Patriots celebrada en Madrid en febrero de 2025.

El verano de 2024 representó un punto clave para Vox. Durante los meses de calor compartió la gestión de cinco gobiernos autonómicos con el PP y ocupó la misma bancada en Bruselas que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. Sin embargo, al concluir julio, los seguidores de Santiago Abascal ya no tenían cargos en las ejecutivas de las comunidades y se reorganizaron en Europa para alinearse junto al líder húngaro Viktor Orban. En términos demoscópicos, esta estrategia no resultó mala: tras un descenso inicial debido al shock, el partido de Abascal revirtió la tendencia negativa y empezó a crecer casi sin interrupciones hasta comienzos de 2026, momento en que se detuvo. En cuanto al posicionamiento internacional, la maniobra también reforzó a Vox de cierta manera: Abascal alcanzó la presidencia del grupo europeo Patriots, y varios miembros de esta alianza experimentaron crecimientos destacados en sus países respectivos -como Marine Le Pen en Francia, André Ventura en Portugal, y Andrej Babis en República Checa-.

No obstante, no todo fue favorable: el reemplazo de Meloni por Orban generó rechazo dentro de Vox, desde afiliados hasta dirigentes altos, y provocó diversas controversias debido a la postura de Orban respecto a Moscú y otros temas. A pesar de estas dificultades, Abascal reiteró su alianza con Orban constantemente, manteniendo su apoyo incluso ahora, cuando la derrota en las urnas afecta la estrategia iniciada aquel verano de 2024. Como afirmó ayer el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, «Lo que nos guía son principios, no resultados electorales».

La pérdida del poder de Orban repercutirá negativamente en Vox respecto a la disminución del poder institucional del grupo Patriots en Europa. En 2024, Vox abandonó el ECR — liderado por la primera ministra Meloni — para sumarse a otra alianza que contaba con un jefe ejecutivo influyente, Orban, pero esta realidad ha cambiado. La familia comunitaria vinculada a Abascal pierde así una voz en el Consejo Europeo y queda con un único partido que mantiene el poder en su país — ANO en República Checa.

El conservador Péter Magyar gana las elecciones de Hungría a Viktor Orban tras 16 años en el poderE.M

Por otra parte, Hungría tiene una importancia especial para el programa ideológico de derecha dura que forma la base de Patriots. El propio Abascal lo describió así durante su visita a Budapest hace tres semanas para apoyar a Orban en campaña: «Es el hombre que nos demostró que existe una vía diferente», afirmó en referencia al húngaro, destacando que sus «calles seguras son la envidia de toda Europa» — un elogio a sus políticas migratorias. «Hungría era la única nación europea libre de invasión islamista», enfatizó el líder de Vox en sus redes sociales anteayer. Sin embargo, el resultado electoral refleja un rechazo de parte de la población húngara a esas políticas, frenando el avance de la ideología conservadora que se había extendido por el continente en años recientes.

Además, esta derrota de las ideas que defiende Vox — compartidas en líneas generales — ocurre cuando el partido español aún no ha logrado incorporarse completamente a la ola de derecha dura, ya que, aunque ha crecido en meses recientes, todavía no supera el 20% de voto, barrera que sí han cruzado la mayoría de sus aliados europeos. No obstante, Garriga restó importancia a esta circunstancia cuando ayer fue consultado sobre si lo ocurrido en Hungría podría afectar a otras formaciones aliadas: «Dicen que Vox ha tocado techo innumerables veces…».

Queda también una cuestión pendiente tras el resultado electoral. El cambio de grupo de Abascal en Europa se produjo poco después de que Vox recibiera dos préstamos del banco húngaro MBH Bank, por 6,5 y 7 millones de euros entre 2023 y 2024. Que un fondo de inversión controlado por el Estado húngaro figure en el accionariado de esta entidad generó cierta controversia, aunque Vox afirma que todo está auditado. El partido justificó que solicitó este crédito porque los bancos españoles no le otorgaban la financiación necesaria, y ahora queda por ver si, sin Orban en el poder, Vox seguirá teniendo acceso, si lo desea, a fondos de bancos húngaros que han sido fundamentales para sus finanzas.

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