Incendio forestal en Burgohondo: fuego avanza sobre la sierra mientras vecinos observan y buscan refugio en sus vehículos

Los habitantes vivieron una jornada marcada por desalojos, confinamientos y humo, mientras los equipos de emergencia luchaban por controlar un incendio que aún no estaba dominado.

Desalojados por incendio en polideportivo de Burgohondo- El incendio que se declaró el miércoles en Burgohondo (Ávila) ha obligado a desalojar a 1.500 personas

«Solo con mirar al cielo te daba pena», narraba una residente de la localidad abulense de Burgohondo. En ese momento, la noche apenas empezaba a cubrir el lugar y el resplandor anaranjado iluminaba unas montañas que, en cuestión de días, se habían convertido en el escenario donde el fuego protagonizaba nuevamente los acontecimientos.

A lo lejos, una larga lengua de fuego descendía marcando el contorno de la sierra, avanzando lentamente hacia las viviendas más cercanas. El humo quedó suspendido en el aire, creando una atmósfera que irritaba los ojos y obligaba a muchos a taparse con mascarillas.

En Burgohondo, punto de origen del incendio, 39 vecinos desalojados pasan la noche en el Polideportivo municipal. Dentro, casi no se escuchan voces; descansan sobre camas plegables alineadas en medio de la pista, mientras que fuera el fuego continúa activo.

Desalojados por incendio en polideportivo de Burgohondo- El incendio que se declaró el miércoles en Burgohondo (Ávila) ha obligado a desalojar a 1.500 personas

El pasado miércoles a las 13:02 horas se inició el incendio en Burgohondo. Impulsado por el viento y las altas temperaturas, el fuego se propagó rápidamente, situándose a unas 1.500 metros de Navaluenga en apenas dos horas. Esta situación llevó a activar el sistema ES-Alert, ordenar el confinamiento de ambos municipios y de El Tiemblo, así como desalojar viviendas, campings y alojamientos rurales. Al anochecer, los medios aéreos se retiraron y el operativo terrestre, reforzado por la UME, concentró sus esfuerzos en evitar que las llamas llegaran a nuevas zonas habitadas.

En Navaluenga, la situación se vivía de forma distinta. Aunque el municipio estaba confinado, las calles no permanecían desiertas. Algunos vecinos salían durante breves momentos a pasear o dirigirse al polideportivo, la mayoría con mascarilla puesta.

Una lengua de fuego devora la sierra en Burgohondo, ÁvilaEL MUNDO

Se movían con una calma notable, como si la rutina pudiera imponerse al incendio, aunque al detenerse y escuchar un instante, todas las conversaciones terminaban enfocándose en el fuego y en el «qué sucederá mañana».

En el centro para evacuados, no todos optaron por dormir dentro del edificio. Algunos eligieron pasar la noche en sus coches, aparcados cerca del pabellón, confiando que así podrían escapar rápidamente en caso de que la situación empeorara.

Desalojados por incendio en polideportivo de Burgohondo- El incendio que se declaró el miércoles en Burgohondo (Ávila) ha obligado a desalojar a 1.500 personas

Una de las voluntarias que desde el día anterior asistía a los desalojados comentaba el cambio del paisaje durante la tarde. «Antes había mucho humo. Ahora se ve rodeando la montaña y descendiendo lentamente», explicaba mientras no apartaba la vista del entorno. Según ella, el fuego avanzaba pausadamente, pero constante. «El principal riesgo es que baje y penetre en los árboles. Primero se protege a la población», resumía.

En Navaluenga, otra voluntaria contaba cómo algunos residentes tuvieron que abandonar sus hogares sin apenas tiempo para reaccionar. «Tuve que localizar a la hija de una señora que solo repetía que se le iba a quemar todo», relataba mientras, tras ella, las luces del polideportivo iluminaban y daban vida al pueblo. «Después comenzaban a llorar y ya no sabía qué decirles», añadía.

Con la emergencia declarada de interés nacional, el operativo ha entrado en una nueva etapa. El Ministerio del Interior, a las 00:20 horas, accedió a la petición de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, activando la situación operativa 3 en la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila, tras la evolución simultánea de los incendios que obligó a aumentar el nivel de respuesta.

Mientras tanto, en ambos municipios de Ávila, decenas de vecinos intentan dormir sin dejar de echar miradas hacia una montaña iluminada por el fuego, con la esperanza y expectativa de despertar sin señales de las llamas.

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