Plus Ultra transportó «dinero, drogas y material peligroso» ocultos en maletas facturadas entre Guinea y España sin conocimiento de los pasajeros

Algunas de las maletas autorizadas antes de ser facturadas en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas

Plus Ultra llevó a cabo la ruta Madrid-Malabo durante más de cuatro años, permitiendo el traslado de dinero, drogas y materiales peligrosos en maletas facturadas bajo nombres de pasajeros ajenos.

La firma ecuatoguineana Punta Europa Aviación, actuando sin la licencia legal requerida, manejaba el equipaje y la operación en colaboración con Plus Ultra y la intermediaria Summerwind.

El mecanismo de las «maletas autorizadas» evitó los controles de aduanas y seguridad, generando entre 30.000 y 60.000 euros por vuelo, asignando bultos a pasajeros reales sin que estos tuvieran conocimiento.

A pesar de las advertencias emitidas por AENA y los incidentes detectados por la Guardia Civil, Plus Ultra no implementó medidas adecuadas y continuó la operación y su vínculo comercial con Punta Europa.

La ruta entre Madrid y Malabo de Plus Ultra Líneas Aéreas fue usada para transportar «dinero, drogas y material peligroso».

Al frente de la operación, la falsa aerolínea de Guinea Ecuatorial controlada por la mano derecha de Teodoro Obiang, que contó con la complicidad de Plus Ultra.

La aerolínea española gestionó durante más de cuatro años la ruta Madrid – Malabo asociada a una empresa ecuatoguineana autodenominada aerolínea.

Se trata de Punta Europa Aviación, una entidad dirigida por Alejandro Envoro Ovono, hombre íntimo del dictador Teodoro Obiang.

Punta Europa vendía billetes, controlaba el equipaje y coordinaba la operación en ambos aeropuertos junto con la empresa intermediaria Summerwind GSA en Madrid. Plus Ultra poseía la licencia para la ruta y operaba con sus propios aviones y tripulaciones.

Este esquema facilitó la existencia de una operación paralela dentro de los vuelos comerciales. Una red de «maletas autorizadas» evitó durante años los controles convencionales de Aduanas y Policía en Madrid y Malabo.

Según la documentación, fotos y audios a los que accedió EL ESPAÑOL, Plus Ultra recibió repetidas quejas de los responsables del Aeropuerto de Barajas por estas prácticas.

E-mail de la responsable de Asistencia a Pasajeros de Plus Ultra a Punta Aérea sobre las maletas autorizadas

A pesar de estos avisos, la aerolínea española no implementó acciones efectivas más allá de trasladar las protestas a su socio ecuatoguineano.

Las irregularidades continuaron en cada vuelo. Y las maletas siguieron circulando sin control oficial en una ruta avalada por el Gobierno de Pedro Sánchez desde agosto de 2021.

Plus Ultra consiguió la autorización oficial para operar entre Madrid y Malabo. Punta Europa Aviación apoyó la operación en Malabo, aunque carecía del Certificado de Operador Aéreo (AOC) indispensable para vuelos comerciales regulares y no disponía de infraestructura local.

La empresa ecuatoguineana jamás obtuvo dicha aprobación. No la tenía al comenzar la operación ni en años posteriores. No obstante, comercializaba billetes, gestionaba equipajes y se presentaba públicamente como aerolínea.

Las autoridades ignoraron esta irregularidad. Mientras Plus Ultra operaba con respaldo legal desde Madrid, Punta Europa actuaba en Malabo gracias a las influencias y conexiones de su presidente dentro del régimen.

Envoro Ovono es senador y preside la Comisión de Seguimiento del Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE), formación creada por Obiang que domina el Parlamento nacional.

Avión de Plus Ultra.

Los audios y documentos obtenidos por EL ESPAÑOL evidencian que Punta Europa Aviación era plenamente consciente de su ilegalidad. En varios audios internos, sus directivos admiten que no son una «compañía» y carecen del AOC.

A pesar de ello, la ruta se mantuvo hasta noviembre de 2025, semanas antes de que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) allanara sus oficinas y arrestara a varios directivos.

Durante ese tiempo, los vuelos se efectuaron con aviones y tripulaciones de Plus Ultra, aunque gran parte del negocio quedó en manos de la empresa ecuatoguineana.

