Las enfermedades digestivas predominan como causa principal de hospitalización en España según el mapa hospitalario

Los ingresos hospitalarios aumentaron un 2,3% en 2024, acercándose a los cinco millones. Además, se confirma la orientación asistencial hacia patologías digestivas y respiratorias

Foto: Un cartel indica la dirección en el Hospital Universitario 12 de Octubre. (Europa Press/Jesús Hellín)

En 2024, las hospitalizaciones en España alcanzaron cerca de cinco millones, dentro de un contexto marcado por un aumento constante de la actividad asistencial y modificaciones en el perfil de las enfermedades que motivan ingreso. En total, se contabilizaron 4,98 millones de altas hospitalarias, cifra que representa un incremento del 2,3% respecto al 2023, situando la tasa en 10.189 ingresos por cada 100.000 habitantes, de acuerdo con la Encuesta de Morbilidad Hospitalaria divulgada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Este crecimiento reafirma una tendencia alcista observada durante los últimos cinco años, con datos que se aproximan a los niveles previos a la crisis sanitaria. Dicho aumento no solo evidencia una mayor carga asistencial, sino también una redistribución en el peso relativo de las enfermedades que requieren hospitalización.

Por segundo año consecutivo, las patologías del aparato digestivo continúan siendo la causa principal de ingreso, con un crecimiento anual del 3,2%. Les siguen las enfermedades respiratorias, que ascienden al segundo lugar tras registrar el mayor aumento entre los grandes grupos diagnósticos (+7,4%), desplazando a las enfermedades cardiovasculares al tercer puesto. Este patrón indica una mayor carga de enfermedades respiratorias, mientras que las infecciosas y parasitarias —incluido el efecto residual del Covid— disminuyen un 5,8%.

Más del 62,8% de los ingresos hospitalarios se produjeron por urgencia, manteniendo una proporción estable en comparación con años anteriores. Por género, las altas crecieron ligeramente más entre hombres (+2,7%) que entre mujeres (+2%), aunque estas últimas continúan representando la mayoría de los casos (51,2%). Sin embargo, si se excluyen los ingresos relacionados con embarazo, parto y puerperio, la proporción femenina baja al 47,4%.

En cuanto a la eficiencia en la atención, la duración media de la estancia hospitalaria sigue disminuyendo, situándose en 7,9 días, frente a los 8,1 del año previo. Esta reducción, aunque leve, confirma la tendencia hacia estancias más breves, probablemente asociada a mejoras en procesos clínicos, mayor ambulatorización y cambios en los criterios de ingreso. Por tipo de centro, los hospitales públicos registran estancias medias más cortas (7,5 días) frente a los privados (9 días).

El análisis por grupos diagnósticos muestra diferencias significativas en la duración de las hospitalizaciones. Los trastornos mentales y del comportamiento presentan las estancias más prolongadas, con un promedio de 55,4 días, muy superior al resto. Les siguen las enfermedades infecciosas (9,4 días) y las neurológicas (9,1 días). En el extremo contrario, los episodios vinculados a embarazo, parto y puerperio tienen las estancias más cortas, con un promedio de tres días.

En números absolutos, destacan las enfermedades digestivas (630.967 altas) y respiratorias (619.809), seguidas de las cardiovasculares (599.636). Los ingresos por lesiones, intoxicaciones y otras causas externas aumentaron un 2%, mientras que los relacionados con embarazo, parto y puerperio descendieron ligeramente, acorde con la evolución demográfica.

Desde una perspectiva territorial, la tasa media nacional de hospitalización presenta una variabilidad significativa. Asturias (11.749 altas por 100.000 habitantes), Cataluña (11.434) y País Vasco (11.428) lideran el ranking, mientras que Andalucía (8.248), Canarias (8.342) y Castilla-La Mancha (8.513) se sitúan por debajo de la media. Ceuta y Melilla muestran las tasas más reducidas del país.

En cuanto a las áreas clínicas, Castilla y León destaca por las tasas más elevadas de hospitalización tanto en enfermedades digestivas como respiratorias, mientras que Asturias presenta la mayor incidencia en ingresos por patologías cardiovasculares. Estas diferencias territoriales podrían reflejar tanto variaciones demográficas —como el envejecimiento de la población— como desigualdades en la organización y uso de los servicios sanitarios.

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