El 11% de los electores que apoyaron al PSOE en 2023 han migrado hacia el PP, y el 24% ha optado por la abstención en los recientes comicios de Extremadura.
El PSOE apenas ha conseguido mantener al 48,6% de sus sufragios de 2023, mientras que tanto Vox como Unidas Por Extremadura también han captado votos socialistas.
El PP representa el mayor beneficiario del derrumbe del PSOE, habiendo retenido al 72% de su electorado, mientras Vox ha duplicado su cuota de representación.
La derecha acumula ya un 60% del voto en Extremadura, confirmando un cambio político significativo en la región.
El temblor político que afecta al PSOE tuvo su reflejo más claro este domingo en Extremadura, un territorio que durante largas décadas fue una plaza segura para los socialistas.
El estudio de la transferencia de votos en las elecciones extremeñas, realizado por SocioMétrica para EL ESPAÑOL, revela el punto débil de Miguel Ángel Gallardo: la abstención y la fuga hacia el PP. Una señal clara para Pedro Sánchez.
En concreto, el 11% de quienes apostaron por el PSOE en los anteriores comicios autonómicos de 2023 se inclinaron ahora por el PP, mientras que casi un 24% decidió no votar.
Esto implica que cerca de 27.500 personas que respaldaron a Fernández Vara han apoyado ahora a María Guardiola, y que uno de cada cuatro votantes socialistas prefirió permanecer ausente.
Así, el PSOE solo ha conseguido retener al 48,6% de sus electores respecto a 2023.

Contrario a lo declarado por Ferraz, sí se ha producido una transferencia de votos socialistas hacia Vox. Concretamente, 11.200 votos se destinan al candidato de Santiago Abascal.
Por el contrario, el PP no solo fue el principal ganador del desplome socialista, sino que también se ha consolidado como la formación que, junto con Podemos (Unidas por Extremadura), más ha fidelizado a su electorado: el 72% de quienes eligieron a Guardiola hace dos años repitieron su apoyo.
Aunque los populares incrementaron su porcentaje en más de cuatro puntos y superaron en votos a toda la izquierda combinada, únicamente ganaron un escaño, aunque Guardiola mantiene esperanzas de lograr el asiento número 30 con el recuento del voto exterior.
Según el mapa de transferencia de voto, 21.000 papeletas que anteriormente fueron para Guardiola se han desplazado hacia Vox. Esta fuga la compensó la líder popular con los 27.500 votos obtenidos del socialista Gallardo.
Desde el PP argumentan que estos números se ajustan a las previsiones y al plan electoral formulado durante la campaña. Aseguran que una candidata de perfil más duro habría mantenido votos que se fueron a Vox, pero ello habría alejado a electores socialistas.
Además, aunque Vox absorbe un 8,9% de antiguos votantes del PP, los populares consiguen captar un 7,4% de exseguidores de la formación de Abascal.
Alberto Núñez Feijóo celebró el resultado este lunes: «El PSOE, al alimentar tanto el miedo a Vox para frenar al PP, solo ha logrado que suban ambos».
El líder del PP afirmó que el 21-D ha generado «un efecto dominó que ya no se detendrá».
En Ferraz, por su lado, se aferran a la posibilidad de movilizar a quienes se abstuvieron en próximas elecciones. En Extremadura, la abstención del domingo alcanzó el 37%, casi 8 puntos porcentuales por encima de 2023.
Este nivel elevado se explica por la convocatoria exclusiva de elecciones autonómicas: cuando estas coinciden con las municipales, la participación local suele elevar la afluencia a las urnas.
Vox y Podemos
Vox figura entre los beneficiarios de este nuevo escenario, aunque su crecimiento proviene más de la derecha tradicional que de un trasvase mayoritario del PSOE.
La formación liderada por Óscar Fernández ha conseguido retener al 70% de su electorado y atraer votos provenientes del PP (8,9%) y en menor cantidad del PSOE (4,6%).
El partido ha duplicado su representación y ha incrementado en aproximadamente 40.000 votos su apoyo respecto a las elecciones anteriores, consolidándose como tercera fuerza en la Asamblea extremeña.
Este progreso le permitió superar al PSOE en los municipios cercanos a la central nuclear de Almaraz, y además posicionarse como segunda fuerza en Badajoz capital.
Por otro lado, también se ha producido una transferencia de votos desde el PSOE hacia Unidas Por Extremadura. Un 8% de los que votaron al PSOE en 2023 han cambiado su apoyo a la papeleta morada, lo que representa casi 3.000 votos.
Podemos es la formación que más ha retenido a sus simpatizantes gracias a su discurso de izquierdas radical: el 73,6% mantuvo su fidelidad al proyecto encabezado por Irene de Miguel.
El resultado final refleja un claro cambio de ciclo en Extremadura: la derecha se vuelve hegemónica con un 60% del voto; el PSOE se desploma por desmovilización, mientras la izquierda alternativa crece.