Maletas fuera de control

La operación de las «maletas autorizadas» comenzaba en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Allí, Punta Europa Aviación disponía de un mostrador propio, ubicado en un extremo opuesto al de Plus Ultra y alejado de las áreas más vigiladas.

Este punto de facturación no atendía pasajeros convencionales. Su función era recibir bultos voluminosos y pesados que, por su naturaleza, debían tratarse como carga aérea y no como equipaje de pasajeros.

Algunas de las maletas autorizadas antes de ser facturadas en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas

Las grabaciones indican que el control de ese mostrador estaba en manos de familiares directos de la dirección de Punta Europa. Jacinto Ovono Envoro Mikue, hijo de la mano derecha de Obiang, era la figura central en la gestión de estos bultos.

El método consistía en pesar cada paquete, definir un precio por kilo y posteriormente asignar esas maletas a pasajeros reales incluidos en el manifiesto de vuelo, quienes ya habían facturado su equipaje sin saber de estos bultos adicionales.

Algunas de las maletas autorizadas antes de ser facturadas en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas

Jacinto se encargaba de pagar a Summerwind su parte correspondiente por el equipaje facturado y de cobrar una comisión por el servicio relativo a estas «maletas autorizadas».

Las etiquetas se imprimían y adherían manualmente; luego los bultos se introducían en la cinta transportadora como si fueran equipaje común.

Así se evitaba su paso por la terminal de carga, donde se exigen controles específicos de seguridad, aduanas e impuestos.

Un testimonio al que accedió EL ESPAÑOL relata cómo la Guardia Civil detuvo en Madrid a una pasajera que, según documentación oficial, portaba nueve bultos, aunque ella solo había facturado y pagado tres.

Algunas de las maletas autorizadas antes de ser facturadas en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas

Las autoridades españolas actuaron al identificar «mercancía peligrosa» en uno de esos bultos no facturados por la pasajera procedente de Malabo.

Este incidente aparece reflejado en un correo enviado desde empleados de Plus Ultra a Punta Europa en noviembre de 2022, denunciando nuevamente una irregularidad en la operación de carga.

E-mail de Plus Ultra a Punta Europa, sobre las maletas autorizadas

«Por favor, precisamos que comprendáis las implicaciones más allá del incumplimiento de seguridad, esto puede tener consecuencias mucho más graves [sic]«, se lee en el correo.

Lejos de actuar, Plus Ultra transfirió toda la responsabilidad a Punta Europa: «Solicitamos que reviséis esta situación y toméis medidas para rectificar estas incidencias.«

Alertas internas

La práctica no pasó inadvertida. Según correos y documentos revisados por EL ESPAÑOL, Aena informó en varias ocasiones su preocupación a Plus Ultra.

Las quejas se centraban en la dimensión de los bultos, el riesgo para las cintas transportadoras y el incumplimiento de protocolos habituales.

Algunas de las maletas autorizadas antes de ser facturadas en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas

En un correo de 2023, Plus Ultra recordó a Punta Europa la advertencia emitida por Aena.

«Nos indican que no podemos aceptar este tipo de equipaje, debemos actuar y, si las cintas sufren daños, nos lo repercutirán o incluso podrían paralizar la facturación del vuelo».

E-mail de Plus Ultra a Punta Europa Aviación sobre las maletas autorizadas

Se recalcó que ciertos objetos no debían aceptarse como equipaje de pasajeros.

Incluso en una de las comunicaciones, un empleado de Plus Ultra escribió: «Como sabes, es un volumen [las ‘maletas autorizadas’] considerable que ha crecido a lo largo de la operación«.

Plus Ultra trasladó esas quejas a Punta Europa Aviación por escrito en múltiples ocasiones tras diversos incidentes y alertas internas.

Sin embargo, la aerolínea no interrumpió la relación ni suspendió la operación. Las advertencias quedaron como información y las prácticas irregulares siguieron.

Fuentes vinculadas a la investigación apuntan que esto se debía a la amistad del grupo con el presidente de Plus Ultra Julio Martínez Sola.

Los audios de reuniones internas de Punta Europa evidencian que conocían la problemática y sabían que debían ser muy precavidos con la operación.

