El lugar donde se disputará el encuentro contó con una inversión aproximada de 1.600 millones de dólares, situándose entre los estadios más caros a nivel global.
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El domingo 19 de julio, el MetLife Stadium será el escenario de la final del Mundial 2026, un partido en el que España buscará repetir la hazaña lograda en 2010 al vencer a Países Bajos en Sudáfrica.
Situado en East Rutherford (Nueva Jersey), muy cerca de Nueva York, este recinto tiene una capacidad para 82.500 espectadores y será sede del partido más importante del torneo.
Sin embargo, a pesar de sus vastas dimensiones y haber sido inaugurado en 2010, muestra notables diferencias en comparación con algunos de los estadios más avanzados del ámbito internacional.
Una de las particularidades más destacadas está relacionada con su cubierta: a diferencia de otros estadios modernos, el MetLife Stadium no cuenta con un techo retráctil que permita cerrarlo completamente.
La estructura solo cubre una parte de las gradas, mientras que el campo permanece al aire libre, expuesto directamente a las condiciones climáticas.
Tampoco dispone de un sistema de climatización completa mediante aire acondicionado, una característica presente en algunos otros estadios estadounidenses y que ha sido especialmente relevante en este Mundial debido a las altas temperaturas registradas.
La importante inversión
Resulta inevitable compararlo con el Santiago Bernabéu. El estadio del Real Madrid incorpora un techo retráctil, una innovación destacada en la remodelación reciente, que permite cerrar el recinto cuando es necesario.
No obstante, esto no implica que todo el estadio esté equipado con aire acondicionado para climatizar por completo el interior.
Durante el torneo, el estadio ha sido oficialmente llamado New York New Jersey Stadium, pues la FIFA elimina las referencias comerciales a los patrocinadores de los recintos. Habitualmente alberga a los New York Giants y los New York Jets de la NFL.
Inaugurado en abril de 2010, el MetLife Stadium representó una inversión próxima a 1.600 millones de dólares, posición que lo situó entre los estadios más costosos en el momento de su apertura.
Con capacidad para 82.500 personas tanto para fútbol americano como fútbol, es uno de los complejos deportivos con mayor aforo en Estados Unidos.
Entre sus rasgos distintivos resaltan las cuatro pantallas gigantes ubicadas en las esquinas del estadio, desde donde los seguidores pueden observar repeticiones, estadísticas e imágenes del partido con excelente visibilidad desde cualquier punto del graderío.
La elección del MetLife Stadium para la final cierra un torneo donde el estadio jugó un papel destacado, al acoger partidos de diferentes etapas antes de la confrontación decisiva por el título mundial.
La FIFA optó por un estadio que encarna de manera precisa el modelo típico de un gran recinto deportivo estadounidense: gran capacidad, miles de localidades premium, tecnología audiovisual avanzada e infraestructura diseñada para eventos multitudinarios.
A pesar de esto, no dispone de algunas de las soluciones arquitectónicas y tecnológicas que ya caracterizan a estadios más modernos como el Santiago Bernabéu.
Por esta razón, y con la vista puesta en el Mundial de 2030, el estadio del Real Madrid se perfila como un candidato sólido para albergar la final, siempre que la FIFA decida que España sea la sede del encuentro definitivo.

