La guerra en Oriente Medio pone en riesgo la producción de trigo en España: agricultores enfrentan la necesidad urgente de fertilizar para salvar la cosecha

Las intensas precipitaciones de 2026 pronostican una cosecha favorable, aunque los sobrecostos agrícolas acabarán reflejándose en los precios finales para el consumidor

Imagen de archivo de la

El cereal de invierno español —como el trigo, la cebada, el centeno o la avena— se encuentra en sus semanas más definitivas para la cosecha, impactado directamente por la incertidumbre derivada del conflicto en Medio Oriente y el aumento en los precios de combustibles y fertilizantes. Con la llegada de la primavera, los agricultores deben efectuar la cobertura nitrogenada de las parcelas (fertilización), una fase esencial para evitar pérdidas en la cosecha que, en esta ocasión, implica un sobrecoste adicional debido a la guerra.

La siembra de estos granos, que incluye todos excepto el maíz, se realiza entre octubre y noviembre, aunque en ciertos casos se extiende hasta diciembre o enero. Durante la primavera se lleva a cabo la aplicación del nitrogenado y posteriormente comienza la recolección, que tiene lugar desde principios de junio hasta finales de julio. Estos productos luego se destinan al sector ganadero, como la cebada, o a la fabricación de pastas y harinas.

Según señala la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), en España el trigo y la cebada abarcan más de 3,5 millones de hectáreas, con Castilla y León como principal región productora de cereales, seguida por Andalucía, Castilla-La Mancha y Aragón.

Estas semanas resultan cruciales para la cosecha de cereal. La fertilización del cultivo debe realizarse “sí o sí”. “En las zonas tempranas posiblemente ya aplicaron nitrato antes del conflicto, pero en otras áreas el nitrógeno aún no había sido adquirido”, explica Javier Fatas, productor cerealista y representante de COAG.

Fatas subraya que este año la fertilización es indispensable debido a las abundantes lluvias que han sido registradas, lo que presagia una cosecha favorable. Sin embargo, para que esto se confirme, “deben acompañarla con fertilizantes”. Según el agricultor, la fertilización representa uno de los costos más elevados en la cosecha de cereal, aproximadamente entre el 10 y el 15%. A causa del conflicto en Oriente Medio, los productores deberán afrontar un incremento cercano al 30% en el precio de los fertilizantes nitrogenados.

El pueblo de Rota transcurre con relativa tranquilidad en medio de los sucesos en Oriente Medio y aguarda novedades sobre la evolución del conflicto.

Impacto en el precio de la carne, el pan y la pasta

“Es una acción ineludible. Es una de las etapas clave y debe realizarse”, aclara Fatas sobre la aplicación de fertilizantes en primavera. “No obstante, no se descarta que se reduzcan las dosis empleadas o que, en ciertos casos, no se apliquen a tiempo debido a los problemas en la distribución de estos productos”, añade.

Referente a los costos que esta situación implica para los agricultores de cereales, Fatas menciona que el sector “ha estado luchando” desde la guerra de Ucrania con los altos costos de producción, que en múltiples ocasiones provocan pérdidas económicas en las explotaciones.

“Nos hemos movilizado, especialmente en las zonas de secano, ya que desde el verano pasado los costes de producción están por encima de los ingresos. Este aumento de precios viene a complicar aún más la situación. Si al final no se recuperan capitales, muchas explotaciones tendrán serias dificultades para continuar operando”.

El encarecimiento del combustible provoca una serie de efectos negativos en cadena que tarde o temprano inciden en el consumidor. “Estos cereales se emplearán para el pienso animal y, en consecuencia, influirán en la producción de carne. Los precios se verán considerablemente afectados si el Ministerio de Agricultura no implementa medidas para compensar las pérdidas o gastos extraordinarios de los agricultores”.

Con mayor precisión, el agricultor explica sobre uno de los productos más consumidos en España: “Todo incremento en los costes al origen se multiplica por cinco en los puntos de venta. Si una lechuga sube 20 céntimos en origen, en el destino la subida será de un euro. En la carne, el cereal utilizado en el pienso producirá un efecto análogo, lo que modificará los precios de la carne, el pan y la pasta”.

Origen de las importaciones de fertilizantes en España

Cuadro de los principales suministradores

A pesar de que el sector agrícola español siente directamente los efectos del conflicto bélico, las importaciones desde los países involucrados en el enfrentamiento son reducidas. Además, los productos disponibles actualmente en los almacenes de los distribuidores fueron adquiridos antes del comienzo del conflicto, igual que los contratos para el transporte marítimo hasta España.

COAG señala que este aumento de precios no responde a una “escasez real” de combustibles sino a una anticipación especulativa. En relación al cierre del Estrecho de Ormuz, la organización explica que España importa entre el 75 y 83% del crudo a través de rutas alejadas del estrecho, por lo que no puede justificarse el alza actual.

En particular, el mayor proveedor de crudo para España es Estados Unidos, con un 22-25% del mercado, seguido por Nigeria (12-15%), ambos países que no utilizan la vía afectada por la guerra entre Estados Unidos e Irán. La tercera fuente principal es Arabia Saudí (10-12%), la cual sí estaría afectada, así como Iraq (7-9%), que se sitúa en quinto lugar después de México (8-10%).

Respecto al posible beneficio que podría traer la liberación de 11,5 millones de barriles de petróleo anunciada por el Gobierno, Fatas comenta que “todo dependerá de la duración del conflicto y las fluctuaciones de precios”: “Esperamos que la liberación de barriles produzca efectos visibles. Desde un inicio hemos denunciado la especulación en los combustibles. Resulta difícil entender cómo, sin ser grandes consumidores de esa región, se ha producido esta especulación tan marcada”.

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