Un 12% de la población estudiada fue diagnosticada con ansiedad y un 4% con depresión a lo largo del periodo analizado
Un análisis realizado por el Institut d’Investigació en Atenció Primària Jordi Gol (IDIAPJGol) y la Red de Investigación en Cronicidad, Atención Primaria y Promoción de la Salud (Ricapps) determinó que las temperaturas extremas y la contaminación atmosférica impactan de forma desigual en la salud mental, dependiendo del “contexto socioeconómico”.
Este trabajo integró una revisión crítica de estudios científicos con un estudio cualitativo y otro cuantitativo, con la finalidad de “comprender no solo los efectos ambientales sobre la salud, sino también las desigualdades sociales que los condicionan”, comunicó el IDIAPJGol este miércoles.
La investigación se basó en 60 entrevistas semiestructuradas a residentes de tres barrios que presentan características ambientales y climáticas similares, pero difieren en su nivel socioeconómico: el Eixample Izquierdo, el Raval (Barcelona) y el barrio de la Florida en L’Hospitalet de Llobregat.
Los resultados indican que, aunque la conciencia ambiental se manifiesta en todos los sectores sociales, las tácticas para afrontar el calor extremo y la contaminación «se modifican notablemente en función de los recursos materiales y las condiciones habitacionales”.
En las áreas de menores recursos, la ausencia de espacios verdes, sombra y refugios climáticos, unida a viviendas reducidas y mal acondicionadas, «dificulta protegerse del calor»; mientras que en zonas con nivel socioeconómico medio, el acceso al aire acondicionado, a áreas verdes o la posibilidad de abandonar la ciudad durante olas de calor actúa como un elemento protector del bienestar.
Durante el periodo estudiado, un 12% de la población recibió un diagnóstico de ansiedad y un 4% otro de depresión, con más del 60% de los casos en mujeres; asimismo, la exposición a temperaturas elevadas se vincula con un incremento del 43% en el riesgo de ansiedad y del 26% en depresión.
Los científicos señalan que estos efectos podrían relacionarse con procesos de inflamación y estrés oxidativo causados por la contaminación del aire, así como con el aumento de estrés, irritabilidad y agresividad durante episodios de calor intenso.

