Isla galesa en venta a un precio inferior al de un apartamento en Londres: propiedad regalado por la reina de Inglaterra busca comprador

La isla lleva deshabitada desde 1960 y se vende por menos de 500.000 euros

Se vende una isla en

Una isla privada situada en Gales ha llamado la atención al salir al mercado con un valor que sorprende a más de uno: su precio es inferior al de un piso promedio en Londres. Esta isla se llama Ynys Gifftan (Gales) y su trayectoria, junto a sus cualidades naturales, la convierten en un lugar ideal para aquellos que buscan un espacio aislado con múltiples oportunidades.

Localizada en el estuario de Dwyryd, cerca del pintoresco pueblo de Portmeirion, Ynys Gifftan abarca 7,18 hectáreas. Es un pequeño promontorio rocoso cubierto por pastos y praderas. El paisaje ofrece panorámicas espectaculares hacia las montañas de Snowdonia, aumentando su atractivo para quienes valoran la naturaleza y la tranquilidad. La isla está situada a apenas 400 metros de la costa y es accesible a pie cuando la marea está baja, siempre que se usen botas de agua, o mediante una embarcación o tabla de paddle surf con la marea alta.

El precio inicial de Ynys Gifftan es de 350.000 libras (401.000 euros). Esta cifra resulta llamativa al compararla con el costo promedio de un piso en Londres, que ronda las 427.700 libras (489.672 euros), según datos oficiales del Registro de la Propiedad. De esta forma, la posibilidad de adquirir una isla privada en un entorno privilegiado es económicamente más asequible que comprar una vivienda común en la capital británica.

Condiciones especiales de la isla galesa

Ynys Gifftan no solo destaca por su precio. Su historia también resulta relevante. En tiempos anteriores, la isla fue propiedad de la familia real británica, obsequiada por la reina Ana a Lord Harlech en el siglo XVIII, lo cual se refleja en su nombre, que significa “El regalo de Ana”. Durante el siglo XX, la familia Roberts habitó la isla, gestionando la granja y cruzando el estuario según las mareas para abastecerse o visitar el pueblo cercano. Desde la década de 1960, la isla permanece deshabitada, aunque la antigua casa de piedra continúa en pie.

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Vivir en Ynys Gifftan implica aceptar ciertas particularidades. El acceso depende completamente de la marea: durante la bajamar es posible caminar hasta la isla, pero con la pleamar solo se puede llegar por agua. Además, no cuenta con electricidad y, aunque en la década de 1980 se instaló conexión al suministro de agua, actualmente no se asegura que este servicio esté activo.

El punto más alto en la isla alcanza los 39 metros y ofrece vistas panorámicas de 360 grados hacia el entorno natural. En la parte sur, unas pozas de marea permiten nadar o incluso bucear, convirtiendo el lugar en un refugio para quienes disfrutan de actividades al aire libre y del contacto con la naturaleza salvaje.

La propiedad inmobiliaria y oportunidades para el comprador

La construcción principal en Ynys Gifftan es una granja de piedra distribuida en dos niveles. En la planta baja se encuentran dos salones, cocina, baño y despensa, mientras que en el piso superior hay un dormitorio con baño en suite. Los agentes inmobiliarios advierten que la casa requiere una renovación completa, pero destacan su “carácter” y el potencial para transformarla en un refugio restaurado a gusto del comprador.

Venta de isla en Gales.

Junto a la casa principal, existe una edificación de piedra que puede utilizarse como almacén o, con la autorización correspondiente, adaptarse a otros fines. El terreno de la isla, que antes se destinaba al pastoreo, está parcialmente cubierto por vegetación pero presenta oportunidades tanto para ocio como para una pequeña explotación agrícola o ganadera.

Los responsables de la venta, como la oficina de Carter Jonas en Bangor, destacan que el comprador ideal debe estar dispuesto a asumir el desafío de rehabilitar una propiedad aislada, bien para uso privado o como proyecto personal. Incluso para crear un pequeño refugio vacacional alejado del ruido urbano. La isla sigue perteneciendo a la familia Lord Harlech y aguarda por un nuevo propietario que valore su historia y el potencial que encierra este rincón escondido de Gales.

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