Feijóo recrimina a Pedro Sánchez por dejar a España aislada de sus aliados tradicionales al no integrarse en la alianza internacional para reabrir el Estrecho de Ormuz.
España quedó excluida de la cumbre dirigida por Reino Unido y otras democracias tras no apoyar la condena a los ataques iraníes contra petroleros en esa zona.
El líder del PP define esta exclusión como un «error estratégico» que refleja una pérdida de la influencia internacional de España.
Feijóo asegura que, con un gobierno del PP, España recuperaría su papel e impacto en la coordinación de seguridad junto a sus aliados occidentales.
El presidente del Partido Popular ha señalado al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, por «aislar a España de sus aliados históricos».
Alberto Núñez Feijóo expresa su pesar porque el Gobierno haya decidido autoexcluirse de la coalición de democracias que impulsa Reino Unido para reabrir el estrecho de Ormuz, que permanece bloqueado tras los ataques iraníes a varios petroleros en la zona.
Feijóo destaca que la política exterior del Gobierno «vuelve a colocar a España en la irrelevancia internacional», después de que Downing Street confirmara una cumbre junto a Francia, Alemania, Italia, Japón y Australia, además de otros 30 países, destinada a coordinar medidas diplomáticas para restaurar la libre navegación en el Golfo Pérsico.
De acuerdo con fuentes diplomáticas, España no fue invitada debido a su negativa a sumarse a las condenas explícitas contra los ataques atribuidos a Teherán. Según Exteriores, esta decisión fue propia y coherente con la ausencia de España en el comunicado del 19 de marzo que condenaba esos ataques iraníes en el Estrecho.
«España no puede mantenerse al margen mientras nuestros socios naturales actúan unidos para asegurar la estabilidad y la seguridad en una zona crucial para el comercio mundial», afirmó el líder del PP.
«El Gobierno de Sánchez nos deja solos, rompiendo décadas de cooperación y afinidad con nuestros aliados occidentales», agregó.
Feijóo calificó esta exclusión como un «error estratégico» y se comprometió a que, con un Gobierno del Partido Popular, «España recuperará la voz e influencia que le corresponden en la esfera internacional».
Fuera de la foto
La exclusión de España de la coalición formada por más de 30 democracias bajo liderazgo británico para reabrir el estrecho de Ormuz lleva a Feijóo a sostener que España ya no está «en la mesa» con sus socios tradicionales cuando se decide cómo responder a una crisis que afecta la seguridad energética europea.
El hecho de que Madrid no apoyara la declaración conjunta que condenaba los ataques iraníes a petroleros se vincula, según él, con una decisión política deliberada del Gobierno y no con un simple problema de agenda o protocolo.
El líder del PP interpreta la negativa a alinear a España con las condenas a Teherán como un giro que acerca al país a posturas de «equidistancia» en conflictos donde los demás socios europeos y atlánticos adoptan posiciones mucho más claras.
En su discurso, Ormuz no representa un caso aislado, sino el último «síntoma» de un deterioro mayor: Feijóo lo relaciona con otras ausencias de España en espacios selectivos de seguridad y con la idea de que el país «tiene menos peso» en las mesas donde se toman decisiones estratégicas para Occidente.
Esta línea argumental, que sostuvo durante su intervención en el debate parlamentario del miércoles, refuerza la acusación de que Sánchez «aísla» a España, no tanto geográficamente, sino diplomáticamente, al priorizar una agenda ideológica que lo aleja del consenso de las principales democracias.
Frente a este escenario, Feijóo propone una rectificación futura: asegura que un Gobierno del Partido Popular devolvería a España al «eje» de sus aliados históricos, recuperando posiciones definitivas frente a regímenes como el iraní y aumentando su presencia en mecanismos de coordinación de seguridad.
El mensaje implícito dirigido a socios europeos y atlánticos es que el aislamiento actual es circunstancial y vinculado a la «anomalía sanchista», mientras que el país, como tal, seguiría siendo un socio fiable si cambia el signo del Gobierno.

