Por ahora, Ferraz no considera presentar una querella contra la ex militante del partido, aunque no descarta esta opción en el futuro.

En el PSOE intentan distanciarse de la implicación de la ex militante Leire Díez, quien se presentó como la «mano derecha» del anterior secretario de Organización, Santos Cerdán, durante sus supuestos esfuerzos por desacreditar las investigaciones relacionadas con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su círculo cercano. Desde la dirección en Ferraz sostienen que «se está retractando de sus declaraciones».
Esta conclusión surge tras la solicitud de Díez, realizada en un escrito previo a su declaración este lunes, dirigida al juez investigador, Arturo Zamarriego, para que anule las grabaciones de una conversación con un fiscal donde afirmó actuar como fontanera del PSOE, mientras pedía información contra la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y la Fiscalía Anticorrupción. La ex militante está siendo investigada por cohecho y tráfico de influencias junto al empresario Javier Pérez Dolset.
«Desde el primer momento lo dejamos claro y actuamos conforme a ello: cualquier cuestión que no se corresponda con nuestros principios ha sido abordada de inmediato», declaró Montse Mínguez, portavoz de la Ejecutiva Federal socialista, con el objetivo de distanciarse de la ex militante antes de su testimonio. «Leire no pertenece al PSOE», añadió, recordando que en esa lista de ex afiliados también figuran el ex ministro José Luis Ábalos y su persona de confianza, Koldo García, ambos investigados junto a Cerdán —quien también se vio obligado a renunciar— por su presunta implicación en una trama de cobro de mordidas vinculada a la adjudicación de obras públicas.
Desde la sede socialista reafirman que su colaboración con la Justicia está siendo «total», que no tienen «nada que ocultar» y que «cada uno se defenderá como considere». «La propia señora Leire está desdiciendo sus palabras y no desea que estas permanezcan en los registros», señalan implícitamente sobre su identificación como «mano derecha» del ex secretario de Organización en una grabación. Y concluyen: «No hay nada más que añadir».
Fuentes del liderazgo en Ferraz indican que, por el momento, no consideran presentar querella contra Díez por su conversación con el fiscal Ignacio Stampa —cuyo registro ya fue incorporado a la causa abierta contra ella— donde afirmaba hablar en nombre de Cerdán y que había sido «colocada por el PSOE». No obstante, no descartan completamente tomar acciones legales más adelante. «Paso a paso», comentan.
Mientras tanto, la estrategia socialista se basa en diferenciarse del PP, enfatizando que «esto no es la Gürtel«, que ellos no tienen «condenas ni sedes pagadas en b«, y que «tampoco existe Kitchen«, ya que «no cuentan con policía patriótica para destruir evidencias ni para forjar pruebas falsas contra adversarios políticos». «Aquí no estamos para empatar, aquí ganamos por goleada«, subraya la portavoz empleando una metáfora futbolística para contrastar la gestión de la corrupción.
En junio pasado, Díez renunció a su militancia tras acudir a la sede en la calle Ferraz de Madrid para dar explicaciones acerca de su búsqueda de material comprometedor sobre los mandos de la UCO, quienes investigan los procesos judiciales relacionados con el entorno del presidente del Gobierno. Antes de que el partido comunicara oficialmente su renuncia «voluntaria», ella solicitó reunirse con Cerdán —quien aún era secretario de Organización del PSOE y hoy está en prisión— para informarle en persona su decisión, un encuentro que la dirección nacional calificó entonces como «muy breve».

