El Rey Felipe VI inaugurará el acto conmemorativo del 40º aniversario de la entrada de España en la UE con un discurso dirigido al Parlamento Europeo el 21 de enero.
La sesión solemne celebrada en Estrasburgo contará también con la intervención del presidente de Portugal y constituirá el evento central de la jornada plenaria.
La integración de España y Portugal en 1986 representó el fin del aislamiento internacional, el avance económico significativo y la incorporación plena al mercado europeo.
Durante estas cuatro décadas, España ha evolucionado de ser destinataria neta de fondos a posicionarse como uno de los cuatro principales países de la Unión Europea.
Felipe VI dará inicio a la conmemoración del 40º aniversario de la adhesión española a las Comunidades Europeas, con su discurso solemne ante el pleno del Parlamento Europeo el miércoles 21 de enero al mediodía.
La intervención del monarca será la ceremonia política de apertura de un año cargado de celebraciones y análisis sobre cuatro décadas de integración en Europa.
Conforme a un calendario preliminar aprobado por la Conferencia de Presidentes del Parlamento Europeo, al que tuvo acceso este periódico, el pleno de Estrasburgo organizará una sesión específica para conmemorar los 40 años de adhesión de España y Portugal.
El documento establece una sesión formal entre las 12:00 y las 12:30 horas, contemplando las intervenciones consecutivas del Rey Felipe VI y del presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, ante el hemiciclo de la Eurocámara.
Tras estos discursos, está previsto un bloque de votaciones, lo cual confirma que será el acto principal simbólico durante la jornada.
La Conferencia de Presidentes ha programado esta efeméride en el día central de la sesión plenaria de enero, tradicionalmente dedicado a establecer las prioridades políticas europeas del año.
La ceremonia se incluye en una agenda comunitaria marcada por conflictos bélicos en las regiones vecinas, las negociaciones comerciales y la competencia global por la competitividad.
La asistencia del Rey a Estrasburgo tiene la intención de reafirmar el compromiso de España con el proyecto europeo en un contexto de tensiones geopolíticas y desgaste de confianza ciudadana en las instituciones.
Felipe VI ha realizado varias visitas oficiales a las instituciones europeas desde su proclamación en 2014.
En abril de 2015 efectuó su primera visita como Jefe de Estado a Bruselas, donde mantuvo encuentros con los máximos responsables de la Comisión Europea, el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo para reafirmar la postura europeísta de España.
Ese mismo año, en octubre, el Rey intervino en una sesión solemne del pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo, como sucederá en esta ocasión.
En aquel discurso, presentado por el entonces presidente del Parlamento Europeo, el socialista alemán Martin Schulz, defendió que «Europa puede confiar en una España unida y orgullosa de su diversidad«.
Integración y modernización
El 1 de enero de 1986, España y Portugal ingresaron en las entonces Comunidades Europeas tras un extenso proceso negociador tras la caída de sus dictaduras a mediados de los años 70.
La adhesión representó la culminación de una transición democrática y apertura económica mediante la cual ambos países buscaban consolidar su posición dentro de Europa. Así se reflejará en las actividades intensas programadas por las instituciones comunitarias para recordar este hecho.
Ingresar en la Comunidad Económica Europea (CEE) significó para España el final definitivo de su aislamiento internacional heredado del franquismo. Además, abrió acceso pleno al mercado interior, facilitó la libre circulación y permitió el acceso a importantes fondos de cohesión que transformaron el país en las décadas siguientes.
En estos 40 años, España ha evolucionado de ser receptora neta de ayudas a unirse como uno de los cuatro principales países de la Unión, junto a Alemania, Francia e Italia.
La economía española se ha modernizado, ha aumentado su apertura al exterior y ha alcanzado niveles de renta per cápita y estándares sociales comparables con las democracias más desarrolladas de Europa.
Los fondos estructurales y de cohesión europeos han financiado gran parte de las infraestructuras que hoy constituyen la base del país, desde autopistas y trenes de alta velocidad hasta plantas depuradoras y redes eléctricas.

