El proceso, aunque extenso y técnico, resulta mucho más accesible de lo que podría parecer

Convertirse en controlador aéreo implica ingresar a una de las profesiones con mayor demanda, rigurosidad y mejor remuneración dentro del sector público español. Aunque aproximadamente 4.000 personas se inscriben anualmente en la convocatoria de ENAIRE, la entidad pública encargada de gestionar la navegación aérea, el proceso resulta más accesible de lo que parece inicialmente: no se requiere una carrera específica, no es indispensable provenir de áreas técnicas ni existe un perfil académico uniforme. Lo fundamental es la preparación, la perseverancia y poseer ciertas aptitudes clave.
De acuerdo con los últimos datos del colectivo profesional y el III Convenio Colectivo (2023) publicado en el BOE, para 2025 los salarios varían entre 34.700 y más de 100.000 euros brutos anuales, pudiendo superar los 7.000 euros brutos mensuales con complementos. El promedio con experiencia, incluyendo pluses por nocturnidad, turnos, productividad y responsabilidades, ronda los 100.000 euros brutos al año. En niveles superiores, como jefes de sala o división, los ingresos suelen oscilar entre 96.000 y 115.000 euros brutos.
El proceso selectivo para lograr el puesto se estructura en tres fases eliminatorias, repetidas cada año con escasos cambios: una primera que evalúa teoría, psicotécnicos, inglés y rasgos de personalidad; una segunda basada en pruebas técnicas informáticas; y una tercera que incluye entrevistas, dinámicas grupales y examen oral de inglés.
Juan Carlos Romero Campos, preparador de oposiciones en Supera, enfatiza un aspecto clave: “Lo verdaderamente relevante es la persona, no su formación académica”. En sus cursos participan aspirantes de Ingeniería, Traducción, Música, Fisioterapia e incluso formaciones de nivel medio. “En la última convocatoria aprobaron desde personas con bachillerato hasta diseñadoras de moda”, relata. La diversidad predomina.
Fase 1: teoría, psicotécnicos, inglés y personalidad
La primera fase se convoca anualmente entre finales de noviembre y mediados de diciembre, cuando ENAIRE publica las bases en el BOE y en su portal web. Desde ese instante, los interesados cuentan con aproximadamente 20 días para inscribirse y pagar una tasa de 15 euros.
El examen se lleva a cabo simultáneamente en Madrid, Barcelona y Canarias, generalmente un fin de semana de mediados de febrero, dividiendo a los candidatos en dos turnos.
Esta fase consta de cuatro pruebas:
1. Test teórico de 50 preguntas: basado en un temario oficial de 9 unidades publicado por ENAIRE, con entre 30 y 35 páginas cada una. La nota mínima requerida es 25 sobre 50, con una penalización de 0,33 puntos por respuesta incorrecta. “Son nueve temas teóricos, no un volumen excesivo comparado con otras oposiciones”, explica Romero Campos.
2. Psicotécnicos avanzados (70–80 preguntas): evalúan razonamiento abstracto, percepción espacial, manipulación de cubos, interpretación de tablas y cálculos. ENAIRE aplica un sistema de corte basado en la curva de Gauss que varía según el nivel de los candidatos y la dificultad del examen. Esta prueba es crucial para avanzar.
3. Test de gramática inglesa (20 preguntas): incluye ejercicios de tiempos verbales, sinónimos y corrección gramatical, aprobándose con al menos 10 puntos sobre 20.
4. Cuestionario de personalidad (escala Likert): sin puntuación numérica, su función es determinar si el aspirante es apto o no.
Alrededor de una semana y media después, ENAIRE publica los resultados. En 2024, de 4.000 personas que se presentaron, solo 935 superaron esta primera fase. “La cantidad de inscritos no refleja la competencia real: muchos se presentan sin preparación”, señala Romero Campos.
Fase 2: pruebas FEAST y simulaciones PDA
La segunda fase se realiza en abril en Madrid, generalmente en la Universidad Autónoma. Consiste en:
- FEAST (pruebas técnicas obligatorias en navegación aérea en Europa): ejercicios que incluyen multitarea, uso de radares, rapidez de reflejos y coordinación psicomotriz.
