Los principales desafíos que impiden la llegada de innovaciones médicas a los hospitales

La carencia de financiación en etapas intermedias, las barreras regulatorias, la dificultad para acceder a los hospitales y un ecosistema poco favorable para las startups frenan la introducción de nuevas soluciones en el sistema de salud

Foto: (istock) EC EXCLUSIVO

España no sufre un déficit de ideas, ni tampoco de talento científico o innovación. Durante los diez años del programa Emprende inHealth, se han presentado 575 proyectos y acelerado 59 startups, lo que refleja un flujo constante de iniciativas en salud. No obstante, muchas innovaciones nunca llegan a implementarse en hospitales ni benefician efectivamente a los pacientes. ¿Qué sucede en ese proceso? ¿Dónde se interrumpe la cadena?

Los expertos explican que este recorrido es todo menos lineal. “Es un puzzle bastante complejo… hay muchas piezas que deben encajar”, resume Luis Miguel Lozano, director del programa OPENLAB del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria (BBTEC). El principal cuello de botella se presenta justo cuando una innovación deja de ser ciencia para convertirse en producto. “Hay proyectos con resultados excelentes… pero dar el siguiente paso —probarlo en un hospital y certificarlo— es muy complicado”, explica.

El propio ecosistema confirma que el gran desafío ya no es generar conocimiento, sino transformarlo en soluciones implantables en el sistema sanitario, lo cual requiere validación clínica, integración en los procesos asistenciales y un acceso efectivo al mercado. Durante esta transición, la regulación suele identificarse como uno de los principales obstáculos, aunque los especialistas matizan este punto. “El sistema regulatorio no representa impedimentos, sino que ofrece seguridad”, apunta Lozano. El verdadero problema es que muchos proyectos no consideran la regulación desde el principio, lo que obliga a revisar procesos al momento de validar el producto. De hecho, el informe señala que muchas dificultades no surgen por falta de demanda, sino por barreras regulatorias y de certificación que retrasan la comercialización.

A esta complejidad se añade un déficit menos visible pero igualmente crucial: los equipos. Gran parte de las innovaciones están impulsadas por científicos o tecnólogos, pero carecen de perfiles esenciales en negocio, regulación o estrategia. “Para establecer una empresa… carecemos de los perfiles necesarios”, resume Lozano. Sin una perspectiva multidisciplinar, proyectos técnicamente fuertes enfrentan dificultades para avanzar hacia el mercado.

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El financiamiento tampoco se distribuye adecuadamente en los momentos que más se requiere. En España, hay financiación en las fases iniciales de investigación y también cuando el producto está próximo al mercado, pero entre estas etapas existe un vacío crítico. “El paso intermedio, el prototipo, es muy complicado encontrar financiación”, detalla Lozano. Los datos del estudio, impulsado por Lilly y Unlimited, confirman esta percepción: la financiación (23,5%) y el acceso a mercado (23,1%) son las principales barreras señaladas por las startups del sector.

Incluso tras superar estos obstáculos, permanece otro desafío: ingresar al sistema sanitario. “El acceso desde fuera a los hospitales debería ser mucho más sencillo”, comenta Lozano, refiriéndose a las dificultades que enfrentan los proyectos externos para probar sus soluciones en entornos clínicos reales. En muchos casos, la innovación se queda en las puertas.

No obstante, el problema no es solo operativo, sino también estructural. Para Ana Fernández Laviada, profesora de la Universidad de Cantabria y presidenta del Observatorio del Emprendimiento en España, la raíz está en la cultura: “España es uno de los países donde menos oportunidades se perciben y donde el miedo al fracaso es más alto”. Este contexto impacta todo el proceso, desde la decisión de emprender hasta la capacidad para sostener proyectos en el tiempo. Además, advierte que el sistema está mal planteado: “Se invierte mucho en fomentar la iniciación, pero luego se abandona”. En otras palabras, se impulsa la creación de proyectos, pero no su consolidación.

El resultado es un ecosistema donde las piezas no terminan de encajar. Aunque ahora los proyectos llegan más maduros y estructurados que hace una década, el cuello de botella persiste: transformar la innovación en una adopción real dentro del sistema sanitario.

En este contexto, la conclusión es evidente. España posee talento, tecnología y capacidad innovadora, pero el desafío no es crear más soluciones, sino lograr que atraviesen todas las fases del sistema. Porque, como resume Lozano, el problema no es único ni sencillo: es un puzzle. Y, por ahora, muchas de sus piezas continúan sin encajar.

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