Desde 2018, el Comité de Empresa de Navantia procura alcanzar un convenio colectivo que satisfaga tanto a los trabajadores como a los directivos de la empresa. No obstante, después de varios años de encuentros y manifestaciones, dicho acuerdo continúa sin cerrarse. Mientras tanto, algunos empleados denuncian «vulneraciones flagrantes» en la negociación colectiva.
«Se están firmando condiciones individuales que infringen los acuerdos colectivos», comenta a EL ESPAÑOL Ramón Buendía, integrante del comité mencionado.
«Reclamamos la existencia tanto de acuerdos individuales como colectivos, tales como incrementos salariales individuales que superan lo contemplado en los presupuestos generales, así como cambios unilaterales en las condiciones laborales colectivos sin que participe la parte social».
«Además, la empresa no informa adecuadamente«, añade Buendía. «Hasta 2023, operaba como si aún fuera Bazán: la entidad que existía antes de la reestructuración que dio lugar a la actual Navantia».
Esta entidad es una empresa pública española que se dedica a la construcción naval civil y militar, y consolidó en 2023 una cifra de negocios de 1.434 millones de euros, un 7% más que en 2022, según los datos aportados por la compañía.
Solo en la Región de Murcia, la actividad económica directa, indirecta e inducida ligada a la empresa representó un 7,7% del PIB industrial autonómico y un 10% del empleo regional.
No obstante, estas cifras económicas destacadas no se reflejan en una satisfacción generalizada entre la plantilla de su astillero en Cartagena; por el contrario, la percepción es negativa.
La complejidad de la situación para estos empleados ha provocado que decenas de trabajadores salieran a la calle en varias ocasiones durante los últimos meses para exigir cambios, la más reciente el martes pasado frente a la Asamblea Regional.
Una de las consecuencias derivadas de este contexto que ha impulsado las protestas es la «pérdida de empleo de calidad«, según señala Ramón Buendía.
«Hay un mayor proceso de externalización en la industria auxiliar, se precarizan las condiciones al ajustarse a convenios sectoriales, y se están perdiendo beneficios salariales para el personal laboral».
Además, desde el Comité de Empresa se lamenta que se produzcan «excesos de jornada laboral por encima de lo permitido legalmente».
Frente a esta problemática, el comité exige a la empresa que «respete los principios que deben guiar su actuación pública: la prohibición de actuar arbitrariamente en todos los aspectos relacionados con las Relaciones Laborales, como las condiciones laborales, los conceptos salariales y los incrementos individuales o colectivos, sin que estén integrados en el marco de la negociación colectiva».
De hecho, Buendía demanda «transparencia y negociación colectiva«, así como que se garanticen los derechos reconocidos para los trabajadores.
Esta problemática no se limita únicamente al astillero de Cartagena. El mes pasado, trabajadores del astillero de Ferrol (La Coruña) también realizaron una protesta en una marcha por la ciudad para exigir a la empresa lo mismo que los empleados de Cartagena: avances en la negociación del convenio colectivo.
Intentos de acuerdo
Por otra parte, en uno de los últimos comunicados públicos realizados por Navantia para referirse a las protestas en Cartagena, se aseguraba que la entidad «cumple rigurosamente» con la legislación vigente y con «lo establecido en el convenio colectivo actual».
Sin embargo, al hablar de «convenio colectivo actual», desde el Comité de Empresa critican que se refieren a «una prórroga que no es más que un desarrollo en falso que no se llevó a cabo en su momento».
En ese mismo comunicado, emitido tras el anuncio de manifestaciones de los trabajadores del astillero, la empresa señaló que cualquier acción reivindicativa que cause la paralización de la actividad debía realizarse conforme a lo dispuesto en el Real Decreto-ley 17/1977, que regula el derecho de huelga.
No obstante, desde Navantia indicaron que las movilizaciones anunciadas en ese momento «no habían sido notificadas«.
Actualmente, según explica a este medio el presidente del Comité de Empresa del astillero de Navantia en Cartagena, Eusebio Martínez, se encuentran en «negociaciones con la empresa«.
«Se están logrando avances y poco a poco ofrecen propuestas. Mi mayor preocupación es el tema de la reclasificación, las salidas y la homogeneización, donde queda todavía trabajo por hacer«.
«Queremos que el dinero para las reclasificaciones no se detraiga del presupuesto destinado a promociones, que ya está asegurado en el convenio», aclara Martínez.
«En 2019, mucha gente se fue y ahora han incorporado empleados que, aunque poseen niveles profesionales bajos, desempeñan funciones superiores, similares a las de esos trabajadores que se marcharon. Por ello, es necesario reclasificar a todo ese personal».
«El éxito de las negociaciones dependerá de las propuestas que Navantia presente», concluye el presidente del Comité de Empresa. «Hasta ahora están planteando algunas cosas, pero el alcance de las mismas no termina de satisfacernos«.

