Un niño de 4 años habría sufrido una agresión sexual por parte de un menor de 16 en el centro Lagunetxea, bajo la tutela del Gobierno de Navarra.
El incidente se produjo el 17 de enero en Mutilva, y el niño fue ingresado hospitalariamente de forma preventiva tras los hechos.
Inicialmente, la madre recibió información poco clara y no comprendió la gravedad de la situación hasta días más tarde, después de insistir para obtener detalles.
El supuesto agresor fue alejado del centro, y el caso ha sido comunicado a la Fiscalía, según reportaron responsables de la tutela.
Un niño de 4 años habría sido víctima de una agresión sexual por otro menor de 16 años en un centro tutelado por el Gobierno foral de Navarra, liderado por María Chivite, según información obtenida por EL ESPAÑOL.
El hecho se registró el 17 de enero en el centro Lagunetxea, gestionado por la Fundación Amigó y ubicado en Mutilva, a cinco kilómetros de Pamplona.
Tras el suceso, el niño de 4 años fue llevado al Hospital Universitario de Navarra, según conoció este medio.
La madre del menor, cuya patria potestad está suspendida, fue notificada al día siguiente, el domingo 18 de enero, mediante un mensaje enviado desde el centro.
En ese mensaje vía whatsapp, se informó a la madre, una mujer de 30 años, que el niño estaba «muy bien, tranquilo y cuidado en todo momento», además de que se le había ingresado «de forma preventiva» tras «unas verbalizaciones que por su edad y contenido conviene que valoren los profesionales».
Añadieron que, por ello, se activó «un protocolo» para realizar una » valoración sanitaria como medida de protección».
Sin embargo, el mensaje no explicaba a la madre el motivo concreto del ingreso hospitalario, es decir, que su hijo habría sido presuntamente víctima de una agresión sexual.
Como relata la madre a EL ESPAÑOL, tras recibir el mensaje intentó comunicarse con el centro hasta «35 veces» sin conseguir más detalles ese día.
«Agresión sexual»
El lunes, alrededor de las 14 horas, fue contactada por una educadora del centro, M.G.C., quien sí le informó que lo ocurrido «podría tratarse de una agresión sexual», según la conversación a la que tuvo acceso este medio.
Indicaron que desconocían «qué pasó exactamente ni cómo ocurrió», dado que no presenciaron los hechos, y que actuaron tras escuchar el relato del niño.
El niño está bajo tutela del Gobierno de Navarra desde diciembre de 2024, después de que la administración declarara su situación legal de desamparo.
«Es comprensible que estés enfadada», le expresó la trabajadora social a la madre.
Durante la conversación, la madre preguntó si el Gobierno de Navarra había sido notificado del incidente, a lo que M.G.C. confirmó que se informó «desde el primer momento».
Luego, al confirmar que su hijo estaba hospitalizado, la educadora le pidió que no fuera a visitarlo —«no podéis ir a verlo, ¿vale?»— recordándole que no puede hacerlo sin autorización gubernamental.
Más tarde, la madre recibió una llamada del servicio de Acogimiento Familiar de la Agencia Navarra de Autonomía y Desarrollo de las Personas, dependiente del Departamento de Derechos Sociales del Gobierno de Navarra.
En esa llamada, la representante del Gobierno foral evitó mencionar «agresión sexual» y describió los hechos como «conductas de carácter sexualizado entre dos niños», uno de 4 años y otro «un poco mayor» (de 16 años).
La funcionaria explicó que tras el incidente se optó por separar a los menores, y que “el otro niño”, es decir, el presunto agresor, había sido retirado del centro.
El caso ya fue comunicado a la Fiscalía, según informaron las técnicas responsables de la tutela al progenitor de la víctima,
El 20 de enero, tres días después del incidente, el centro informó a la madre mediante un whatsapp que el niño «ya» estaba «en casa» y que se encontraba «bien».
Este medio intentó contactar con el centro durante la tarde del lunes, sin éxito.
Según la página web del centro, cuenta con 12 profesionales dedicados a la atención directa y un equipo técnico compartido compuesto por una directora, dos técnicos de familia, un terapeuta individual y un terapeuta.
Sus objetivos consisten en «acompañar al menor en su desarrollo integral, afectivo, intelectual y relacional, así como en el ámbito familiar, formativo y laboral», preparándolo para «la vida independiente y su integración social».

