El Ejecutivo destituye a su embajadora en Israel durante el pico de confrontación con el Gobierno de Netanyahu

Pedro Sánchez y José Manuel Albares durante la pasada Conferencia de Embajadores.

El Ejecutivo ha removido a Ana Sálomon de su cargo como embajadora en Israel en medio de una delicada situación diplomática con el Gobierno de Netanyahu.

En septiembre, Sálomon fue convocada a consultas tras las declaraciones y medidas adoptadas por Israel contra ministras españolas debido a la postura respecto a Gaza.

Desde mayo de 2024, Israel no dispone de embajador en Madrid y solo cuenta con una encargada de negocios como representante principal.

Asimismo, el Gobierno ha cesado recientemente a su embajador en Nicaragua, luego de la expulsión ordenada por el régimen de Daniel Ortega.

El Gobierno anunció el cese de la embajadora en Israel, Ana Sálomon, quien fue llamada a consultas en septiembre pasado tras el último conflicto con la administración de Benjamin Netanyahu. Moncloa deberá nombrar un nuevo jefe de misión cuando decida restablecer la representación diplomática al máximo nivel en el Estado judío, con el que mantiene una relación tensa debido a los actos de su Ejército en la Franja de Gaza.

Este miércoles, el BOE publicó el cese de Sálomon «a propuesta del ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, y tras la deliberación del Consejo de Ministros en su sesión del 10 de marzo de 2026». La destitución, firmada según lo habitual por el Rey Felipe VI, agradece «los servicios prestados» a la diplomática, conforme a la información difundida por Europa Press.

Sálomon, que ocupaba el cargo desde julio de 2021, fue llamada a consultas por el Gobierno el 9 de septiembre como respuesta a las «acusaciones injuriosas» contra España y las «medidas inaceptables» contra las ministras Yolanda Díaz y Sira Rego, adoptadas por la administración de Netanyahu tras el plan anunciado por Pedro Sánchez para frenar el «genocidio» en Gaza.

Aunque Israel convocó a su entonces embajadora en Madrid, Rodica Radian-Gordon, en mayo de 2024 después del reconocimiento oficial del Estado palestino por parte de España, el Ejecutivo español decidió mantener la representación diplomática al nivel más alto en Israel.

Sálomon fue citada en varias ocasiones por el Ministerio de Exteriores israelí en señal de protesta por ciertas posiciones o declaraciones realizadas por altos funcionarios españoles, entre ellos Sánchez.

Por su parte, Israel sigue sin contar con embajador en Madrid, teniendo como máxima representante a una encargada de negocios, Dana Erlich. Al producirse la salida de Radian-Gordon, estaba previsto un reemplazo, dado que ella se jubilaba en julio de 2024; sin embargo, el diplomático asignado renunció para ocupar otro destino, y Netanyahu aún no ha designado un nuevo embajador.

En consecuencia, tras el cese de Sálomon, el Gobierno español tendrá que nombrar un nuevo embajador, quien deberá recibir el consentimiento del Ejecutivo israelí en el momento en que se decida retomar la representación al nivel máximo en el Estado hebreo. No parece inminente, ya que las críticas hacia Israel continúan, ahora dirigidas a sus ataques contra Irán y la nueva ofensiva en Líbano.

Embajador de Nicaragua

El cese de la embajadora en Israel se suma al del embajador en Nicaragua, Sergio Farré Salvá, cuyo relevo apareció en el BOE el 3 de marzo, después de que el régimen de Daniel Ortega lo expulsara a finales de enero.

Su salida de Managua ocurrió semanas después de haber asumido el cargo, sin comunicarse oficialmente las razones de la expulsión. Como represalia, el Gobierno respondió «en reciprocidad» ordenando la salida del embajador nicaragüense, Mauricio Gelli, de España.

Farré Salvá fue nombrado en Consejo de Ministros el 2 de diciembre y presentó copias de estilo, procedimiento previo a la entrega de cartas credenciales para ejercer oficialmente, el 2 de enero ante el Ministerio de Relaciones Exteriores nicaragüense.

Ahora, como en el caso de Sálomon, el Ejecutivo deberá designar un nuevo embajador y obtener el visto bueno del régimen de Ortega. Desde el Ministerio de Exteriores no han aclarado si ese proceso ya se inició y se espera la autorización de Managua para enviar a su representante y restablecer el nivel máximo de relaciones.

Fuentes del departamento liderado por Albares se limitaron a afirmar a Europa Press que «el pueblo nicaragüense es hermano y se seguirá trabajando para conservar las mejores relaciones».

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