María Blasco denunció inacción tras solicitar la destitución del gerente del CNIO y fue despedida ella misma

La investigadora apartada por Diana Morant en enero escuchó en 2011, 2012 y 2018 que el Ministerio iba a sustituir a Juan Arroyo. Ella solicitó ese cambio en 2022. No ocurrió, pero ella sí fue reemplazada en 2025, y actualmente Anticorrupción indaga a Arroyo por malversación.

La ex directora del CNIO María Blasco, ayer en Madrid.

En enero pasado, María Blasco (Alicante, 1965) fue destituida como directora científica del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), la institución líder en la lucha contra el cáncer en España, que administra 21 millones públicos anuales.

Se le reprochó usar el centro para su promoción personal, ejercer autoritarismo y desatender los aspectos científicos, pero principalmente un conflicto con el gerente, Juan Arroyo, quien había llegado junto a Mariano Barbacid en 2002.

Arroyo fue destituido por el Patronato, bajo control del Ministerio de Ciencia, hace una semana, después de que EL MUNDO revelara que dos altos cargos lo señalan por haber desviado 25 millones del presupuesto del CNIO durante 18 años, en contratos de mantenimiento fraudulentos que ahora investiga Anticorrupción.

Blasco afirma en esta entrevista exclusiva que desde su llegada a la dirección en 2011 se encontró con la oposición del equipo de Arroyo, y los responsabiliza por su destitución.

¿Solicitó usted la salida del gerente al asumir la dirección?Fui nombrada en junio de 2011 y me comunicaron que cambiarían al gerente. Manifesté que me parecía adecuado porque era un cambio de etapa y hubo polémica mediática con la salida del director anterior, Mariano Barbacid: se hablaba de agujeros financieros, entre otros. Pero eso no se concretó.Otro intento ocurrió cuando llegó el gobierno del PP meses después; el Ministerio volvió a tratar de sustituir al gerente, pero de nuevo no se hizo. Les expresé que no lo consideraba transparente ni me coordinaba con él. Observé que no estaba alineado conmigo, mantenía el vínculo con el anterior director y obstaculizaba mi gestión. Sin embargo, nada cambió. Incluso se creó una comisión económica con el Ministerio e Instituto Carlos III, del que dependemos, para supervisar gastos del CNIO, lo que evidenció la desconfianza hacia él. Querían controlar lo que ocurría en su área, no en la mía. Pero él permaneció.En 2018, con la llegada del PSOE, nuevamente me dijeron que lo relevarían. Pero tampoco se hizo. Entonces miembros del comité de empresa me informaron sobre fragmentación de contratos, asunto que trasladé al Patronato del CNIO y a la directora del Instituto Carlos III, nuestra superior jerárquica. Pero no se tomó ninguna medida.Después, en 2022, solicité formalmente el relevo.Sí, envié una carta al Instituto Carlos III pidiendo la destitución del gerente por la inquietud que me generaba. No confiaba en él; siendo la figura visible del centro, le consideraba un riesgo. Ya existían dos denuncias similares a las actuales, lo que me causaba gran preocupación.¿A quién dirigió esa carta?A la entonces presidenta del Patronato [dependiente de Ciencia], Raquel Yotti. Tampoco se actuó.Tuvo usted algún enfrentamiento personal con Arroyo?Se ha dicho que no nos llevábamos bien… No, eso no era así. Pero si desde un inicio me dicen que lo van a quitar y no ocurre, me dejan desprotegida frente a él, lo que dificulta el trabajo científico, que era mi prioridad. Percibí desde el principio que él no quería colaborar conmigo; todo resultaba tres veces más difícil, algo muy perjudicial para el CNIO. No obstante, hay que aclarar que nunca perdimos la excelencia científica, ni actualmente. El CNIO ha mantenido siempre el máximo nivel.Si siempre intentaban cambiarlo, ¿cómo pudo permanecer tanto tiempo?No sabría decirlo. Pero sospecho que lo que me hicieron a mí, esta operación de acoso para derribarme, tal vez pretendía ocultar estas irregularidades denunciadas ahora o atribuírlas a mí, cuando no tenía responsabilidad en los contratos.Se escuchó que ambos compartieron el control durante 13 años, aunque repartieran funciones.Realmente no lo sé; tampoco entendía por qué no lo relevaran. Pero él contó con el apoyo de la dirección científica anterior [Barbacid], quien al salir de la gerencia en enero de 2025 envió una carta pública al Patronato respaldándolo.¿Qué problemas encontró tras la salida de Barbacid?Desde el Patronato me comunicaron un desequilibrio contable derivado de la manipulación de activos de un plan de desarrollo de fármacos, y la necesidad de corregirlo. Por ello, era crucial que el Patronato nombrara un gerente sin relación con esos hechos. Supongo que ese fue el motivo para querer relevarlo.¿Se trataba de fondos científicos?No tengo detalles; mi labor era la estrategia científica. La gestión económica correspondía al Patronato, y parecía compleja, pues se creó una comisión para supervisar gastos.Participaba usted en dicha comisión?Asistía cuando me convocaban, con voz pero sin voto.Fue usted víctima de ellos?Cuando comenzó la investigación en otoño pasado, pocos meses después se lanzó una campaña mediática contra mí, como chivo expiatorio que asumía responsabilidades que no me correspondían. Esa campaña ni siquiera buscaba mi salida, pues ya había acordado dejar el CNIO en 2024 para un año después. Considero que fue para responsabilizarme por asuntos que no eran míos.¿Le sorprendió, como publicó EL MUNDO, que una empresa proveedora del centro fuera fundada en la casa de Arroyo, gerente durante 23 años?Es impactante, aunque se sabía que ex responsables de Gerencia habían creado empresas vinculadas al CNIO. Pero no tenía pruebas hasta ahora.¿Sabe que la exjefa del comité de empresa sufrió amenazas físicas por investigar a Arroyo?Conozco bien a esa persona; he trabajado con ella en temas como estabilización de contratos en el CNIO. No estaba al tanto de todo esto.La sospecha es que ella fue apartada para ocultar esa situación.Se manipuló todo. Informé a los medios que lo publicaron, pero no quisieron difundir mi versión. Los programas de ciencia y arte existen en nuestro entorno, como en el CERN. No se emplea dinero de investigación oncológica; son fondos destinados exclusivamente a ese fin, y generan ingresos para el CNIO: 100.000 euros anuales durante siete años. Además, no firmaba contratos: esa responsabilidad recaía en el gerente o el Patronato. Sin embargo, se miente, insinuando que yo gastaba dinero en cuadros o en vacaciones familiares pagadas por el centro, lo que es falso. No firmaba contrataciones; no era mi ámbito.¿Y el supuesto autoritarismo?Solo hubo una denuncia, de un trabajador que no conocía y a quien mi jefa de personal envió un correo electrónico. Se canalizó mediante la denuncia que creé hace 10 años y se comprobó que no había fundamento.A usted la destituyeron en enero, pero Arroyo continuó, a pesar de que el Ministerio afirma haberlo relevado.Tampoco entendí eso, especialmente ahora con lo que sabemos.

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