Pedro Sánchez introduce pequeñas modificaciones en el Gobierno tras la derrota en Extremadura, enfocadas en fortalecer el control del PSOE desde Moncloa.
Mercedes Tolón asume el cargo de ministra de Educación y Elma Saiz se convierte en la nueva portavoz del Gobierno; ambas decisiones se orientan hacia la gestión interna del partido.
Sectores del PSOE y aliados como Sumar critican la ausencia de autocrítica y la falta de respuesta política tras los resultados negativos en las urnas.
Las federaciones socialistas manifiestan preocupación por la estrategia de Sánchez de ubicar ministros como candidatos autonómicos para mantener el control partidario.
«Nos encontramos más fuertes que jamás», afirmó este lunes la portavoz del PSOE, Montse Mínguez, horas después de que su formación sufriera una verdadera debacle en las elecciones autonómicas de Extremadura, marcando el comienzo de un ciclo electoral extenso y complejo.
La portavoz acababa de escuchar al líder socialista y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hablar a puerta cerrada en la Ejecutiva del PSOE sobre la «autocrítica», aunque limitando esta a la necesidad de mejorar la comunicación. Mencionó a los dirigentes socialistas la existencia de «guerra sucia» durante la campaña, la «deshumanización» del candidato Miguel Ángel Gallardo y trató de insuflar optimismo frente a la catástrofe asegurando que los electores del PSOE que el domingo optaron por la abstención pueden recuperarse en unas elecciones generales.
Un poco antes, el presidente se presentó en Moncloa sin aceptar preguntas para anunciar la incorporación de Mercedes Tolón como ministra de Educación en sustitución de Pilar Alegría y la designación de la ministra de Inclusión e Inmigración, Elma Saiz, como nueva portavoz del Gobierno.
Añadió únicamente que «el Gobierno de coalición progresista afronta esta etapa con ánimos renovados, con energías recargadas, dispuesto a impulsar cada iniciativa con voluntad de diálogo y humildad. Y también con la seguridad de contar con los mejores perfiles para cumplir esta misión». En otras palabras, están «más fuertes que nunca», a pesar de obtener su peor resultado.
El cambio anunciado en el Gobierno representa un ajuste quirúrgico, que se limita a lo imprescindible y que solo está vinculado al control del PSOE.
En este movimiento solo hay un enroque. No hay señales de corrección, cambio de dirección o interpretación del mensaje enviado por los ciudadanos de Extremadura, ni tampoco indicios de preocupación sobre lo que pueda suceder en el ciclo electoral que seguirá en Aragón, Castilla y León y Andalucía.
«Lo más urgente es esperar», se ha convertido ahora en el lema del presidente, quien antes solía destacar por sus maniobras de último minuto para superar obstáculos.
Ya utilizó la carta de las propuestas contra la corrupción cuando cayó su segundo secretario de Organización, Santos Cerdán, y ahora ha evitado la comparecencia en el Congreso que solicitó la oposición o una remodelación profunda del Gobierno que reclamó su vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz.
De hecho, la coordinadora general de Sumar, Lara Hernández, calificó expresamente este lunes de «parálisis» la actitud del presidente del Gobierno.
Antonio Maíllo, líder de Izquierda Unida y, a su vez, miembro de Sumar, advirtió a Sánchez de que el «inmovilismo no es una opción frente al avance reaccionario».
En la misma línea, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, criticó irónicamente al líder socialista en redes sociales por «ignorar» los resultados de Extremadura: «No ha anunciado a Gallardo portavoz por milagro».
Irene Montero también cuestionó duramente al PSOE y su falta de respuesta: «El PP gana en Extremadura con Vox en auge. El machismo, la corrupción y la inacción social del Gobierno son una fábrica de ultraderechistas. Podemos está para enfrentar a las derechas y proteger derechos. El PSOE no hará nada. El camino es feminista y de izquierda».
Las modificaciones anunciadas por Sánchez en su Ejecutivo se deben a la salida de Pilar Alegría para presentarse como candidata en Aragón y, nuevamente, tienen solo sentido partidista, no político, ni para dar impulso en momentos críticos para el presidente, el Gobierno y el partido.
Preocupación en las federaciones
Una vez más, Sánchez intenta desde Moncloa asegurar el control de las federaciones del PSOE pensando en el presente, sin considerar los próximos resultados en las comunidades o en el propio Gobierno.
Ya lo hizo al tomar la decisión insólita —cuestionada dentro del partido, especialmente en las federaciones— de colocar ministros como candidatos autonómicos y, por ende, líderes de la oposición en esos territorios.
Ahora, ha nombrado a Elma Saiz portavoz, pensando en el futuro de Navarra, donde María Chivite enfrenta dificultades debido a escándalos.
La Portavocía puede ser tanto un escaparate, como lo fue para Alegría, así como una fuente de desgaste similar también para ella. Saiz cuenta con experiencia en gestión en el Gobierno de Navarra y ahora en el Ejecutivo de Sánchez, pero carece de perfil político, motivo por el cual su nombramiento causó sorpresa.
Por su parte, Mercedes Tolón, contrincante política de Emiliano García Page, representa un aviso para el desafiante presidente autonómico de Castilla-La Mancha y una apuesta hacia el futuro. Lo mismo que ocurrió con Pilar Alegría, nombrada ministra en la etapa de Javier Lambán para incomodarle y preparar su relevo.
El pasado octubre, Page denunció en las Cortes regionales «operaciones» realizadas desde la Delegación del Gobierno para derribarle.
Todo esto ocurre en segundos o terceros niveles del partido dentro de federaciones que observan a Gallardo y, por momentos, se ven reflejadas en él. Existe inquietud, aunque la portavoz del PSOE declare que el partido está «más fuerte que nunca«.
Este martes tendrá lugar el último Consejo de Ministros del año y el Gobierno, encabezado por su presidente, iniciará el período vacacional.