En una de las grabaciones, María Cristina Mikue Obiang, directora de Punta Europa y esposa de Alejandro Envoro Ovono, admite que ese equipaje «va a traer consecuencias negativas».

«Los de Wamos Air me dijeron que la Guardia Civil suele intervenir en temas de equipaje cuando detectan facturación irregular«, afirma María Cristina en otro audio.

Antes de asociarse con Plus Ultra, Punta Europa Aviación operó estos vuelos entre Madrid y Malabo con Wamos Air.

EL ESPAÑOL contactó con Plus Ultra para conocer su versión de los hechos.

Voceros de la empresa sostienen que «ni han permitido, ni autorizado, ni participado en ninguna irregularidad o actividad ilegal en su operación aérea con Malabo».

Plus Ultra asegura que «cuenta con un protocolo para detectar contingencias que se reportan al agente local, que en Guinea Ecuatorial es Punta Europa, cliente de Plus Ultra y quien contrata el vuelo».

«En 2021, tras conocer posibles irregularidades en facturación y embarque en Malabo, responsabilidad de Punta Europa, la propia compañía realizó una auditoría interna que detectó varias ‘no conformidades’ que fueron comunicadas para su corrección», expone en comunicado enviado a EL ESPAÑOL.

Finalmente, destaca que «como cualquier otra aerolínea, Plus Ultra no es responsable del control de divisas transportadas por pasajeros, labor que corresponde a la policía aeroportuaria. Cualquier importe superior a 10.000 euros debe declararse en aduanas».

El negocio oculto

Las «maletas autorizadas» no eran un aspecto secundario. Generaban entre 30.000 y 60.000 euros por vuelo. El dinero se cobraba en efectivo, sin declaración en España ni Guinea Ecuatorial.

El esquema buscaba maximizar beneficios y reducir controles. Los bultos se almacenaban en una nave industrial en Alcalá de Henares y se trasladaban al aeropuerto el día del vuelo para minimizar inspecciones.

Al llegar al destino, la operación se replicaba en sentido contrario. En el aeropuerto de Malabo, el jefe de escala de Punta Europa (Walterio Dougan Dick, alias Nick) replicaba el método.

Aprovechaba la rapidez del llamado «avión caliente», que descarga y vuelve a cargar rápidamente, para mover los paquetes sin largos controles.

Este proceso incluía el envío de fotografías por WhatsApp a los receptores para que identificaran sus maletas al aterrizar. Todo se gestionaba fuera del circuito oficial de carga.

La mercancía

El contenido exacto de las maletas nunca se registró. Al no pasar por aduanas ni terminal de carga, no existen documentos oficiales sobre lo transportado en su interior.

No obstante, audios y documentos aportan dos datos clave. Primero, María Cristina reconoce que el sistema se usó para trasladar dinero en efectivo a Madrid.

Ese dinero luego se fraccionaba para hacer pequeños depósitos o camuflarse dentro de los ingresos de Punta Europa en Guinea Ecuatorial, según relató este diario.

Segundo, las autoridades ecuatoguineanas interceptaron un cargamento de droga.

En mayo de 2024, medios de Guinea Ecuatorial informaron sobre la incautación de hachís en un vuelo de Plus Ultra desde Madrid que aterrizó en Malabo.

La droga fue hallada por la gendarmería en el aeropuerto, iniciando una investigación sobre una red de tráfico.

Se hizo pública la detención de un individuo que aseguró a Aduanas que era la tercera vez que entregaba tal droga.

Esta persona se encargaba de retirar la «mercancía» para entregarla a destinatarios que luego la distribuían a clientes o consumidores.

Aunque no se brindó detalle sobre el origen ni se identificó a los responsables, el contexto coincide con la operación descrita en audios y documentos analizados por EL ESPAÑOL.

La falta de controles previos en origen y destino convirtió esta ruta en un canal vulnerable para mercancías ilícitas, según fuentes vinculadas a la investigación.

La complicidad de Plus Ultra

La documentación interna muestra que Plus Ultra fue alertada de los problemas. Recibió avisos de AENA y trasladó el malestar a Punta Europa, pero no impidió la práctica.

