John Daly, golfista de 59 años, revela que perdió cerca de 47 millones de euros en apuestas, aunque disfrutó la experiencia

John Daly, jugando al golf. En el casino de Las Vegas, el estadounidense llegó a perder más de un millón de euros en cuestión de horas.

Más información: Iñaki Gastón (62), exciclista: «No tengo una pensión acorde a lo que he ganado porque el dinero se lo ha llevado Hacienda»

John Daly no solo destacó por ser uno de los golfistas más carismáticos del circuito, sino que también se convirtió en un emblema de cómo una gran fortuna deportiva puede esfumarse entre el bullicio de los casinos y las luces de Las Vegas.

Entre 1991 y 2007, estimó que perdió cerca de 55 millones de dólares en apuestas, una cifra que él mismo describe con una sola palabra: «estupidez».

El estadounidense irrumpió en la élite tras ganar el PGA Championship en 1991 y el Open Championship en 1995, dos majors que lo catapultaron a la fama y a importantes premios y contratos de patrocinio.

Mientras el mundo del golf celebraba a aquel pegador rubio y desenfadado, el dinero circulaba con la misma facilidad con la que él lanzaba drives de más de 300 metros.

En su autobiografía, Daly reconoce que, tras abandonar el alcohol, encontró algo que lo atrapó igual o incluso más: el juego. «Lo que encontré fue el gambling», narra, recordando además la advertencia que recibió en un centro de rehabilitación en 1993: hallaría algo que amaría tanto como beber, y tendría que ser cauteloso.

Después del alcohol, el juego

Durante años, Daly frecuentó las salas de high rollers, capaz de jugar hasta siete manos de blackjack simultáneamente, con apuestas que oscilaban entre 5.000 y 15.000 dólares por mano.

Igualmente, se obsesionó con las máquinas tragaperras que aceptaban 5.000 dólares por tirada, convencido de poder recuperar en minutos lo que había perdido en horas.

John Daly jugando al golf.

John Daly jugando al golf.

En una ocasión, luego de ganar 750.000 dólares en un torneo donde perdió un playoff ante Tiger Woods, se dirigió directamente a Las Vegas y gastó 1,65 millones de dólares en apenas cinco horas, principalmente en máquinas tragaperras de alto límite.

«Si no controlo mi juego, va a destruirme por completo», admite en su libro, donde estima sus pérdidas en un rango entre 50 y 60 millones de dólares solo en apuestas.

Años después, al revisar sus declaraciones de impuestos, Daly decidió hacer números con su pasado y comprobó que el balance era todavía más elevado.

Según reveló, al analizar sus registros fiscales concluyó que, en realidad, había perdido unos 90 millones de dólares en juego, mientras que ganó entre 35 y 45 millones, arrojando un saldo negativo cercano a los 50 millones.

«Revisamos línea por línea en mis impuestos porque en verdad no sabía la cifra exacta», recuerda el golfista, quien en una entrevista sintetizó el balance de forma directa: «Perdí alrededor de 98 millones y gané sobre los 45; entonces, sí, perdí cerca de 50 millones».

Cuando se le preguntó si siente arrepentimiento, en otra ocasión respondió escuetamente: «Man, lo pasé genial», frase que refleja el tono desafiante con el que rememora esa etapa.

Daly reconoció que durante una década estuvo saldando deudas de casinos con ingresos provenientes de patrocinios, apariciones públicas y eventos corporativos, «volviéndose loco» con viajes y compromisos comerciales en lugar de dedicar tiempo a su juego o familia.

En algunos momentos, aun estando arriba millones en la mesa, se negaba a retirarse y terminaba devolviendo buena parte de sus ganancias al casino, un patrón que ejemplifica con otra confesión: «En una ocasión estaba cinco millones arriba, pero perdí dos millones porque no quería levantarse».

Scroll al inicio