Sánchez mostrará la imagen con Zelenski un día antes de la cumbre de la UE para reforzar su postura pacifista ante los socios

Volodímir Zelenski y Pedro Sánchez, el pasado noviembre, en el Palacio de la Moncloa

Pedro Sánchez recibe a Volodímir Zelenski en Moncloa justo antes de la cumbre europea, empleando la imagen como respaldo político de su postura sobre Ucrania.

España y Ucrania rubricarán pactos de cooperación en defensa aérea, reconstrucción de infraestructuras y energía durante la visita de Zelenski.

Sánchez intenta reafirmar el compromiso de España con Kiev mientras enfrenta críticas internas y de ciertos socios europeos respecto a su posición sobre los conflictos en Ucrania e Irán.

El Ejecutivo español pospone el anuncio de medidas económicas a la espera de resoluciones europeas acerca del límite al precio del gas y nuevas ayudas estatales.

Pedro Sánchez recibe este miércoles a Volodímir Zelenski en Moncloa en un momento óptimo para el presidente del Gobierno, aunque menos favorable para su imagen ante sus socios europeos.

La visita la cuarta del líder ucraniano a España desde el comienzo de la invasión rusa se produce justo 24 horas antes de que Sánchez viaje a Bruselas para participar en un Consejo Europeo donde su posición resulta, en el mejor escenario, incómoda.

La foto junto a Zelenski será usada como respaldo político. Lo sitúa claramente en el bando correcto de la guerra que ha generado mayor consenso en la UE, en un momento en que su «no a la guerra» respecto al ataque de EEUU e Israel contra Irán le ha acarreado el rechazo de Trump y las reservas de varios socios europeos.

La visita forma parte de una gira europea de Zelenski que ha abarcado Rumanía, Francia y Reino Unido, y que culminará con su participación virtual en el propio Consejo Europeo.

Para Moncloa, es una oportunidad para ratificar su compromiso firme con Kiev, y simultáneamente para subrayar que ese apoyo se fundamenta «en los mismos principios» que subyacen en su ya más controvertida posición respecto a Israel y EEUU.

«España mantendrá su compromiso con Ucrania todo el tiempo que sea necesario, especialmente en un contexto global lleno de incertidumbres y donde la guerra con Irán ha permitido que Rusia se beneficie del aumento de precios en el mercado energético», señalan fuentes de Moncloa.

Firma de acuerdos

Esta postura se traduce en hechos concretos en la agenda del miércoles. Zelenski y Sánchez firmarán en Moncloa varios acuerdos bilaterales que, según fuentes de Presidencia, abarcan compromisos en defensa aérea, recreación de infraestructuras y energía.

Posteriormente, el presidente ucraniano se encontrará con los presidentes del Congreso y del Senado, Francina Armengol y Pedro Rollán, para finalizar la jornada con una audiencia con el Rey Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela a las 17:30 horas.

El significado de este recorrido es notable. Al visitar las tres instituciones del Estado Ejecutivo, Legislativo y Jefatura del Estado–, Zelenski consagra a España como aliado de Estado.

Y Sánchez viaja a Bruselas con esta imagen en mano, listo para mostrarla frente a quienes le acusan de realizar «gestos electorales» y no política exterior.

Esta crítica tiene nombres propios. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha comentado en privado que el presidente español se comporta como Viktor Orbán, el húngaro, en función de sus intereses domésticos. Moncloa atribuye esta afirmación a rumores, pero la contrarresta con datos.

Atacar Teherán perjudica a Kiev 

El dato más relevante es el referente al préstamo de los 90.000 millones obtenidos de los activos rusos congelados en territorio de la UE.

El Consejo aprobó en diciembre ese préstamo bélico para Ucrania y Hungría se comprometió en ese momento a no vetarlo. Ahora, a menos de cuatro semanas de las elecciones húngaras del 12 de abril, Orbán ha revertido su postura y también bloquea el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia.

Su justificación es el corte de suministro del oleoducto Druzhba, que ha suspendido el abastecimiento de crudo ruso, al que sólo Hungría y Eslovaquia tienen acceso por una excepción entre los Veintisiete. Zelenski sostiene que ese corte fue provocado por un ataque ruso.

España, por su parte, no solo respalda el préstamo sino que recuerda que el ataque a Irán ha incrementado los precios y reducido los suministros. Por tanto, mientras presiona para que Hungría cumpla con lo acordado, confía en que abril cuenta con 30 días y que las elecciones que podrían desplazar a Orbán por primera vez desde 2010 se celebran el día 12.

Sin embargo, Robert Fico, primer ministro de Eslovaquia, ya ha advertido que asumirá el veto si Hungría persiste.

La urgencia es palpable. EEUU suspendió su apoyo financiero a Ucrania en enero de 2025, después de haber entregado un total de 127.000 millones de dólares. La UE suma ya 194.000 millones de euros y pretende entregar esos 90.000 a Kiev, cuya infraestructura eléctrica ha quedado reducida en un 70% debido a bombardeos rusos.

«Son cruciales esos 90.000 millones por dos motivos», explican fuentes de Moncloa. Primero, porque el respaldo estadounidense ha finalizado.

Y segundo, porque el conflicto iraní ha elevado la demanda de misiles Patriot hasta saturar la producción, lo que añade presión a los suministros para Ucrania. «Y Kiev representa la primera línea defensiva europea».

Retrasar ayudas por el Consejo

Mientras Sánchez desarrolla su agenda ucraniana, el Gobierno ajusta los detalles finales de un paquete de medidas económicas que no se anunciarán antes del viernes.

El retraso tiene una explicación oficial: era necesario consultar con los sectores afectados, agentes sociales y grupos parlamentarios…

Pero la realidad adicional es que el Consejo Europeo de este jueves debatirá el tope al precio del gas y los requisitos para que Bruselas autorice temporalmente nuevas ayudas estatales, y Moncloa quería conocer los márgenes antes de comprometer cifras y mecanismos precisos.

A Moncloa le convenía observar cómo evolucionaba la postura de la Comisión y los demás Estados miembro, admiten fuentes de Presidencia.

La decisión de aplazar al viernes responde a no aprobar un paquete que la UE pudiera desautorizar o alterar horas después. Es una justificación técnica adecuada, aunque políticamente costosa dada la urgencia para familias y empresas afectadas por la subida en combustibles y fertilizantes.

El Ejecutivo asegura que el paquete irá más allá de soluciones temporales.

Según fuentes gubernamentales, las medidas contemplarán instrumentos paliativos para enfrentar los precios elevados, además de acelerar el desarrollo de las renovables con «proyectos innovadores y de impacto».

La lógica principal, indican estas fuentes, es geopolítica: si el 56% de los insumos energéticos de la UE son gas y petróleo, la dependencia de suministros externos convierte cualquier conflicto global en un problema doméstico.

Por su parte, el PP desmiente las consultas previas que el Gobierno asegura haber realizado con grupos parlamentarios.

«Solo hemos tenido un contacto, el día que se nos solicitaron propuestas, sin recibir respuestas«, afirman fuentes del principal partido opositor. Es una brecha que Sánchez necesita cerrar antes de aprobar un decreto el viernes, que podría llegar al Congreso sin los apoyos necesarios para ratificarlo.

Scroll al inicio