- PDEA, una prueba introducida en el último año: simuladores inéditos, instrucciones de 50 minutos, una práctica de 13 minutos sin evaluación y un examen de 38 minutos.
Ambas pruebas se califican sobre 100 puntos y requieren de al menos 50 puntos para aprobar. “Es una etapa bastante técnica y su formato puede variar con los años: pueden eliminar o incorporar pruebas”, comenta el formador.
De los 935 candidatos que avanzaron a la fase 2 en 2024, solo 540 accedieron a la última etapa.
Fase 3: personalidad e inglés oral
Esta última fase dura entre 40 y 45 días, y cada aspirante es citado un solo día según un orden alfabético determinado por un sorteo nacional (en 2025 fue la letra U).
Por la mañana, se evalúa la personalidad a través de entrevistas individuales (clínicas y conductuales) y dinámicas grupales. La puntuación es de un máximo de 120 puntos, requiriendo al menos 60 para aprobar. Por la tarde se realiza el examen oral de inglés, con una duración aproximada de 30 minutos e incluye lectura, comprensión auditiva y conversación espontánea. Se puntúa sobre 50 puntos, con un mínimo de 25.
Según Romero Campos, esta etapa es la que marca la diferencia: “La fase 3 es decisiva porque ENAIRE busca conocer en profundidad al candidato”.
En 2024, de los 540 que llegaron a esta última fase, 158 aspirantes fueron declarados aptos para 150 plazas. Finalmente, por nuevas necesidades operativas, ENAIRE amplió la oferta y todos los 158 ingresaron.
Consejos para elegir oposiciones
La experiencia de quien lo logró: “El origen no importa”
Isabel Gómez, quien aprobó el año anterior, desmonta prejuicios comunes. Es profesora de francés y licenciada en Traducción e Interpretación. “Pensaba que buscaban perfiles muy técnicos. Sin embargo, en mi promoción había una diseñadora de moda y otra candidata con formación media que no terminó”, revela.
Estudió en promedio seis horas diarias durante un año y reconoce que la parte más complicada para ella fue el inglés: “Lo tenía olvidado. Aparece en todas las fases, por lo que es fundamental”.
“No importa de dónde procedas. Si realmente quieres hacerlo, hazlo. Lo importante es prepararse adecuadamente, poniendo tiempo y esfuerzo”, recomienda Gómez a quienes consideren prepararse para estas pruebas. “Esta oposición exige ser muy organizado”, añade.
El papel del inglés: alto nivel y en aumento
El inglés está presente en las tres fases. Marta B. Santaella, especialista en inglés aeronáutico, aconseja un nivel mínimo medio-alto: “Es recomendable comenzar con una base sólida para avanzar más rápido al iniciar el estudio con nosotros”.
Recuerda que la comunicación ATC usa un estándar particular: “Debe ser rápida, clara y sin ambigüedades, empleando un vocabulario limitado y estandarizado por la OACI, con frases fijas que todos comprenden igual”. “Trabajar en un idioma distinto al materno añade presión extra”, asegura la experta.
Además, alerta que los requisitos han aumentado en los últimos años y “seguirán incrementándose”.
¿Por qué las oposiciones son las mejor remuneradas de España?
Los salarios responden a la responsabilidad, los turnos y la complejidad del puesto. Según el BOE y fuentes internas:
- Controlador operativo base: entre 34.715 y 83.172 €/año
- Supervisores: de 85.000 a 95.000 €/año
- Jefes de sala: entre 96.364 y 111.659 €/año
- Jefes de división: de 85.059 a 115.247 €/año
Se suman complementos por trabajo nocturno (25%-50%), festivos (50%-100%), productividad, cargos y trienios. Como resultado, los controladores con experiencia superan los 100.000 euros brutos anuales en promedio.
Exigente, sí. Pero no inaccesible
El proceso es extenso y técnico, pero quienes lo preparan insisten en que no constituye una oposición inalcanzable, ni está reservada a una élite académica. Juan Carlos Romero Campos lo sintetiza así: “No considero que sean oposiciones especialmente difíciles. Requieren esfuerzo, pero comparadas con otras, son bastante más asequibles”.

