La inversión de 20 millones de Flavio Briatore en alta mar que terminó en secuestro y subasta

Flavio Briatore, en el yate. El antiguo director de Fernando Alonso siempre ha sido conocido por su vínculo con el lujo y las inversiones de alto nivel, como su impresionante yate.

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Flavio Briatore, reconocido exdirector de Benetton y Renault en Fórmula 1, construyó a su alrededor una imagen como empresario exitoso con un estilo de vida extravagante: jets privados, resorts de lujo, locales como Billionaire y veranos continuos en Cerdeña, Mónaco y la Costa Azul.

En ese contexto, el superyate Force Blue se transformó en uno de los símbolos más claros de su modo de vida, representando un palacio flotante relacionado con fiestas, vacaciones con personalidades famosas y encuentros de negocios en alta mar.

El Force Blue es un megayate que mide aproximadamente 63 metros de eslora, construido en 2002 por el astillero danés Royal Denship, con casco de acero, superestructura de aluminio y un diseño sólido propio de un explorer de lujo.

Flavio Briatore, en el puerto.

Flavio Briatore, en el puerto.

Está diseñado para alojar alrededor de 12 invitados en varias suites, además de contar con una tripulación de entre 10 y 17 personas, spa, jacuzzi, amplias cubiertas exteriores y todas las comodidades propias de un charter de primer nivel.

Su valor se sitúa cerca de los 20 millones de euros, cifra que se utilizó como referencia para calcular el posible IVA en la investigación fiscal que implicó a Briatore. Este valor de mercado contrasta con el precio final al que se vendió tras largos años de litigio.

El embargo del yate por fraude fiscal

La situación cambió drásticamente en 2010, cuando la Guardia di Finanza italiana interceptó el Force Blue cerca de La Spezia, ordenando su embargo dentro de una investigación por posible evasión fiscal.

Las autoridades argumentaron que el yate, registrado a nombre de una empresa de charter, se utilizaba realmente como embarcación de uso privado, lo que habría permitido evadir importantes sumas de IVA y la compra de combustible sin impuestos.

Briatore siempre defendió su inocencia y denunció públicamente el trato recibido, rememorando cómo su familia fue desalojada del barco durante la operación y cómo el yate permaneció retenido en el puerto de Génova por años.

Mientras el proceso judicial avanzaba lentamente, el empresario asegura que continuó pagando los salarios de la tripulación y el mantenimiento del barco, a pesar de no poder utilizarlo.

La subasta del Force Blue

Antes de dictarse una sentencia firme, las autoridades italianas decidieron poner a la venta el Force Blue en una subasta judicial durante la pandemia, una decisión que Briatore considera fundamental en el daño que asegura haber sufrido.

El yate, estimado en unos 20 millones de euros, fue adjudicado por aproximadamente 7-7,5 millones, cantidad que muchos medios especializados calificaron como una verdadera ganga dada la envergadura y características del barco.

El comprador fue otra figura muy reconocida en el mundo de la Fórmula 1: Bernie Ecclestone, exjefe del campeonato, quien aprovechó la oportunidad para adquirir el superyate a un precio muy bajo. El Force Blue siguió operando bajo nueva propiedad, disponible para charter de lujo, mientras Briatore luchaba en los tribunales para limpiar su nombre y reclamar indemnizaciones por la venta.

Exoneración de Briatore

En 2022, un tribunal italiano determinó que Briatore no cometió fraude fiscal con el uso del Force Blue, anulando así la acusación principal que motivó el embargo y la venta del barco.

La sentencia confirmó que la confiscación y la subasta carecieron de base legal, lo que abrió el camino para que el empresario solicitara una indemnización millonaria por el daño sufrido.

Según medios jurídicos y náuticos, Briatore reclama a Italia compensaciones por varios millones de euros, alegando que un activo valorado en cerca de 20 millones fue vendido por poco más de 7, y que esa diferencia, junto con el tiempo de inmovilización y el daño a su reputación, debe ser resarcida.

Así, el Force Blue ha pasado de ser el símbolo de un estilo de vida lujoso a protagonizar una batalla judicial que sigue influyendo en la agenda del exjefe de equipo de Fórmula 1.

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