Seguramente compraste tu airfryer pensando en patatas fritas crujientes con poco aceite, pero te estás perdiendo su mejor truco. Este dispositivo no es solo una «mini freidora», es en realidad un potente horno de convección que hace maravillas con la repostería. Si te gusta el bizcocho esponjoso pero te da pereza encender el horno grande para algo pequeño, esto te interesa.
En mi experiencia, hornear en airfryer es mucho más rápido, pero tiene sus mañas. No basta con volcar la masa y esperar; el aire circula con tanta fuerza que puede quemar la superficie antes de que el centro esté listo. Aquí tienes los ajustes que yo aplico para que el bizcocho salga perfecto, ya sea en un piso compartido en Madrid o en una casa de campo.
El secreto está en el flujo de aire
A diferencia del horno convencional, aquí el espacio es sagrado. Si el aire no circula, el bizcocho no sube.
- La prueba del molde vacío: Antes de preparar la masa, mete el molde en la cesta. Debes poder cerrar el cajón sin esfuerzo y debe quedar al menos un centímetro libre alrededor para que el aire caliente fluya.
- El material importa: He notado que los moldes de silicona o metal claro funcionan mejor. Los moldes oscuros absorben el calor demasiado rápido y suelen tostar el bizcocho en exceso por fuera antes de que el interior esté cocido.
- Engrasado impecable: En la airfryer, la corteza se forma más rápido. Unta bien con mantequilla o usa un spray desmoldante para que la estructura no se rompa al intentar sacarlo.
Trucos maestros para un horneado uniforme
Aquí es donde la mayoría falla y termina con un bizcocho crudo por dentro. La regla de oro es bajar la temperatura.

No llenes el molde hasta arriba
Es un error común. La masa no debería superar la mitad de la capacidad del molde. Si sube demasiado y toca la resistencia superior, no solo se quemará, sino que podría causar un pequeño desastre de humo en tu cocina.
La temperatura «mágica»
Olvida los 180°C habituales del horno. En la airfryer, configura entre 160°C y 165°C. Este ligero descenso permite que el calor penetre hasta el corazón del bizcocho sin carbonizar la parte superior. Por cierto, precalentar el aparato apenas dos minutos ayuda a que la miga sea mucho más estable.
Si notas que la parte de arriba se dora demasiado rápido después de 15 o 20 minutos, puedes poner un trozo de papel de aluminio por encima (asegurado para que no vuele contra la resistencia) para proteger el acabado.
Un último consejo de experto: Cuando el temporizador llegue a cero, no saques el bizcocho inmediatamente. Déjalo reposar dentro del cajón (apagado) unos 10 o 15 minutos. Ese calor residual termina de asentar la estructura y evita que se desmorone al cortarlo junto a tu café de la tarde.
¿Has intentado ya hornear algo dulce en tu freidora de aire o todavía te da un poco de miedo que no salga bien?

