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Información del artículo
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- Autor, Sumeeran Preet Kaur
- Título del autor, Periodista de la BBC
- 55 minutos
- Tiempo de lectura: 6 min
Muchas personas frecuentan el gimnasio con el objetivo de eliminar la grasa abdominal, aunque algunas no le dedican suficiente atención.
La acumulación de grasa en la zona abdominal preocupa especialmente a los jóvenes que cuidan su apariencia y salud.
Esta grasa localizada alrededor de la cintura dificulta que usen prendas cómodas que les sienten bien.
El inconveniente va más allá de vestir ropa según preferencias personales. Está comprobado que la grasa abdominal representa un riesgo para la salud.
Produce varias complicaciones graves, entre ellas hipertensión, hiperglucemia y alteraciones en los niveles de colesterol.
Estas patologías se relacionan directamente con la grasa acumulada en el área del abdomen.
Además, esta condición incrementa la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

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Una investigación llevada a cabo por la Universidad de Harvard indica que cuando se acumula grasa en el área abdominal se eleva la producción de una proteína llamada citocina, la cual induce inflamación en el cuerpo.
También se genera otra proteína denominada angiotensina, que puede estrechar los vasos sanguíneos y elevar la presión arterial.
Esto contribuye a incrementar las probabilidades de desarrollar demencia, asma y ciertos tipos de cáncer.
El Dr. Shiv Kumar Choudhry, cardiólogo del Hospital Fortis Escorts en Delhi, India, indica que la grasa abdominal representa un peligro mayor que la acumulada en otras regiones del cuerpo.
“Cuando las células de grasa en el abdomen se rompen, liberan sustancias tóxicas que inflaman los vasos sanguíneos del corazón, incrementando el riesgo de enfermedades cardíacas. Además, desencadenan resistencia a la insulina, elevada en casos de diabetes”, señala.

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Expertos indican que la acumulación de grasa abdominal puede deberse a múltiples factores, entre los cuales figuran la genética, las variaciones hormonales, el envejecimiento, el exceso de peso y la menopausia.
Además, un estilo de vida poco equilibrado y una alimentación inapropiada favorecen esta situación.
Los especialistas en salud sostienen que es posible disminuir la grasa abdominal mediante una alimentación equilibrada, la práctica diaria de ejercicio y la adopción de hábitos saludables.
Para lograr la reducción de grasa en esta área, resulta clave enfocarse en ciertos aspectos. A continuación se presentan cinco recomendaciones.

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1. Evitar cenar justo antes de acostarse
Se desaconseja consumir alimentos en un intervalo de dos a tres horas antes de ir a dormir. Las calorías de los alimentos ingeridos durante el día se transforman en energía para las actividades habituales.
Por el contrario, la comida ingerida en la noche no se usa de la misma forma.
Por lo tanto, tienden a almacenarse en el organismo, resultando en un aumento de peso.
2. Seguir una dieta equilibrada
La ingesta de alimentos con alto contenido en fibra ayuda a retrasar la aparición del hambre.
La fibra hace que el paso de la comida desde el estómago hacia los intestinos sea más lento.
Esto prolonga la sensación de saciedad durante más tiempo.

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Es fundamental incluir proteínas en la alimentación, ya que prolongan la sensación de plenitud y disminuyen los antojos.
Reducen la grelina, hormona vinculada al apetito, lo que ayuda a controlar el deseo de comer.
Las proteínas fortalecen la masa muscular, estimulan el metabolismo y favorecen la quema de calorías.
Es recomendable consumir a diario alimentos como huevos, lentejas, leche, queso, yogur, pescado, aves y soja.
3. Reducir el consumo de carbohidratos altamente procesados y refinados
Los alimentos tales como pan integral, patatas fritas y snacks salados, que tienen poco contenido de fibra o casi ninguno, se digieren con rapidez y pueden causar picos bruscos de azúcar en sangre.
Estas variaciones abruptas en la glucemia no solo aumentan el apetito, sino que incrementan la probabilidad de ganar peso y desarrollar diabetes tipo 2.

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En lugar de consumir estos productos procesados, es preferible elegir opciones saludables como pan integral, snacks horneados o ligeramente fritos, frutas y frutos secos.
Se recomienda limitar el consumo de alimentos azucarados y calóricos, reducir el alcohol y evitar el tabaquismo.
4. Garantizar un sueño adecuado
La falta de sueño puede modificar las hormonas que regulan el apetito, aumentando el deseo de comer.
Investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles hallaron que la grelina, hormona producida por el estómago que estimula el hambre, aumenta cuando la calidad del descanso es baja.
Se aconseja también evitar y manejar el estrés, dado que este eleva el nivel de cortisol, la hormona del estrés, en el torrente sanguíneo.
En momentos de estrés se suele descuidar la alimentación y se tiende a consumir cualquier alimento disponible para evadir la tensión.
5. Practicar ejercicio
La actividad física regular, ya sea mediante ejercicio formal o cualquier tipo de movimiento, facilita la quema de calorías y ayuda a reducir la grasa corporal, especialmente la acumulada en la zona media.
Caminar rápidamente, correr, montar bicicleta, nadar o practicar yoga son actividades que no solo disminuyen la grasa, sino que también aceleran el metabolismo.
El ejercicio favorece el fortalecimiento muscular y protege la salud cardiovascular. Conforme disminuye la grasa abdominal, se mitigan los riesgos de diabetes, hipertensión y problemas del corazón.

