Mourinho enfrenta un regreso complicado al Bernabéu tras su expulsión y la falta de apoyo del madridismo por su posición moderada en el caso Vinicius

Mourinho, expulsado durante el Benfica - Real Madrid. El entrenador portugués fue expulsado en Lisboa y no podrá ocupar el banquillo visitante en Madrid. Además, lanzó críticas hacia Vinicius y evitó tomar una posición clara sobre los supuestos insultos racistas.

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José Mourinho enfrentará la próxima semana su vuelta al Santiago Bernabéu en un escenario complicado. El entrenador del Benfica no tendrá autorización para sentarse en el banquillo tras ser expulsado en el partido de ida, disputado en Lisboa, y llega bajo una sombra moral para cierto sector del madridismo debido a su papel en el ‘caso Vinicius’.

Lo que se esperaba fuera una velada llena de nostalgia y afecto entre el portugués y la hinchada blanca, se vio empañado por la expulsión y un discurso que muchos califican de insuficientemente contundente ante una denuncia de racismo.

En la conferencia previa al encuentro, Mourinho volvió a mostrar su conexión emocional con el club donde ganó varios títulos, incluyendo La Liga y la Copa. Mencionó que mantiene comunicación con Florentino Pérez y que su aprecio hacia el Real Madrid y antiguos jugadores como Álvaro Arbeloa continúa vigente.

Esta narrativa parecía un buen preludio para un gran reencuentro en la Champions League en el Bernabéu, trece años después de su salida voluntaria del club.

Sin embargo, el desarrollo en Da Luz rompió el guion. Tras el gol espectacular de Vinicius y la consiguiente suspensión del partido por la acusación de que Gianluca Prestianni lo llamó «mono», Mourinho quedó atrapado en una controversia que requería un posicionamiento.

Mientras que Mbappé señalaba directamente al jugador argentino, pedía su exclusión de la Champions y el equipo madrileño apoyaba a su compañero, Mourinho eligió un camino intermedio: confesó que habló con ambos futbolistas y que «Vinicius me contó una versión y Prestianni otra», concluyendo que «son situaciones que ocurren en el campo».

Además, desvió parte de la atención hacia la celebración del brasileño, criticando en voz alta: «Vinicius debe ser alzado por sus compañeros y no provocar a 60.000 personas en este estadio».

Mourinho habla con Vinicius cuando el brasileño amenaza con irse del campo por unos insultos racistas

Mourinho dialoga con Vinicius cuando el brasileño amenaza con abandonar el campo por insultos racistas Reuters

Su postura, lejos de coincidir con la firmeza mostrada por otros protagonistas, fue percibida como neutral. Mourinho remarcó también que Benfica, como institución, no puede ser vinculada al racismo y destacó que uno de sus grandes ídolos fue un jugador negro.

En su discurso, el foco principal estaba en la historia y reputación del club y en la dirección del partido, más que en la narración de la víctima y en la urgencia de cambiar ciertas dinámicas dentro del fútbol europeo. En España, donde Vinicius acumula varios episodios racistas en diferentes estadios, esta interpretación fría ha generado rechazo entre una afición que esperaba mayor empatía por parte de alguien con un conocimiento directo del club.

La expulsión de Mou

El cierre del partido ensombreció aún más su imagen. Mourinho recibió una tarjeta roja tras protestar contra el árbitro François Letexier y acusó la designación arbitral, que según él estuvo condicionada por la situación disciplinaria de algunos jugadores del Real Madrid.

«Fui expulsado porque le dije la verdad al árbitro, que sabía perfectamente qué jugadores del Real Madrid no podían recibir amarilla», se quejó, sugiriendo que hubo un criterio previsto para proteger a ciertos futbolistas de cara al partido de vuelta.

Esta versión refuerza la percepción de un entrenador más centrado en la arbitrariedad y la estrategia competitiva de la eliminatoria que en el trasfondo del escándalo en Lisboa.

Desde la perspectiva blanca, el impacto fue doble. Por un lado, el madridismo pierde la posibilidad de ver a Mourinho dirigiendo desde el banquillo visitante, lo que habría representado una imagen emotiva trece años después de su marcha.

Por otro, se escucha a un entrenador que afirma querer al Real Madrid, pero que, en una velada marcada por un presunto insulto racial hacia su estrella principal, adopta una posición neutral, señalando las «provocaciones» de Vinicius y minimizando el incidente como un simple conflicto futbolístico.

Arbeloa y Mourinho dialogan durante el Benfica - Real Madrid de Champions League

Arbeloa y Mourinho conversan durante el Benfica – Real Madrid de Champions League EFE

El contraste con el apoyo rotundo de Mbappé y la firme posición del club y otras instituciones, ha acentuado la sensación de distancia.

De esta manera, la vuelta de Mourinho al Bernabéu se realizará con matices muy alejados de los esperados: sancionado, relegado a la grada y con una parte de la afición que alguna vez lo admiró ahora viéndolo con recelo por su gestión del ‘caso Vinicius’.

La eliminatoria continúa abierta en lo deportivo, pero en lo emocional, el portugués ha desaprovechado una oportunidad valiosa para reconectar con un madridismo que está especialmente sensible a todo lo relacionado con su número 7 y la lucha contra el racismo.

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