La aerolínea española mantuvo la ruta y la relación comercial durante más de cuatro años.

En sus comunicaciones corporativas presentó Madrid – Malabo como una ruta propia, sin mencionar la función de Punta Europa Aviación en la gestión de equipaje, billetes y regulación en Guinea Ecuatorial.

Los audios reflejan que desde Punta Europa interpretaban esa actitud como una forma de consentimiento implícito.

Plus Ultra tampoco cambió el sistema de facturación, gestionado en Madrid por Summerwind, ni exigió que los bultos pasaran por la terminal de carga. La práctica se volvió habitual vuelo tras vuelo.

El rol de Summerwind

En la operación fue fundamental Summerwind GSA, responsable de la comercialización de vuelos y gestión de ventas y carga.

Federico Lledo, CEO, es en muchos audios de María Cristina a los que accedió EL ESPAÑOL, la pieza clave para que Plus Ultra y Punta Europa iniciaran su vínculo.

No obstante, la relación no fue siempre fluida. Los audios revelan conflictos entre Punta Europa y Summerwind por el control del negocio del equipaje.

María Cristina manifestó su intención de desplazar a la intermediaria y gestionar directamente todos los bultos.

En varias conversaciones se discuten porcentajes y reparto de ganancias, señalando que el margen del equipaje superaba al de venta de billetes.

Esta disputa interna no alteró la operación general. Los vuelos siguieron normales mientras el sistema de maletas permaneció intacto.

Jacinto Ovono Envoro Mikue (hijo de María Cristina) gestionaba las maletas autorizadas en Madrid, rol similar al que antes tuvo Pergentino Mikue Obiang Nchama ‘Tino’ (hermano de la socia de Punta Europa).

Ambos fungieron como administradores de la empresa española Guines Importación y Exportación SL, propietaria de la nave en Alcalá de Henares utilizada para preparar las maletas autorizadas antes de su traslado al aeropuerto.

Por cada equipaje gestionado por Punta Europa Aviación, Jacinto pagaba a Summerwind su parte correspondiente.

Summerwind, oficialmente responsable de la carga del avión, facturaba cada equipaje que ingresaba, ya fuera cargado por ellos o mediante el sistema extraoficial diseñado por Punta Europa.

Esta situación generó el conflicto con Summerwind, ya que la empresa ecuatoguineana aspiraba a quedarse con toda la ganancia.

La influencia del jefe de Summerwind en la relación entre Plus Ultra y Punta Europa fue determinante para que el vínculo entre las tres compañías se mantuviera pese a los intereses particulares de María Cristina.

Apoyo político

El contexto de esta operación es fundamental. Punta Europa Aviación nunca obtuvo el Certificado de Operador Aéreo (AOC) necesario para funcionar como aerolínea.

A pesar de ello, participó por años en la operación de una ruta internacional regular, algo ilegal dado que era una simple agencia de viajes.

La compañía pudo operar en Guinea Ecuatorial gracias a la permisividad de las autoridades locales.

Los audios revelan presiones directas al Ministerio de Aviación Civil y el uso de influencias en el régimen para obtener permisos temporales.

El presidente de Punta Europa, Alejandro Envoro Ovono, es destacado en las grabaciones como una persona con influencia directa en el poder político.

En varias conversaciones se menciona su cercanía al dictador Teodoro Obiang y la inmunidad que ello le brindaba.

Este respaldo permitió que la empresa siguiera operando sin cumplir requisitos legales y acumulando deudas con la autoridad aeroportuaria por impago de tasas.

La operación de las maletas autorizadas no fue un caso aislado. Se mantuvo desde el inicio en 2021 hasta su cierre en noviembre de 2025.

Durante este periodo, las advertencias se reiteraron y las irregularidades no fueron corregidas.

Los audios evidencian que los responsables conocían el riesgo, mencionan posibles consecuencias y la necesidad de «tener cuidado». Sin embargo, el negocio siguió.

La combinación de una aerolínea con permisos, una empresa sin AOC, un intermediario comercial y la tolerancia institucional creó un sistema que diluyó los controles.

Las maletas continuaron volando. Los paquetes eludieron aduanas. Y las advertencias quedaron relegadas a simples correos.

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